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Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


La sal de la tierra o la estética de la imagen en seis documentos reveladores sobre la Tierra, registrados en una sola vida

Narrada a tres voces (la de los dos directores cinematográficos y el protagonista: Wim Wenders, Juliano Ribeiro Salgado y el mismo Sebastián Salgado) es la crónica fotográfica/vital/documental/histórica de uno de los fotógrafos vivos más importantes del mundo. Es el seguimiento y síntesis del artista de la lente brasileño a lo largo de cuatro décadas, por todo el planeta, en su obra y sus momentos de acción y reflexiones personales.

La historia del filme comienza con la descripción de las fotografías que impactaron al realizador alemán Wim Wenders, quien adquirió dos de ellas en una galería europea, y que lo acompañarán por largo tiempo: la primera sobre una enigmática mujer ciega y la otra, de un inmenso cráter producido por manos humanas en una mina de Brasil. Esta instantánea, al decir de Sebastián Salgado, representa la historia de la humanidad: explotada, construyendo sueños y pirámides imposibles o desentendiéndose en la torre de babel; saqueando sin límite los recursos naturales, enfrentados a sí misma y a la naturaleza, desbordada en sus fronteras físicas, económicas y geográficas; imagen en el realismo poderoso del blanco y negro. Cientos de hombres semi-desnudos deshumanizados en su pretensión de riqueza y posesión: infierno y paraíso simultáneamente. Esa humanidad, que señala categórico Salgado, es La sal de la Tierra (Win Wenders, Juliano Ribeiro Salgado; Brasil, Francia e Italia: 2014).

Aquí nos interesa destacar la forma en que este documental integra las categorías ambientales que hemos propuesto en esta sección y en el programa DocumentArte. La cinta La sal de la tierra involucra las seis categorías que hemos destacado en los diferentes (y muy largos) proyectos fotográficos que ha emprendido el artista brasileño en su vida profesional, por lo que este documental ambiental puede considerarse un nuevo sendero interpretativo.

En relación a la categoría naturaleza observamos a un Sebastián Salgado que, cercano al polo norte, espera escéptico y paciente (guarnecido en una cabaña) a que un oso blanco —se desplace— y le permita “capturar” a los mamíferos marinos que se encuentran atrás del gigante animal que se pasea enfrente del fotógrafo.

Salgado espera y comenta. Después lo vemos rodando por las piedras evitando al oso y logrando extraordinarias imágenes de los seres vivos que ha decidido fotografiar, recargado sobre la espalda de su hijo.

En el proyecto Génesis (2013) tomará fotos de otras especies vivas en la Antártida, el Sáhara, las Galápagos, Madagascar, Nueva Guinea, el Himalaya, Alaska, la Amazonía.

Pintando con la luz de su cámara, su ojo y su experiencia, observamos cómo documenta la relación hombre- naturaleza cuando el artista se introduce con un grupo de aborígenes que occidente ha decidido mantener intactos y ajenos a la contaminación moderna. Estas imágenes tienen como antecedente las 109 fotografías tomadas entre 1980- 1996 y que están contenidas en el libro Terra (1997).

La relación de la sociedad con la naturaleza está presente en el proyecto Trabajadores (1993) en donde levanta registros fotográficos de gente laborando en todo el mundo. El trabajo como descriptor y analizador de las sociedades actuales. Esta categoría que describe la relación entre sociedad y naturaleza también puede ser vista en las muy diversas culturas a lo largo y ancho de América latina, en Las Otras Américas (1999).

La migración planetaria que se extiende por toda la Tierra, causada por hambre, conflictos bélicos, o desastres naturales o ambientales, así como el desmantelamiento industrial europeo que documenta fotográficamente Salgado, distingue lo que hemos descrito como crisis ambiental planetaria, y que ha se ha registrado en el libro Éxodos (2000) .

El mundo apocalíptico (otra de las categorías identificadas) es el de los conflictos armados que Salgado siguió impulsivamente con fotografías impactantes y desgarradoras —en su violencia explícita— durante la década de los noventa, tales como los genocidios de Ruanda y Camboya, el conflicto armado en Sudán, la guerra en la ex Yugoslavia o las dramáticas explosiones de los pozos de petróleo en Kuwait en la intervención militar norteamericana.

Humanidad feroz y terrible, describe Salgado en el documental y remata: historia sin fin; historia de locos.

La categoría de sustentabilidad está presente en su último proyecto, que también es de vida: la descripción del programa de recuperación de las tierras devastadas en las que nació Sebastián Salgado en Aimorés, en el estado Minas Gerais en Brasil, que emprendió su esposa Lélia Deluiz Wanick Salgado hace más de una década y que ya da frutos. Proyecto que ahora se conoce como Instituto Terra, en el cual se reforesta y se hace aprovechamientos productivos sustentables agrícolas, esta ya es considerada un área natural protegida, no solo de beneficio del fotógrafo y su familia, sino también de las comunidades, nos termina informando el filme.

La sal de la tierra es un estético, vigoroso, y potente retrato humano de alguien que con el arma de la lente y poniendo en juego su propia vida, ha descrito los transformadores cambios de la naturaleza, el ambiente, la especie humana y la sociedad contemporánea en los últimos lustros; desde la complejidad de la naturaleza, las diferencias sociales y humanas, los peligros y amenazas de un mundo desbocado; de la sin razón humana hasta las posibilidades de la sustentabilidad.

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