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Disernir

LA CLASE

Alberto Vela Peón


¿Quién crees que estudia más?

Frecuentemente, los jóvenes o alumnos oyen de sus padres, profesores o académicos que actualmente la vida estudiantil es más fácil, ya que comúnmente escuchan frases, tales como: “antes —dicen los padres o maestros— nosotros si estudiábamos: tomábamos el libro y leíamos, investigábamos; íbamos a la biblioteca y revisábamos los libros, las enciclopedias; hacíamos los mapas o dibujábamos las ilustraciones en nuestros cuadernos; escribíamos a mano o a máquina de escribir nuestros trabajos”, en fin, un sin número de citas que representan la dedicación y el esfuerzo del estudiante de esa época de alcanzar la nota académica deseada. La excelencia estudiantil.

Viene a mi mente el libro “Shok” del futuro de Alvin Toffler que leí en la Benemérita Normal de Maestros en aquellas épocas estudiantiles. Dicho libro impresionó mi vida; lo que más recuerdo fue algo que más o menos decía así —referido, incluso, al último tercio del siglo pasado—: “que habría máquinas que harían más sencilla la vida humana, máquinas harían y nos darían café, abrirían latas, nos proporcionarían alimentos, nos abrirían o cerrarían puertas; nos proporcionarían información. Incluso, llegaría el día en que nosotros estaríamos en contacto con más personas en un solo día que nuestros abuelos o bisabuelos durante toda su vida.” En efecto, estas máquinas ahora están en nuestras vidas, son, entre ellas, especialmente las llamadas tecnologías de la información y comunicación (TIC) las que han cambiado nuestro comportamiento, pero sobretodo la forma de educar y la manera de aprender, ya que, de entrada, nuestros abuelos o bisabuelos no tenían la Internet, el facebook, el twiter o cualquier otra red social, wikipedia o cualquier página de consulta oficial o privada con información que nosotros si tenemos.

Recuerdo que nuestros profesores en esa época nos expresaban en forma enérgica que debíamos y deberíamos educarnos para el cambio, o bien, prepararnos y preparar a la gente para el futuro, máxime que nosotros éramos el futuro de México, futuro que para algunos de nosotros ha llegado, estamos en él y debemos ver por nuestro país: México; pero, sin duda, para todos el futuro está en lo que sembremos hoy y cosechemos el día de mañana.

Sin temor a equivocarme puedo señalar que nuestros maestros hablaban con verdad, sin embargo, también es cierto que nunca nos enseñaron sobre la manera de cómo hacerlo, quizás —para descargo de quién pudiera tener la culpa— por que el cambio llegó súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos, hoy hay máquinas con que el hombre jamás se había enfrentado y lastimosamente seguimos ignorando, provocando diversa reacciones, ya que actualmente, por citar un caso sencillo: hay personas que no saben utilizar ni el celular, sólo quieren hacer una llama y comunicarse, cuando hoy en la palma de nuestra mano tenemos el banco, noticias, correos electrónicos, el mundo de la Internet a nuestro alcance. No digamos en una empresa que al reorganizarse mediante procesos automatizados sus trabajadores se tropieza con la ciega resistencia de que ello es malo. Igual sucede al proceso enseñanza-aprendizaje, al profesor, al alumno; al profesor que quiere introducir un nuevo método de enseñanza, pero desconoce las formas o medios y al alumno, con el propósito de desahogar sus quehacer escolares más rápidamente, lleva cabo el famoso “copy- pase” que en nada le beneficiara.

Hoy, nosotros podemos estar en contacto y comunicar en instantes una información a decenas, cientos o miles de personas mediante el facebook o el twiter, incluso mediante un blog, lo que nos ha llevado a que la cultura actual nos acostumbre en diseñar proyectos de nuestra existencia en terrenos en cosas, objetos o bienes que deseamos tener y que son susceptibles de adquirirse desde fuera, pero no atendemos a nuestro interior. Así, siempre estamos pensando: “quiero tener el último modelo de smartphone, de ipod, de ipad, de laptop, de computadora hasta un automóvil de cierta marca, una cuenta bancaria o tarjeta de crédito equis o zeta, incluso, ser ingeniero, abogado, médico, profesor, enfermera, entre otras profesiones, con diplomados, maestrías o doctorados”, pero en realidad no saber ni quién soy ni qué quiero hacer de mi vida. Precisamente, por eso es importante la educación y al profesor es a quién le corresponde dirigir esa orientación, ya que éste es el elemento decisivo en el proceso enseñanza-aprendizaje y al alumno, como se dice comúnmente, “ponerse flojito y cooperar” para que él mismo encuentre su propósito de vida.

Hoy, sin duda, el volumen del conocimiento humano es “n” veces mayor que hace 10 ó 20 años, incluso al año anterior, debido a la división del trabajo intelectual y a la creciente especialización de la ciencia, así como es “n” veces más fácil localizar y obtener la información. Ejemplos ellos hay muchos tanto de uno como de otro lado; el profesor diría que tuvo que aprenderse las monedas oficiales de los ahora 27 estados miembros de la Unión Europea, países que ahora tienen el Euro; en cambio, el estudiante podrá decirle al profesor que él sólo aprendió que Moscú era la capital de la Unión Soviética o Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ahora compuesta por 15 países independientes, con capitales y monedas cada una de ellas. Sin embargo, esta información hoy está con un click en la computadora o en un dispositivo electrónico puede obtenerse en instantes y a la hora que se quiera.

Lo importante no es obtener información sino es entender que el aprendizaje es lo que se conoce, lo que se entiende y se aplica para la vida diaria, además de que éste, el aprendizaje, nunca está estático, además de que el aprendizaje no solo se adquiere en las aulas de clases de la escuela o el colegio, sino que el proceso enseñanza-aprendizaje es día a día y depende de nosotros del empeño que le pongamos.

Por ello, es importante que tratemos de entender que un aspecto es obtener información y utilizarla por moda o costumbre, incluso por necesidad y otro tema es comprender qué es el aprendizaje; el aprendizaje es el proceso a través del cual nosotros adquirimos o modificamos nuestras habilidades, nuestras destrezas, nuestros conocimientos, nuestras conductas o nuestros valores como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación, ya que el aprendizaje es una del las funciones mentales más importantes en los seres humanos y ahora, por imitación, en los llamados sistemas expertos1 o inteligentes que depender del conocimiento y saber humano.

Así, el aprendizaje siempre está relacionado con la educación del individuo para su desarrollo y para su beneficio; el aprendizaje es favorecido cuando el individuo está motivado y orientado adecuadamente, como puede ser el actualmente con las TIC, sin embargo, es indudable, aunque se repita hasta el cansancio que el aprendizaje se adquiere principalmente con estudio.

Por tanto, hoy con las TIC pueden hacerse más placentera la transmisión del conocimiento y llevar a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje; obvio, para el alumno es más difícil la evaluación, puesto que actualmente hay más información disponible y más descubrimientos científicos, pero la gran ventaja que se tiene es que ya no se gasta tiempo en encontrar o localizar información sino que esta está en todas partes disponible, lo importante ahora es saber que es correcta, entenderla, comprenderla y aprenderla para llegar así al fin supremo del hombre, del individuo, que en primer lugar se encuentre consigo mismo y, posteriormente, que disfrute la vida para no depender de los bienes materiales de la sociedad para hacerle consumir objetos, a veces innecesarios, sino entender realmente que éstos son un medio.

Así, por citar algunos ejemplos, nosotros, a través del aprendizaje, podemos saber si queremos tomar y disfrutar una copa de vino, porque éste es bueno, porque de su sabor, de su calidad, entre otros aspectos; el disfrutar de la buena lectura, de una buena novela, encontrar una revista, entre otros aspectos placenteros de la vida, pero, sin duda, saber porque el camino más corto entre dos puntos es la línea recta, cuánto tiempo tardaré en llegar si quiero ir a Cuernavaca, Acapulco o cualquier destino si viajo en automóvil, avión o cualquier medio de transporte; si quiero colocar un cuadro y un vidrio en una venta cual es el tamaño (usando las medidas del sistema métrico decimal) o la fuerza u objetos que necesitaré para su colocación; cual es la fuerza que aplicó el jugador a la pelota cuando éste anotó el gol; porque existen las enfermedades, porque mi salud, etcétera, etcétera; en fin, son múltiples los aspectos de la vida diaria que se deben saber y que no se obtienen de la Internet, saber que deriva del conocimiento éste proveniente del aprendizaje que a su vez fue del estudio.

Es así que al profesor le corresponde dirigir esa orientación, esa enseñanza, como elemento decisivo en el proceso enseñanza-aprendizaje, así como también aprender e introducir nuevos métodos de enseñanza usando las TIC para hacer placentera la transmisión del conocimiento, no contando solamente chistes o anécdotas, sino realmente compartiendo la experiencia practicas de vida haciendo entender porque es importante el razonamiento humano, para que el alumno descubra sus habilidades, sus destrezas y adquiera los conocimientos y valores que le servirán toda su vida, como resultado del estudio que lleve a cabo el alumno.

Cuando tengo la oportunidad de impartir una plática, una conferencia, dar una clase, una sesión técnica, etcétera, trato que mis colegas, compañeros, participantes o alumnos aprendan la experiencia de la vida personal y profesional, así como explicarles porque es importante que tengan el conocimiento (aprendan) mínimo y como lo utilizarán (el saber) para su vida.

Es indudable que el ser el mejor o peor estudiante, o bien, ser un alumno promedio, no nos garantiza que el día de mañana seremos como seres humanos o como profesionales en el campo en que nos desarrollaremos, ya que ello depende de valores adquiridos en la primera escuela: nuestra casa, de nuestros maestros: nuestros padres o mentores, pero ello si nos ayudara a disfrutar nuestra vida.

Por tanto, la pregunta: ¿quién estudia más, los actuales jóvenes alumnos o sus padres, profesores o académicos cuando lo fueron?; la respuesta no es fácil de contestar, ya que cada época fue y es diferente, pero lo que si te puedo expresar es que todos necesitamos estudiar para tener los conocimientos para nuestra vida. Aprovechemos las ventajas que hoy nos dan las TIC pero dependamos de ellas, ya que en nuestra vidas tendremos que tomar decisiones cuya respuesta no la podremos encontrar en la Internet o en las bases de conocimiento automatizadas, ahí obtendremos la información que no recordamos en ese momento, pero será nuestro saber el que nos dará la respuesta y facilitará nuestras vidas, motivo por el cual te exhorto a estudiar, ya que el día de mañana tú serás el futuro de México.

Por último, con estas líneas quiero conmemorar —a mi manera, si se me permite— el XXX Aniversario de la generación 1977-1981 de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, “Quetzalcóatl”, a la cual orgullosamente pertenezco, así como agradecer a mi amigo Tonatiuh Ramírez la oportunidad de hacerlo al publicar en su revista electrónica Pálido.deluz esta idea que deseo compartir contigo. No lo olvidemos: !Todos a estudiar¡

1 Cfr. Vela Peón, Antonio Alberto, “_Experiencias en la formación de ‘árboles de decisión’ en un Sistema Experto_”, publicado en la revista digital PAXIS de Justicia Fiscal y Administrativa, número 11, correspondiente al mes de septiembre de 2011, editada por el Centro de Estudios Superiores en materia de Derecho Fiscal y Administrativo, Subdirección de Análisis e Investigación, del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, consultable en http://www.tfjfa.gob.mx/investigaciones/numerospublicados.html

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