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LA CLASE

Tema del mes

Alfredo Villegas Ortega


Pálido Punto de Luz. Cien y contando…

Para los maestros mexicanos que resistieron  seis años con fuerza, organización  e inteligencia la barbarie de la Reforma Educativa.

Cien años. Cien libros. Cien películas. Cien historias. Cien números. Hablar de cien, es hablar de la suma importante de muchas cosas. Somos dados a numerar a contar. Las páginas de un libro. Los años o meses de noviazgo. La duración de una batalla. Cumplimos años y lo celebramos. Hay bodas de plata, de oro. Hay de aniversarios a aniversarios. Entre la vida y la muerte hay una suma de años que se cuentan y se fijan en una lápida. Así de importantes son los números, las cuentas, los horizontes, los aniversarios…Contamos todo, pues, porque así son las cosas, porque nos pone en perspectiva, nos ubica y nos hace reflexionar qué cosas hemos hecho bien o mal y cuáles no hemos hecho.

Cien números de la revista Pálido Punto de Luz, son el horizonte y el escenario. Son la palabra inteligente, crítica, distinta y enriquecedora de sus colaboradores. La educación sigue siendo el horizonte, la ruta, el mecanismo y la herramienta para transformar el mundo. La educación es la parte medular de Pálido Punto de Luz. Sus artífices, Rafael Tonatiuh Ramírez y Armando Meixueiro, comparten un espacio con maestros, alumnos, ciudadanos, artistas, pensadores. Hay cabida para el cuento, el ensayo, la opinión, el artículo, la reflexión, la investigación, la cultura y su difusión: hay lugar para las ideas. Ese pálido punto se convierte en haz luminoso, que trasciende el espacio cibernético y se instala en las mentes de muchos lectores en diversas partes, sí, del mundo.

En lo personal, fui invitado desde un inicio para participar en el proyecto. Confieso que pensé que sería como una pequeña cofradía de mis amigos de la Universidad Pedagógica Nacional. No obstante, siempre me ilusionó tener un espacio permanente, abierto y sin censura. De antemano lo sabía, porque conozco la estatura intelectual de mis amigos, su apertura y su naturaleza vinculada al descubrimiento, a la apuesta por la diferencia y al riesgo de voltear para todos lados, de manera permanente: así es como han crecido juntos en tantos otros proyectos como éste.

A lo largo de cien números en ocho años he escrito fundamentalmente acerca de la educación. He defendido al normalismo ante el embate del gobierno de Calderón y particularmente de Peña Nieto. Sus perversas acciones fueron el motor para la resistencia de muchos maestros en diferentes arenas públicas. La resistencia no supuso, exclusivamente, movilización social, sino, también, argumentos articulados coherentes y contestatarios a las nefastas acciones gubernamentales.  Los argumentos, en éste y otros espacios nos sirvieron para describir una realidad, para proponer alternativas, para denunciar y, eventualmente, para alimentar ideas a los maestros movilizados.

El vergonzante Pacto Por México, Ayotzinapa, la CNTE, Elba Esther Gordillo,  la Reforma Educativa de Chuayffet y Nuño, El INEE, Coparmex, Mexicanos Primero, el Modelo Educativo, Televisa son algunos de los componentes de un complicado entramado para entender la realidad de la educación en estos ocho  años de la revista, en estos cien números,  particularmente,  los últimos seis del gobierno de Peña Nieto.

Pero Pálido Punto de Luz, no es solamente una revista sobre educación, si bien es su esencia y si bien se ha convertido en un referente importante. Tuve la oportunidad de colaborar en Educación 2001 y aunque era una revista con prestigio, no creo ni por asomo que tenga la calidad de Pálido, y solo doy dos argumentos para ello: uno, Pálido es una revista educativa, sí, pero no exclusivamente; dos, en Pálido no hay tendencia, interés o filiación alguna. Es mucho más libre. Es muy importante escribir sin pensar en qué intereses se están tocando, porque justo lo que he sentido aquí como en La Jornada es el poder para hablar y tocar fibras de los poderosos, los que han atentado contra la educación y el normalismo sin temor a ser editado, mutilado o censurado.

Pálido Punto de Luz, pues, cumple ocho años, cien números. Enhorabuena por la educación, la cultura, el pensamiento, la acción política y el compromiso por hacer de México un país mejor. Gracias por la oportunidad de crecer y seguir esa estela enorme de luz y sabiduría que se despliega en sus páginas.

La vida es pensar, decía mi madre. La vida es contar, también. Contar historias, contar las páginas de un libro. Contar anécdotas, contar chistes, aventuras intelectuales… Contar hasta cien, no es sólo llegar a cien. Contar hasta ese número ha representado la hermosa posibilidad de contar con un espacio para aportar, para aprender, para sistematizar, para coincidir y para discrepar. Cien números, son millones de letras, miles de ideas y puñados de aspiraciones por cambiar el mundo, a veces, desde nuestros microcosmos y en otras desde el espacio cibernético.

Que las cuentas que siga entregando Pálido Punto de Luz sean buenas, depende del empeño compromiso y ánimo de cada uno de sus colaboradores. Estoy cierto de que así será y que las plumas juveniles, reconocidas o inéditas serán incorporando a este gran proyecto. Como dice la canción: “I´ve got you under my skin”:. Sí, a Pálido, algunos la llevamos, ya, debajo de la piel misma. Gracias Rafael Tonatiuh, gracias Armando.

Cien y contando. Cien y con magníficas cuentas. Contemos hasta donde podamos hacerlo. Muchos números más. Muchas felicidades a los lectores de Pálido Punto de Luz. Un buen 2019 para todos.

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