Campo_de_batalla
Sala de Maestros

Cuentos en el muro

Ramiro de la Garza


Las enseñanzas de la historia y sus sorpresas

El timbre sonó para el cambio de clases, la una con diez minutos de la tarde, hacía calor, debido a la temperatura “era un día de esos” en que se sentía el ambiente contaminado por los olores fuertes y mezclados que emanaban de los treinta alumnos en el grupo, siendo la última hora de clases del día, también se notaba el cansancio en los alumnos.

Un maestro joven, de complexión mediana, de cabeza grande y con poco pelo, vestido con traje azul camisa blanca, corbata roja y zapatos bien boleados, llegó al salón con su clásico portafolio de docente, sacó de él un libro de texto nuevo, pues era un día de los primeros del ciclo escolar y tanto libros como cuadernos desprendían olor a nuevo, lo cual hacía un total contraste de olores en el salón.
—Abran su libro de historia de México, página—Pero no terminó la indicación, se escuchó casi en coro:
—¡ah!, “otra vez”, —dicho por los alumno,—él también pensó, otra vez éstos

En eso el director se asoma por la puerta y al ver el alboroto en el salón, se dirige a ellos,
—A ver Juan, porqué esa expresión, asentó el maestro.
—Mire profe, esas son historias muy aburridas, que pasaron hace mucho tiempo, y a nosotros, como dijo un ex presidente, ni nos benefician, ni nos perjudican, sino todo lo contrario.
—Jóvenes—refirió el recién llegado— como dice Helmut Kohl: Un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir.
—¿Qué tema están por ver?- respondiendo el joven maestro muestra el libro a su director y dice:
—La Guerra de Intervención Norteamericana en nuestro país.
—Como hace bastante calor—dice el director al grupo—y los ventiladores no funcionan, les pido pasen a la biblioteca a leer este capitulo, redacten un texto corto con su punto de vista para que entreguen mañana, los jóvenes se dirigen a la biblioteca y el director se queda en el salón con el joven maestro.
—Mira Fernando—dijo el director—, ésta parte de la historia que ven hoy, tiene muchos efectos en la actualidad y tiene mucho que ver con jóvenes como ellos, debes interesarlos no solo con la lectura, cierto es que en los libros de historia se habla de personajes, fechas y hechos a veces distorsionados por los vencedores, que investiguen y tomen en cuenta situaciones de la vida personal de los involucrados, que vayan a los lugares dónde se creó la historia, por ejemplo, esa parte de la historia que ven hoy, un joven se vio afectado por el desenlace de la guerra entre México y Estados Unidos.
En 1848, al finalizar la guerra entre México y Estados Unidos, se firmó el tratado de Guadalupe Hidalgo, en éste se asentaba que México cedería casi la mitad de su territorio, pero éstos son datos que todos pueden consultar en los libros.

—Mira—continuó el director- en ese tiempo, al cambiar los límites de la frontera norte, del río Nueces al río Bravo en Texas, muchas familias quedaron atrapadas entre los dos ríos, las tierras pasaron de un país a otro y con ello, mas tarde, las dos culturas y los dos idiomas se juntaron, para dar paso a una nueva cultura, la de los Mex-Tex. Un joven de esta cultura, quien era conocido como “Ben Red”, como todo habitante fronterizo, tenía familiares en ambos lados de la frontera, forjándose en una mezcla de culturas, los primeros años de su vida los vivió de lado “Americano” y los otros de lado “Mexicano” en estos años estuvo confundido, sin saber que hacer, su abuelo materno, vivía en Austin, Texas, el tiempo que estuvo con él pensó en quedarse en esa ciudad, pero en ese tiempo, Estados Unidos de América (USA) estaba en guerra, bueno casi siempre han estado en guerra—comentó de paso el director—, pero en ese tiempo con Vietnam, eran los últimos años de esa terrible guerra, pero él no lo sabía, tuvo temor que si se quedaba, iría a esa guerra, así que mejor, se fue a México.
Este personaje, antes de cumplir la mayoría de edad, decidió vivir y estudiar la preparatoria en la frontera de lado mexicano, regresó una vez más al suelo que lo vio nacer, ahí había realizado sus estudios en una primaria cerca de la casa de su abuela, al finalizar la preparatoria, como requisito de terminación de estudios, le solicitaron realizar “ servicio social”, fue en esa primaria dónde tuvo su primera experiencia de enseñar, en un grupo de segundo grado, le gustó enseñar y convivir con los alumnos, a partir de ahí pensó en convertirse en profesor, también ahí conoció a Blanca, una joven que estaba por egresar de la normal básica, se convirtió en su amor platónico —pero esa es otra historia, continuó el administrador escolar—lo contagió contándoles sus experiencias de enseñanza en una escuela rural de Cruillas, Tamaulipas.
Después de muchas penurias, titubeos e indecisiones en su vida, Ben Red—como se le conocía—logró terminar una carrera profesional, pero recuerda que te dije que en su infancia vivió confundido, y ello marcó su carácter, sus estudios no iban con sus sueños, la vida lo llevó como el viento que arrastra una hoja en el otoño, y así sin resistencia logró estudiar, casarse y ser alguien de provecho —así le decía su abuelita—, pero la vida no es fácil para quien no se atreve a desafiar los retos.
Por azares del destino llegó a una escuela secundaria en el estado de México, —otra vez el viento otoñal—, se involucra y da clases, su experiencia en la primaria con alumnos de segundo grado lo habían hecho un experto, así lo pensaba y lo peor es que se lo creía.
Al llegar al estado de México, tuvo que definir su nombre, pues en la frontera lo conocían como ya te decía Ben Red, pero en realidad su nombre era Benjamín Rojas, al trabajar con alumnos de secundaria tuvo sus tropiezos, las cosas no eran como creía, sus compañeros eran de diversas carreras y estaban ahí tal vez como él “por azares del destino”, sin saberlo, esto lo convertiría en “el maestro equivocado”.
Sin tener conocimientos ni entender de pedagogía, planificación, evaluación, metodologías o instrumentos de evaluación, hizo lo que todos sus compañeros hacían, tratar de enseñar como a ellos les habían enseñados sus maestros de profesional, pues en esta secundaria, todos eran procedentes de carreras profesionales, pero el incipiente maestro, era el mas contradictorio, decía una cosa y hacía otra, no daba una, además en la escuela no había ningún profesor egresado de la normal o carrera afín, por ello a esta escuela los alumnos le cambiaron de nombre, se conoció con el mote de escuela “ Benjamín Rojas”.
—Maestro—remata su discurso el director— si piensas seguir en esta profesión, te recomiendo estudiar, existen cursos, diplomados y maestrías en formación docente, estas las imparten muchas universidades de prestigio como la Universidad Pedagógica Nacional unidad 95.

En ese momento, llega una joven muy agitada y casi gritando dice:
—Señor director, señor director, está aquí el supervisor escolar de la zona y viene a realizar una visita administrativa, viene con todo un equipo especialista y dice llamarse Dr. Benjamín Rojas.

Director y joven maestro se miran entre si, haciendo muecas de asombro.

Octubre del 2012

Ramiro de la Garza
Es director de secundaria en el Estado de México y alumno del Diplomado en Educación Ambiental de la Unidad 095 de la Universidad Pedagógica Nacional

Alma. 25 de Noviembre de 2012 23:37

Felicidades por tu texto. A mi me gustó y he de confesar que yo no había entendido el juego de palabras entre Benjamín y Ben Red, jajaja, de verdad, no le había entendido hasta como la quinta o sexta vez que lo mencionas :D
Bien por ese personaje del direc., tan amable.

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