Cardenas
Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


El extravío lombardo-echeverrista

Ahora que los charros invocan a la Revolución mexicana, conviene recordar que fue una revolución popular derrotada.

La Constitución de 1917 sintetizó en su régimen político el triunfo de las tendencias burguesas encabezadas por los constitucionalistas de Venustiano Carranza.

Más tarde la hegemonía política y militar la tuvo el Grupo Sonora, dirigido por Álvaro Obregón e integrado por empresarios como Aarón Sáenz, Benjamín Hill y otros.

Con Plutarco Elías Calles se ponen los cimientos del Estado corporativo, basado en el partido prácticamente único y el presidencialismo.

Lázaro Cárdenas consuma la construcción del Estado corporativo y del partido oficial, con sus cuatro sectores: obrero, campesino, popular y militar.

Ante su gobierno el Partido Comunista Mexicano (PCM) se conduce de manera errática, primero con la consigna con las masas cardenistas sí, después con la Unidad a Toda Costa que llevó al extremo de ceder posiciones fundamentales en la Confederación de Trabajadores de México (CTM) al cardenismo, a través de la renuncia del Ratón Miguel Velasco a la Secretaría de Organización para cederla a Fidel Velázquez.

Finalmente éste desplazó a Vicente Lombardo Toledano y practicó una política de exterminio de los sindicatos de los comunistas e incluso de los lombardistas.

La subordinación del PCM al Estado y sus gobiernos “revolucionarios”, favoreció el exterminio de los propios comunistas en el movimiento obrero y sindical. En palabras de José Revueltas dejó al “proletariado sin cabeza” y convirtió al PCM en “un partido inexistente, históricamente”.

La historia se repitió de manera grotesca con Cuauhtémoc Cárdenas, la disolución del PMS, Partido Mexicano Socialista, y otros institutos y grupos socialistas para la creación del “cuarto partido de la Revolución Mexicana”, el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Adolfo Gilly dixit.

Llegó al extremo del extravío ideológico con Andrés Manuel López Obrador.

Todo eso ha contribuido a la decadencia de las izquierdas institucionales.

Por ser el PRD el astro del sistema planetario de las izquierdas, todo el resto de las izquierdas (incluso la grupuscular) orbita en torno de él. Sus éxitos, fracasos, perversiones y la hegemonía en su ideología, política y cultura del lombardismo-cardenismo-echeverrismo han significado la extinción del pensamiento autónomo que comenzó a gestarse en los 60 y en el 68.

Todo ello ha provocado una gran depresión y desprecio por la política.

2012-10-13

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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