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LA CLASE

Tema del mes

José Ángel Córdova Villalobos


Una nueva cultura de educación para la salud

Desde el inicio de su gobierno, el presidente Felipe Calderón se propuso transformar radicalmente la educación para dotarla de más calidad, equidad y pertinencia. Elemento fundamental de la calidad de la educación es, sin duda, la salud.

De ahí que educar para la salud sea un tema prioritario para la Secretaría de Educación Pública. Este tema nos ha llevado a fortalecer las alianzas estratégicas con la Secretaría de Salud y otras instituciones públicas y de la sociedad civil, para construir junto con maestros y padres de familia una nueva cultura de educación para la salud que nos permita, desde el ámbito escolar, contribuir a remontar los retos que como país enfrentamos en esta materia.

Entre estos desafíos, destaca el sobrepeso y la obesidad, cuya prevalencia ha aumentado considerablemente en nuestro país desde 1980, debido principalmente al sedentarismo y a la alimentación inadecuada. Hoy ocupamos el nada honroso segundo lugar en obesidad de adultos y el primero en obesidad infantil. Asimismo, la diabetes se ha convertido en la primera causa de mortalidad en México.

Por otra parte, el uso y abuso de sustancias adictivas como el tabaco, el alcohol y otras drogas representan un problema de salud pública que impacta directamente en el desarrollo integral de la sociedad y que amenaza a nuestros niños y jóvenes:

  • 27 millones de personas de 12 a 65 años de edad, por ejemplo, han fumado tabaco alguna vez en la vida, y la edad promedio de consumo de tabaco por primera vez entre la población adolescente fue de 13.7 años.
  • Es abuso-dependientes del alcohol 2.9% de los adolescentes de entre 12 y 17 años.
  • Hoy, uno de cada cuatro ingresos a las salas de urgencias de los jóvenes de entre 15 y 25 años de edad está asociado al abuso del alcohol.

Asimismo, el inicio de relaciones sexuales a temprana edad es cada vez más frecuente en México (14.4% de los adolescentes del país refiere haber tenido relaciones sexuales, 2% de los adolescentes entre 12 y 15 años, y 29.6% de los jóvenes entre 16 y 19 años), con la consiguiente incidencia de enfermedades de transmisión sexual, así como embarazos en adolescentes (en 2008, por ejemplo, la tasa de embarazo en las adolescentes de 12 a 19 años de edad fue de 79 por cada mil jovencitas), con el incremento de riesgo de muerte materna que ello implica. En 2011, la Secretaría de Salud reportó que de todas las hospitalizaciones (en 2009) a población entre 10 a 14 años, 29.7% (una de cada tres) se debió a causas relacionadas con embarazo, parto y aborto.

Ante estos desafíos, hemos estructurado, en el marco del Programa Educación y Salud, una estrategia sobre la base de cuatro grandes pilares: Salud Alimentaria, Activación Física, Prevención de Adicciones y Educación Sexual.

En primer lugar, modificamos el currículo de la educación primaria, en el marco de la Reforma Integral de la Educación Básica incluyendo, de manera transversal, contenidos asociados a la nutrición, para fortalecer la reflexión, análisis y discusión orientados a mejorar la elección alimentaria de los estudiantes, sobre todo en el ámbito familiar y escolar.

Asimismo, unimos esfuerzos con las secretarías de Salud y de Economía para regular los alimentos que consumen los niños en la escuela, estableciendo formalmente los criterios para regular el manejo, preparación, expendio y/o distribución de bebidas y alimentos preparados y procesados en los planteles de educación básica, con la finalidad de que se propicien prácticas de alimentación correctas. Vale la pena señalar que hemos logrado la participación activa de la comunidad escolar en la implementación de estos lineamientos, a través de los Consejos Escolares de Participación Social, para que maestros y padres de familia den seguimiento a la operación del establecimiento de consumo escolar y a la preparación, manejo, consumo y venta de alimentos y bebidas.

Nos hemos propuesto, concretamente, que se disminuya el consumo de azucares, grasas y sal, que son los ingredientes principalmente asociados al sobrepeso, a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares, cuando su ingesta es inmoderada. Además, hemos eliminado totalmente la venta de refrescos en las escuelas de educación preescolar y primaria. Promovemos, por supuesto, la lonchera saludable, para lo cual los padres de familia pueden entrar a la página www.sep.gob.mx:”www.sep.gob.mx”, donde podrán encontrar el Manual para madres, padres y toda la familia. Cómo preparar el refrigerio escolar y tener una alimentación correcta.

En segundo término, impulsamos la activación física no solo en las escuelas, sino en toda la sociedad, como una práctica cotidiana a favor de la salud. Hoy, en 98% las escuelas de educación básica se realiza activación física una o más veces al día: 67% al inicio de la jornada, 46% durante el recreo activo, 42% en los salones de clase y 16% al final de la jornada.

En tercer lugar, para fortalecer el mejoramiento del ambiente escolar de los estudiantes y la cultura de la legalidad y de la prevención de adicciones y otros riesgos, creamos en 2007 el Programa Escuela Segura, que de las 1,175 escuelas inicialmente incorporadas, hoy suman ya casi 45 mil escuelas de preescolar, primaria y secundaria en las 32 entidades federativas, en beneficio de 10.1 millones de niños y jóvenes, y llegaremos a más de 50 mil escuelas incorporadas al final del sexenio. En el marco del programa se han integrado más de 19 mil grupos corales que fortalecen la convivencia y la integración de la comunidad escolar. Además, se cuenta con un Observatorio Ciudadano de la Seguridad Escolar que permite identificar el nivel de riesgo escolar y desarrollar competencias orientadas a la prevención de la violencia y al fomento de la convivencia armónica.

Además, hemos capacitado en prevención de adicciones a más de 700 mil docentes (322,389 de secundaria y 388,999 docentes de primaria), la meta es llegar en el próximo ciclo escolar a 850 mil docentes capacitados para que puedan acompañar a sus alumnos en la adopción de estilos de vida saludable y apoyarlos para prevenir adicciones o, en su caso, detectar casos en riesgo y remitirlos al sector salud.

En cuarto lugar, si bien consideramos que la familia es el primer canal de formación y educación de la sexualidad de los hijos, orientar a los niños sobre salud sexual es también responsabilidad de la escuela, de los profesores, del sector salud y de los medios de comunicación, entre otros actores.

En nuestro caso, en la educación básica se estudia la salud sexual y reproductiva, desde la primaria hasta la secundaria, la cual ha evolucionado en relación con la diseñada en 1993, siempre con un enfoque biológico y preventivo. Hoy, la educación sexual se aborda de manera más detallada, con temas como: importancia de prevenir enfermedades de transmisión sexual, embarazos no planeados, rechazo a la violencia sexual, situaciones como el acoso, abuso y explotación sexual; noviazgo y equidad de género, entre otros.

Asimismo, entre las acciones preventivas que realizamos junto con la Secretaría de Salud, destaca la Estrategia para la vacunación contra Virus del Papiloma Humano, a un millón 200 mil niñas de quinto de Primaria en 99 mil 796 escuelas, a realizarse en la Tercera Semana Nacional de Salud, del 1 al 5 de octubre próximo.

Éstas son apenas algunas de las acciones que en el gobierno del presidente Calderón realizamos, junto con otras instituciones, con los maestros, los padres de familia y la sociedad, a favor de la calidad de la educación, a favor de una nueva cultura de educación para la salud, de una nueva cultura para la vida.

José Ángel Córdova Villalobos
Fue Secretario de Salud y actualmente es Secretario de Educación Pública en la Administración Pública Federal ( 2006-2012)

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