Bandera_de_mexico
Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


Va de nuez

Sin libertad a Yoani Sánchez

A diferencia de otros aniversarios del 2 de octubre, esta vez se realizó en medio de un gran movimiento estudiantil: #YoSoy132. Ello le quita lo nostálgico. Salvo para los sesentaychochos. Algunos de ellos medran con el 68.

Etiquetar el 68 mexicano con criterios basados en la taxonomía políticamente correcta conduce a construir verdaderas operaciones deformadoras de su carácter.

El 68 mexicano era rico en tensiones y contradicciones internas.

Nada que ver con la imagen que asocia a los sesentayochistas con una Constitución bajo el brazo defendiendo el estado de derecho.

Por supuesto que había corrientes constitucionalistas en el movimiento. En su momento fueron bautizadas como carranclanas (por Venustiano Carranza). Su visión los llevó a proponer llevar a las manifestaciones solamente efigies de los héroes nacionales: Hidalgo, Morelos, Juárez, Zapata y no las del Che, Ho Chi Minh y otros revolucionarios, para no darle pretexto al gobierno que nos acusaba de ser agentes del castro-comunismo, postura aberrante que con necedad sigue esgrimiendo Echeverría.

El 68 fue mundial, algo que durante años se omitió por todos los promotores de la historia oficial desde el movimiento. Se prefería siempre divulgar una visión aldeana.

Fue un movimiento planetario, fue un movimiento antiautoritario, libertario, que aparentemente puede sonar semejante a liberal, pero que tiene una frontera radicalmente diferente con el liberalismo. El libertarismo era en los sesenta y en el 68 una reivindicación contra estados democráticos de los países capitalistas avanzados: Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos, Inglaterra.

También contra los estados totalitarios del denominado campo socialista: Hungría, Checoslovaquia y otros. Luchó contra estados capitalistas atrasados del llamado “Tercer Mundo”: India, Pakistán y otros de Asia más avanzados, como Japón.

El movimiento del 68, como todos los movimientos, tiene múltiples lecturas; hay muchos sesentayochos, no solamente ahora, sino durante el movimiento. Existe una versión casi homogénea y dominante que considera el movimiento del 68 como un movimiento en defensa del estado de derecho, para decirlo con una gráfica, un movimiento de niños peinados con jugo de naranja, con su Constitución debajo del brazo. Se pretende negar todo acto de resistencia a la violencia represiva del Estado. En 44 años las luchas no han resuelto la ausencia del partido revolucionario. Hoy el 68 está en #YoSoy132. No en los homenajes de los ancianos.

2012-10-06

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

Agregar comentario