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Sala de Maestros


G. Arturo Limón D.


Por maíz y por maicear; quieren a México acabar

Inspirados quizás por la triunfante Revolución Cubana ( enero 1959, que en justicia sea dicho, es la única que hasta hoy no ha dado la espalda a su pueblo), un puñado de jóvenes de apellidos Gómez, Gaytan y Gámiz entre otros en esa madrugada del 23 de septiembre de 1965, emprendieron un lucha asaltando el Cuartel militar de Madera Chihuahua.

Esa batalla cambiaria muchas vidas. La mía fue una de ellas sin duda.

Por eso hoy a 47 años de esa fecha, no puede ser dejada pasar por alto, es necesario agradecer a esos soñadores que por la vía armada emprendieron la lucha contra los adversarios, injusticia, hambre, ignorancia y miseria que acompañados hoy de la violencia siguen campeando en estas tierras, ya no solo de Chihuahua, sino de México y el Mundo y a los cuales tendremos que seguir combatiendo, si en esa lucha que hoy a casi medio siglo después continuamos otros, ahora con la batalla de las ideas. G.A.L.D.

El maíz, de la gloria al infierno

Después de cientos de años que seguramente emplearon generación tras generación de hombres y mujeres para domesticar este pasto anual que es el maíz , nombre tan amerindio como el del colibrí ,y hacerlos el alimento principal de vastas regiones de Nuestra América, quienes saben atribuyen mas el merito de su domesticación a la mujer y dicen estudios concluyentes que en la cuenca de Tehuacán es donde se datan los primeros vestigios de su uso regular, que hoy aun maravilla a los científicos.

Empero hoy hablaré de ciencia, si, pero esa que no descubre lo que se crea sino lo que se destruye, hablare de dos notas periodísticas asociadas en el reporte de los daños que esta causando ya el maíz transgénico, que desafortunadamente esta autorizado para su uso en México.

Llamó mi atención la nota de Reuters fechada en Londres y citada en La Jornada que a la letra dice; “Causa cáncer en ratas maíz transgénico de Monsanto” Ahondando en el tema la siempre acuciosa Silvia Ribeiro investigadora del Grupo ETC señala lo siguiente sobre el tema; “Nuevas evidencias científicas de investigadores en Francia muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos, estudios realizados por el doctor Andrés Carrasco y científicos en Argentina.
Aunque informes sobre el glifosato y estudios anteriores sobre transgénicos mostraban evidencias de problemas serios a la salud y al ambiente, el gobierno mexicano autorizó en 2012 más de mil 800 hectáreas de plantaciones a campo abierto de maíz manipulado genéticamente, la mayoría con el mismo gen de Monsanto (603) que provocó cáncer en ratas en los experimentos franceses.

En el estudio realizado por CRIIGEN (Comité de investigación y de información independiente sobre genética, por sus siglas en francés), Universidad de Caen, Francia, se alimentaron durante dos años a 200 ratas, dividas en 10 grupos, con diferentes raciones. Unas con maíz transgénico NK603, resistente a glifosato pero sin aplicarlo, otras con el mismo maíz transgénico con glifosato, y otras con glifosato disuelto en el agua que bebieron, además de un grupo de control que no recibió ninguno de los elementos anteriores. Las ratas alimentadas con maíz transgénico murieron prematuramente y tuvieron una frecuencia de tumores de 60-70 por ciento contra 20-30 por ciento en el grupo de control…

El gobierno francés, frente a los resultados de los experimentos, decidió abrir un periodo de verificación de los estudios. De confirmarse su toxicidad podrían definir que se prohibiera cualquier importación y su uso incluso como forraje. …En lugar del apuro con que algunos biotecnólogos —incluso en México— tratan de defenestrar los experimentos, la actitud coherente y responsable sería verificar este estudio y realizar otros, ya que los transgénicos que están en el mercado se aprobaron basados casi al 100 por ciento en datos entregados por las propias empresas que los venden.

Sin embargo, pese a que la comisión de bioseguridad en México (CIBIOGEM) ha recibido numerosos, extensos y sólidos argumentos científicos y técnicos para no permitir la siembra —ni experimental, ni piloto y mucho menos comercial— de maíz transgénico, los ha ignorado todos intencionalmente, colocando en riesgo los intereses de la población para favorecer exclusivamente los de Monsanto, la trasnacional que controla más de 85 por ciento de las semillas transgénicas en el mundo.

El acuerdo para asegurarle a Monsanto sus intereses contra la población de México y contra su principal patrimonio genético alimentario, lo aseguró Bruno Ferrari, actualmente secretario de Economía, pero antes funcionario de Monsanto. En 2009, Ferrari, entonces director de ProMéxico, concertó una reunión entre Felipe Calderón y el director ejecutivo de Monsanto, en el Foro Económico Mundial de Davos….

Hay 10 mil años de trabajo campesino y décadas de investigación agrícola pública en semillas no transgénicas que enorgullecen y sobradamente bastan para cubrir las necesidades de toda la población en México. Permitir la liberación de transgénicos en el país es un acto de extrema irresponsabilidad y un crimen histórico.”(Silvia Ribeiro).

Maicear, maicear y al político comprar

Es una verdad absoluta que los políticos, traicionando a su gobernados asumen contratos riesgo que justamente son los ciudadanos los que corren con el gasto en dinero y en caso como el aquí mencionado del maíz transgénico, con la salud, no es posible ignorar como se benefician con coimas, canonjías, cohechos, mordidas y demás que les compran su voluntad para afectar a las personas que gobiernan no referiré caso porque son tan evidentes cual la Estela de Luz o el uso excesivo de contratos sin beneficio social, sin animo de redundar solo diré que esta semana La Reforma Laboral nos probara un caso mas de aprobarse en los lesivos términos que se ha planteado como es posible esta traición social.
Sin embargo quiero emplear de mi apreciado maestro Frei Betto algunas ideas de comos e llega hacer de un político de izquierda un individuo maiceado o domesticado como él dice por la derecha.

“Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás…

El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi. y ¡hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Déle un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el whisky escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.

¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).

Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.

Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”. (2 Frei Betto)

Saque cada cual sus conclusiones y cuidado con el maíz y los maiceados.

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

abelroca. 07 de Noviembre de 2012 21:46

Por cierto Arturo, de acuerdo contigo:elmaiceo se conoce de hace tiempo,te cuento algo que he leído," Ante el furioso ataque del joven diputado Ignacio Manuel Altamirano que le reclamaba su doblez desde la tribuna legislativa, Manuel Payno advirtió a sus cercanos:¡ese pollo quiere su mais!". El movimiento liberal finalmente los unió, incluso en la desgracia: Altamirano es nombrado por Díaz , Cónsul en Barcelona, Payno en Paris, el guerrerense mas afin a lo francés le pidió a Payno intercambiar sus sedes diplómaticas a lo que el tocayo accedió. Altamirano disfrutó la acadmia parisina,Una gran feria internacional, el ambiente cultural, aunque no por mucho tiempo, huellas de su heróica vida le privaron de su salud, murió en ese encargo. A fines del siglo XIX las ferias culturales, entre otras, la de Paris recogieron las expresiones de una burguesía que se brincaba las trancas de los fantasmas marxistas que les roían los talones, el lujo de la presentación de las marcas, de las nuevas calidades de sus productos parecía legitimarse con la exposición de los productos de la ciencia ya tecnologizados, el acero entre otros alcanzaba la altura de la torre Eiffel y las primeras radiocomunicaciones se ensayaban, se presentaban al público las partículas radiactivas y la pasteurización mostraban recursos para la producción agropecuaria, la industrialización y conservación de sus productos incluso para la curación de viejas dolencias y la prevención de plagas y pestes que diezmaron la población en el pasado, incluso una reciente que provocó la última gran migración europea hacia América, Australia y Africa. La nueva Antroplogía descubría a las poblaciones que sobrevivieron a la agresión colonialista de los siglos anteriores y una de sus ramas, la arqueología mostraba en los daguerrotipos, las fotografías de entonces, la diversidad de la humanidad, las diferencias raciales y comenzaba a examinarse el mito de la superioridad de las razas europeas; aunque el esplendor de esas exposiciones revelaba que no se habían hecho en Madagascar, Ceylán o Cuzco; sin embargo ya se advertía que los griegos de Troya actuales, los egipcios que desenterraban momias, los teotihuacanos que al mando de Batres levantaban las pirámides en-cerradas eran descendientes probables de aquellos genios del pasado; ahora solo fellahs:peones del saqueo europeo. El imperialismo europeo se regodeaba de sus imposiciones con imposturas: vendían el progreso como lema positivista, aunque solo fue en su provecho, las especies vegetales americanas probaron con éxito en tres siglos sus poderes nutritivos, los europeos se llevaron las semillas de maíz, frijol,cacahuate,hule, henequén, cacao, tomate , sobre todo de papa y las sembraron en sus terrritorios y sus colonias provocando terribles cambios ambientales y terrores genocidas, a cambio de destrucción de selvas, bosques, pantanos y sus especies nativas, además dejaron el desprecio a los pueblos, a las gentes saqueadas. El maiceo a las nativas clases dirigentes de los territorios colonizados consistió en su europeización, en la imposición de los idiomas colonizadores, las religiones domesticadoras, las educaciones- segun gloria Trevi- borreguiles, las univerdidades parisinas inglesas empezaron a recibir a los hijos de esos caciques y su adoctrinación les permitió a los europeos prolongar su envilecimiento hasta el presente: los diplomas académicos a cambio de la abyecta complicidad en la destrucción del medio ambiente y el genocidio concomitante. Casi sin advertirlo, el imperialismo norteamericano ya utilizaba a sus universidaes para procurarae la ciencia, la tecnología para su expansión internacional, el paradigma fue la maquinaria agropecuaria apta para la destrucción de los bosques y la creación de las plantaciones, ningun pueblo aborigen americano, africano o asiático pudo impedir el poder arrasador de la máquina imperialista, andando el tiempo las universidades americanas fueron sirvieron una nueva politica imperialista: formar a los cuadros de gobierno, de negocios, de conducción de pueblos, naciones coloniales como servidores de sus intereses. A la par que devastaban el paisaje norteamericano, los capitales norteamericanos impusieron sus empresas en todo el mundo riñendo (compitiendo) y aventajando a los europeos. En dos guerras mundiales se definió la nueva hegemonía, a la mitad del siglo XX, en el nuevo conjunto de naciones que se alió en la O. N. U.tuvo que sufrir la hegemonía norteamericana que creó una paz que no anuló los avances de sus empresas y con su nuevo poder generó no solo cambios en la producción que anularon la diversidad biológica ante la necesidad de las normas industriales, también produjo cambios ambientales que modificaron la geografía y la climatología en todos los continentes coloniales. El siglo XX presentado a fines del siglo XIX como el alcance de la utopía solo fue el desastre que vivimos en el siglo XXI. Bien sabes y lo dices Arturo: en afán de ganancias los industriales norteamericanos y sus cómplices europeos y asiáticos tienen un proyecto de globalización capitalista que requiere de patios traseros y gallos que canten fuerte y para ello, bien maiceados que sometan a los productores de la diversidad biológica que es la fuente de la supervivencia humana: Monsanto, Dupont, Morgan,John Deere, Ford,International Harverester y otras marcas de industriales de la agricultura y de la maquinaria industrial para esos fines maicean jefes de estado, secretarios o ministros de Agricultura para pasar por encima de la razon de estado democrático, para vender el futuro de sus pueblos y eso fue, es y será posible gracias a las credenciales obtenidas en esos poderosos centros industriales productores del capital humano de su negocios en los patios traseros de sus metrópoli ¿para qué otra cosa sirven Harvard, Yale, el MIT sino para maicear a los políticos del tercer mundo. ¿A quien le importan los planes económicos de los economistas mexicanos? o ¿Los planes de desarrollo de los sociólogos, polítologos, ambientalistas, agrónomos, bioquímicos mexicanos? ¿Quién quiere políticas públicas, planes de estudio, programas, materiales educativos, recursos eficaces de enseñanza hechos por mexicanos para las nuevas generaciones de mexicanos? ¿Quién quiere a los sesenta millones de mexicanos que viven en la pobreza, que ya no pueden cruzar la frontera? No se cuantos, pero,presiento que no los quieren quienes ya fueron maiceados. ¿Quiénes otros, Arturo? Xss

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