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Sala de Maestros

Heterogeneidad, interculturalidad y educación

José de Jesús González Almaguer

Análisis del libro Procesos comunicativos en la migración. De la escuela a la feria popular (Olvera, José Juan y Vázquez, Blanca (Coordinadores), 2011)

Pasar por la frontera. Pesar por la frontera.

El siglo XXI ha encontrado un crisol mundial de lenguajes y de culturas. Diferentes razones han dado origen a grandes migraciones. Algunas de ellas se dan en gran volumen durante corto tiempo. Por el contrario, hay enormes migraciones que actúan por “goteo”, a lo largo de periodos muy amplios. En cualquier caso, tanto los migrantes como los lugares por donde transitan o donde finalmente se detienen, ven afectada su cultura.

José Juan Olvera Gudiño y Blanca Delia Vázquez Delgado coordinan este texto que nos habla de “procesos de intercambio comunicativo entre actores que han desarrollado cierta trayectoria migratoria internacional o al interior de nuestro país” (Olvera, José Juan y Vázquez, Blanca (Coordinadores), 2011, pág. 13).

La migración sucede en un mundo globalizado (es decir, en sociedades que se han visto afectadas por la globalización económica, política, cultural), lleno de una oferta de medios de comunicación que se presenta para atestiguar esos cambios y las transiciones sociales de los migrantes. Específicamente, en este libro, se reportan elementos vivos en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, donde la migración no solo es nacional e internacional, sino que puede ser legal o ilegal, con todas las implicaciones de ésta última.

A lo largo de los trabajos de investigación que lo conforman, se reportan los resultados de quienes han estudiado este fenómeno desde su dimensión comunicativa, a través de una serie de técnicas y métodos de investigación social: etnografía, entrevista focalizada, observación participante, estudio de representaciones, análisis de contenido y análisis de interacciones culturales.

Los diferentes textos que conforman este volumen se hunden en la búsqueda de relaciones de poder con capitales simbólicos distintos en el contexto de la migración. En esa situación, el poder se convierte en algo relacional. No es la concentración de recursos, sino la capacidad de lograr que las cosas sucedan en función de qué relaciones se tiene y con quiénes se sostienen. El capital simbólico se vuelve indispensable para lidiar con las condiciones de marginación, ilegalidad, abandono social y personal en que vive el migrante. Una buena administración de ese capital simbólico hará más amigable, más suave, un mundo que aparece como terriblemente hostil y en el cual ha desaparecido, prácticamente, la certeza de futuro compartido.

En la discusión académica, se recupera la noción de “Frentes culturales” ¿Qué pasa cuándo se enfrentan grupos o personas que tienen diferente capital simbólico y coinciden en el mismo espacio (físico o virtual)? ¿Cómo negocian sus capitales simbólicos, cómo se generan intercambios, quiénes son los ganadores, quiénes los perdedores? Una y otra vez, los significados chocan en el uso social, como resultado del enfrentamiento de capital simbólico en espacios compartidos entre grupos que no tienen mucho en común. En esa atmósfera, la comunicación solo es caldo de cultivo de culturas que establecen diferencias, divisiones, negaciones, oposiciones, estereotipos, prejuicios… hasta que lo humano aparezca y algo cambie para bien.

A través de las páginas de los artículos que componen este volumen, vemos cuestionar la representación social de algunos grupos sociales. Aparece la migración como viaje cotidiano, donde hay una infraestructura para el traslado de personas y cosas. Esta infraestructura para la movilidad se convierte rápidamente en industria y comercio: los autobuses, los alimentos, los espacios de descanso, baños públicos, ausencia de privacidad, solidaridades inéditas y asombrosas… muchos elementos merecedores de una antropología de la comunicación social. La industria de la migración (incluye llamadas telefónicas, envíos de dinero, visitas y encuentros anuales, obsequios para familiares) es acompañada por la industria de la nostalgia: música, comida, ropa, religión, deportes.

El duelo de la distancia hiere, inmisericorde, al migrante quien no comprende por qué la siguiente generación no siente lo mismo, ni comparte sus recuerdos… los capitales simbólicos cambian de una generación a otra. El duelo de abandonar el terruño no dura unos días. Quienes migran llevan consigo sus canciones y ritmos, sus rezos, su estilo y forma de alimentarse. Piensan la vida desde su fe, la alegran y la lloran con sus canciones, comparten su comida, sobrellevan las penas con sus platillos típicos, festejan en torno a mesas multicolores que “los otros” no entienden o temen.

Ni siquiera hay que cruzar las fronteras reales del país; a veces, las fronteras se mueven por las noches y el migrante se descubre en “otro lado” al amanecer. Ya no encuentra su alegría, ni sus festejos. Sus hábitos son antisociales, vergonzantes, vistos con desdén por los otros. ¿Qué migra: personas, dinero, cultura, redes sociales, objetos, información, vínculos, la organización social, la cultura, la amistad, la educación sentimental?

De la escuela a la feria popular, los procesos comunicativos son fascinantes. En la migración, esos procesos se vuelven más complejos y bellos. Hay que leer este libro, para adentrarse en los meandros de fenómenos sociales que se mueven como ríos caudalosos que se alimentan día a día de lluvias y corrientes asombrosas.

Bibliografía

Olvera, J.J. y Valdez, B. (Coordinadores). (2011). Procesos comunicativos en la migración. De la escuela a la feria popular. México: El Colegio de la Frontera Norte; Universidad Regiomontana; Universidad de Monterrey; Instituto Tecnológco y de Estudios Superiores de Monterrey.

José de Jesús González Almaguer
Coordinador de Educación Continua de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Docente de la Universidad Anáhuac Mayab, del Colegio de Imagen Pública y de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 095. Ha realizado intervenciones como consultor y brindado capacitación tanto en el sector privado como público y el tercer sector. Su trabajo profesional le ha llevado a recibir distinciones internacionales como el Premio Galardón ECO (Estratega de Comunicación) y el Premio Gold Quill, otorgado por la International Association of Business Communicators (IABC). Ha sido Presidente de la Asociación Mexicana de Comunicadores Organizacionales (AMCO) y ha participado en once libros especializados en español y uno en inglés. Lic. En Periodismo y Comunicación Colectiva, Maestría en Educación, estudios de Maestría en Comunicación Institucional, Especialista en Valores, estudios doctorales en Humanidades y estudios doctorales en Innovación y Responsabilidad Social.

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