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LA CLASE

Tema del mes

Enrique Calderón Alzati


El impacto del Covid-19 en la educación

Si bien el desbordamiento de la pandemia en la nación, al igual que en todos los confines de la Tierra, ha generado graves daños no sólo de carácter sanitario, sino también económico y social, incluyendo la educación; en este mismo sector se están generando también nuevas oportunidades y líneas de acción que tendrán un impacto positivo en un futuro cercano, aun cuando hoy se les considere como acciones de alto riesgo para el futuro del país. La más importante y discutida de ellas es la relacionada con el uso de plataformas tecnológicas que desde ahora están permitiendo que miles de estudiantes puedan recibir las clases de sus maestros en sus propios domicilios, sin el riesgo evidente de ser contagiados, bien sea por sus compañeros y maestros o durante su trayecto a las escuelas y al regreso de ellas.

Si bien estas plataformas ya han sido utilizadas en México por algunas instituciones como el Tecnológico de Monterrey y la UNAM, el rápido esparcimiento de la epidemia ha hecho necesario su uso por el sistema educativo nacional como único medio posible para llevar clases a las niñas, niños y jóvenes de todo el país, así como para la actualización de los maestros, incluyendo la posibilidad de que éstos aprendieran a utilizar dichas plataformas para realizar su trabajo docente con sus discípulos.

Sin hacer a un lado el hecho de que se dista mucho de contar con una red nacional de Internet que llegue a toda la nación, y que por ello buena parte de los estudiantes y maestros ubicados en zonas rurales y apartadas en el territorio nacional no cuenten con se servicio, es posible afirmar que los avances y resultados que se han estado logrando en estos meses, en los que la epidemia ha impedido el funcionamiento presencial en las escuelas, está mostrando la importancia que tienen y tendrán estas herramientas para mejorar la educación y los servicios educativos, permitiendo que los funcionarios responsables de la educación y las telecomunicaciones, tanto en el gobierno federal como en los gobiernos estatales, se concienticen de la importancia social que tienen Internet y las plataformas de la comunicación educativa para mejorar la educación y seguramente otras actividades de carácter económico y social.

Un aspecto importante de este cambio es el relacionado con la actitud de los maestros en torno al uso de la tecnología, a la que muchos de ellos han considerado como una amenaza para sus puestos de trabajo, pensando que un profesor con capacidad para ofrecer sus clases a miles de estudiantes, desplazaría a cientos de ellos de sus trabajo frente a grupo; la utilización misma de la tecnología ha demostrado que este no es el caso, en virtud del nuevo rol de los profesores como facilitadores con los que los estudiantes deben interactuar de manera permanente.

En tiempos recientes he leído algunos artículos críticos respecto al uso de la tecnología en la educación, considerando que ello lleva implícito una nueva estrategia para su privatización y para los grandes negocios que se han dado en el pasado, confundiendo los objetivos del desarrollo tecnológico con los de del neoliberalismo. Ciertamente éste ha tenido un avance importante en los países capitalistas, pero igualmente lo ha tenido en los países socialistas, incluidos lo que fue la Unión Soviética y Cuba.

Seguramente el aspecto más importante para que estas plataformas puedan ser utilizadas por los maestros de las escuelas públicas, es el financiamiento que el gobierno debe realizar para que todos sus profesores puedan impartir clases a sus discípulos, lo cual implica la capacitación misma de dichos docentes en el manejo de estas plataformas, así como la dotación de equipos para que ellos puedan impartir sus clases con esta modalidad; nada de esto podría ocurrir, ni hubiera ocurrido, en ausencia de la pandemia; pero esto no es lo único que podemos celebrar ahora, pues además de las plataformas tecnológicas para la transmisión de las clases, existen otros desarrollos que también han empezado a utilizar los y las docentes, y que sin duda tendrán un impacto positivo en la educación en un futuro cercano.

En particular me quiero referir a los laboratorios virtuales, que hoy permiten comprender en poco tiempo y mediante la experimentación, lo que difícilmente se podría lograr a partir de las explicaciones de los maestros, muchos de los cuales tampoco comprenden el significado y las consecuencias de los principios y leyes de la ciencia, lo cual motivó a que varias décadas atrás, las escuelas de secundaria y bachillerato fuesen dotadas de laboratorios, en los que sus estudiantes pudiesen realizar diversos experimentos bajo la supervisión de sus maestros. Dicho proyecto terminó siendo suspendido debido a sus altos costos de mantenimiento y sus escasos resultados; siendo por ello que esta nueva generación de laboratorios virtuales que ahora, al ser instalados en los equipos de cómputo de las escuelas, permiten realizar experimentos en cuestión de minutos y con costos prácticamente nulos, lo que en la realidad les podría tomar meses o años al realizarlos en laboratorios reales.

De esta manera, uno de los temas del actual proceso de capacitación y actualización de los docentes, que la Secretaría de Educación ha venido coordinando, está relacionado con la utilización de toda una nueva gama de herramientas tecnológicas que, como los laboratorios virtuales, habrán de mejorar sustancialmente la educación que reciben los niños mexicanos, no siendo éstos los únicos avances que espero poder describir en mis próximos artículos.

Enrique Calderón Alzati
Director del Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa

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