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Orientación educativa

Decisiones

Carmen Meixueiro Hernández


Nuestra educación: mezcolanza de ideas

Es difícil pensar en el inicio del ciclo escolar 2020 – 2021 si no tenemos claridad en el cierre. Tengo muchas dudas al respecto. Platiqué el asunto con varios compañeros maestros, y no pudimos aterrizar nada en concreto; he observado lo que otros países están haciendo respecto a la salida y entrada de clases, pero seguimos a la expectativa de lo que sucederá en nuestro país.

Aquí en México se habla de la Nueva Normalidad, y me doy cuenta de que todavía no sabemos cómo terminaremos este ciclo escolar, y menos de cómo iniciaremos el siguiente. Aunque hay comunicados oficiales, nada tienen que ver con lo que maestros y alumnos estamos viviendo. Por eso les contaré mi experiencia en estos días de mares revueltos, refiriendo específicamente de lo que ha sucedido en mi escuela y los comunicados de la SEP.

Apenas estábamos superando el trago amargo de ofrecer clases en línea; aprendiendo a hacer invitaciones para que se presenten los niños en Zoom; silenciándolos al momento de iniciar actividades, mostrando la pantalla, conectando el audio y otras cuestiones técnicas, cuando viene el primer cambio en nuestra agenda. De pronto, las autoridades federales nos avisan que se extenderá el tiempo de clases del 6 de julio, como estaba estipulado en el calendario escolar, al 17 de julio, para que podamos ver más temas y concluir con más calma. Así que nos pusimos a planear, preparar, organizar clases, a fin de lograr el objetivo de nuestros aprendizajes en este tiempo extendido.

Una vez que consideramos el aumento de tiempo en la planeación, nos avisan que hay una nueva propuesta para preparar nuestras clases; esto es, a través de proyectos que intentan cubrir varias materias en una sola planeación (transversalmente) y, con ello, cubrir más materias durante nuestro tiempo restante. En cierta forma, no me parece mala idea, sólo que hacerlo en línea tiene sus propias complicaciones, pues hay que pensar intensamente cómo lograr esas nuevas soluciones. Así, comenzamos a investigar, entramos a buscar estrategias y formas de organizar nuestras clases para impartir el curso con esta nueva modalidad. Claro que, como maestros, haremos lo que esté en nuestras manos para beneficiar a nuestros niños.

Pero sucede que el día 29 de mayo, cuando ya tenemos más de una semana intentando cambiar la forma de trabajar en línea, el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, manda un increíble mensaje en la mañanera del presidente, notificando que el viernes cinco de junio será el último día de clases y claro, nos empiezan a llegar al WhatsApps, solicitándonos que terminemos ese viernes y, con todo lo que conlleva un cierre de ciclo escolar, nos piden que empecemos a preparar calificaciones, lista de diplomas, junta con padres de familia… y, ¿qué pasó con nuestras clases preparadas con nueva metodología? Bueno, ya imaginarán el fin de semana que pasamos, tratando de cerrar y cubrir lo que se necesita para terminar oficialmente. Pero, como todavía tendríamos clases esa semana, traté de no dejar cosas abiertas y sin concluir en forma lógica.

El lunes 1º de junio, después de horas sin dormir, con la presión de hacer buen cierre y terminar lo mejor posible, recibimos una invitación para una reunión urgente a las dos de la tarde a efecto de ver cosas importantes de fin de año. Con sueño, molestos, cansados y desganados, me presenté a la junta del último tramo de ciclo escolar, en la inteligencia de que muy avanzada la noche de la víspera (domingo) había mandado todo lo que se me pidió, mientras que otros lo enviaron durante la madrugada, incompleto, con sólo lo más prioritario del cambio de planeación, citas para concluir con padres de familia, posibles promedios de entregas de trabajos de los niños y otros detalles más.

Pero sorpresa, en esta importante reunión nos señalan que como somos escuela particular, los padres de familia no están de acuerdo en que terminemos antes; que ya pagaron junio y quieren que se cubra ese tiempo; que a la SEP no le preocupa que unos sigamos trabajando y otros no; que eso ya depende de cada institución educativa, y nos avisan que terminaremos clases en línea, Zoom, el 30 de junio, haciendo la clausura oficial el 6 de julio. Así resulta que todo lo trabajado con grandes presiones y sumidos en el estrés, no había servido de nada. Además, como la SEP cierra oficialmente, tenemos que hacer lo propio burocráticamente, continuando con nuestras clases y labores normales, con tareas, asignando calificaciones para promediar. Ah, pero también hay que continuar con los proyectos, a fin de que los niños y padres de familia vean nuestro empeño por hacer cosas diferentes.

Aquí cada quien responde como le va en su feria para hacer el cierre de clases; el inicio del siguiente curso será otra festividad, ya que no hay nada seguro, nada está escrito, mientras, otros países aplican diferentes soluciones.

En el país ya estamos en nuestra “Nueva Normalidad”, haciendo cosas nada normales y menos con los nuevos términos de: verano divertido, descarga administrativa, cursos remedial y de nivelación, sanitización, además de capacitaciones, preparación a la nueva forma de estar en el salón, Consejos Técnicos, etc.

Suena interesante, novedoso, creativo, pero creo que cada quien inventará sus nuevas formas para este nuevo inicio escolar. Ánimo, que no hay línea a seguir, todos seguimos aún pensando en este revoltijo de opiniones e ideas.

Carmen Meixueiro Hernández
Maestra de primaria

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