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LA CLASE

Tema del mes

José de Jesús González Almaguer
Norma Olivia Matus Hernández


La Educación a distancia o remota en tiempos de contingencia

La educación a distancia1 en México ha constituido una oportunidad para que algunas personas con falta de tiempo para una educación presencial opten por esta modalidad. También ha sido utilizada como un recurso por algunas Instituciones públicas de educación media y superior con insuficientes instalaciones para albergar una enseñanza presencial.

Con respecto a la educación remota , sólo algunas Universidades sobre todo privadas, han optado por esta modalidad para abarcar una mayor cantidad de alumnos y aprovechar la tecnología.

México, y su sistema de educación (público y privado), no estaba preparado para una contingencia como la ocasionada por el COVID 19, la cual orilló a la población a recluirse en casa, guardar una cuarentena de aislamiento y suspender la educación presencial. El aislamiento social que se ha convertido en incertidumbre pues según las autoridades de salud, ya no regresaremos a la normalidad anterior, sino a una “nueva normalidad”. Una “nueva normalidad” donde la educación presencial a la que estábamos acostumbrados no será posible, si no contamos con una vacuna que inmunice a la población, y donde la incapacidad del Estado para sostener una educación a distancia durante la contingencia quedó evidenciada.

Una “nueva normalidad” dónde la educación a distancia y la educación remota pasarán de ser una oportunidad, para convertirse en una necesidad. Una cotidianidad alterna: alterada la atención a los estudiantes en el aula, mientras los adultos se enfocan a su trabajo y sus relaciones productivas, ¿cuál es el espacio seguro, con un sistema de contención sociocultural, donde los menores de edad pueden construir sus competencias, desarrollar sus habilidades o talentos, y dar salida a sus inquietudes?

No debemos olvidar que pasar de un modelo presencial a un modelo apoyado en tecnología, significa un cambio de paradigma:

Se busca ahora “Aprender a aprender”. Los educandos no solo deberán “saber hacer” cosas, sino que serán capaces de “hacer saber”, construir su propio saber, si consiguen ser autónomo en ello serán capaz de “saber saber”, tener conciencia de lo que saben y como generan sus saberes.

La maestra, el maestro se convierten en un facilitador del aprendizaje. Es decir, ya no es un erudito, ni un sabio, sino un experto en guiar al alumnado en sus estudios con diferentes andamiajes, formatos, programas, sistemas, mecanismos, técnicas, herramientas e instrumentos educativos.

De esa manera, el docente se convierte en un autor y creador de apoyos y objetos para el aprendizaje, para su fomento, evaluación, conformación, motivación y seguimiento. Para lograrlo, tiene mayor contacto con las necesidades de la comunidad y la sociedad, que esperan ser atendidas.

Por su parte, el educando es constructor de su propio conocimiento, a partir de su propia curiosidad, inquietud e iniciativa, en busca de atender las necesidades de su entorno y su propia condición social. Se convierte en un generador de ideas que serán escuchadas en grupos, serán valoradas y se determinará, en conjunto, su seguimiento y la inversión de tiempo, talento y recursos en función de una decisión común. En consecuencia, se convertirá en un comunicador efectivo, no solo verbalmente, sino en todos los dominios técnicos: imágenes fijas, video, mapas mentales, gráficos, diagramas técnicos, mapas, diagramas de flujo

Se busca lograr un aprendizaje interactivo cuyas claves son que alcance a ser autodirigido y permita, simultáneamente, un ritmo individual y otro ritmo grupal. Los beneficios son: incremento en la consistencia de la instrucción, mayor (auto)motivación para aprender e incremento en el almacenamiento y acceso oportuno a la información pertinente. Es decir, un sistema educativo orientado a reconocer las diferencias individuales y a estandarizar las capacidades indispensables; educandos y egresados capaces de autogestionar su formación y preparados para encontrar la información suficiente para tomar sus decisiones con autonomía.

La incapacidad evidenciada no solo desnudó al gobierno, sino a la sociedad entera, a los padres de familia, a las estructuras sociales, a las instituciones educativas y culturales. Asimismo, denotó no sólo la falta de tecnología, sino de expertos en educación a distancia y la insuficiente formación y capacitación a docentes en el manejo de herramientas digitales y pedagógicas para esos ambientes.

Las universidades públicas dada su autonomía, se encargaron de manera individual de resolver la problemática con sus propios recursos. Aunque algunas Instituciones ya contaban con plataformas para Educación a distancia, esta era adecuada y suficiente solo para los alumnos matriculados en esta modalidad, así que se vieron rebasadas por la demanda de estudiantes cuando toda su matrícula migró a las plataformas existentes. Además, en muchos casos, las y los alumnos migrantes no contaban con acceso a las herramientas tecnológicas indispensables (equipo, conexión a la red, acceso a sitios con información pertinente).

Si para la Educación Superior fue complicado enfrentar la contingencia, qué decir de la Educación Básica (preescolar, primaria, secundaria y bachillerato), donde las carencias son todavía más notorias y donde solo se han escuchado mensajes “apostando” a la creatividad y compromiso de los docentes. Es obvio que lo requerido era: capacitación masiva en línea, creación de objetos y ambientes de aprendizaje, acceso a sitios especializados con información y materiales de enseñanza, asesoría y tutoría (acompañamiento pedagógico e instruccional) para los docentes, creación y entrega oportuna de sistemas completos de evaluación escolar que incluyan diversidad para la aplicación a la enorme variedad sociocultural del sistema educativo y del país.

Debemos avanzar hacia un modelo que promueva:

a) Creación de sistemas de referencia: enciclopedias, wikis, bases de datos, revistas electrónicas, videotecas, audiotecas.

b) Sistemas de apoyo a la enseñanza: textos, mapas, imágenes, videos tutoriales, juegos, retos, música, test de autoevaluación, materiales interactivos.

c) Sistemas de aprendizaje: Atención a diferentes tipos de aprendizaje, evaluaciones automatizadas, evaluaciones progresivamente más demandantes, andamiajes, matrices de análisis, estudio de casos, aprendizaje basado en problemas.

d) Favorecer ambientes de aprendizaje: el estudiante produce y prepara sus materiales, el facilitador acompaña con diferentes estímulos y referencias el desarrollo de las competencias de los estudiantes. Se comparten materiales, se rediseñan para futuras generaciones, se establecen mecanismo de trabajo cooperativo, o de trabajo colaborativo, o de trabajo en situaciones de competencia.

La brecha entre la educación presencial y a distancia es insalvable en las condiciones actuales del país. Podemos recordar que han existido iniciativas de proveer de tecnología a los docente y alumnos (Enciclomedia, entrega de tablet a alumnos y docentes, internet.mx), las cuales han concluido abruptamente por el cambio de autoridades educativas, derivado del término de un sexenio presidencial, cuando por diferencias partidistas no se da continuidad a éstas. Aún más desolador es el panorama en comunidades indígenas y rancherías donde ni siquiera hay internet, o aquellas comunidades donde los alumnos tienen que desplazarse grandes distancias para llegar a la escuela.

La pandemia, ha generado grandes lecciones a todos los actores del proceso educativo (el primero, el educando y si es menor de edad, la responsabilidad recae en los padres; y después autoridades, docentes, directivos), algunas de ellas son:

1) Es indispensable formar y capacitar a los docentes, que ya están dentro del sistema, en el manejo de nuevas tecnologías de comunicación. Debe ser un esfuerzo continuo a través de diplomados, cursos, talleres, seminarios.

2) Incluir en el perfil docente el manejo de herramientas de comunicación como un requisito indispensable, para fomentar el autoaprendizaje o la capacitación en las instituciones formadoras.

3) Asegurar el acceso de los alumnos a las herramientas tecnológicas para enfrentar una educación a distancia.

4) Incentivar el compromiso de los padres de familia para supervisar y realizar el trabajo a distancia o en forma remota. Hay que pedir que asuman su responsabilidad y no la “entreguen” cómodamente a los docentes. Para ello, hay que brindarles acompañamiento educativo, psicológico y emocional de forma cotidiana, reiterativa e innovadora.

5) Motivar a los alumnos para trabajar en casa y sin supervisión directa, fomentando el aprendizaje autónomo. Llevar a la realidad la máxima: “aprender a aprender”.

Las carencias evidenciadas durante la contingencia deben ser consideradas como un punto de partida para estructurar, en primera instancia, una educación a distancia, con miras a una educación remota en la que en ningún momento se pierda de vista la calidad formativa. De esa manera, no será utilizada sólo como un recurso emergente o un paliativo en tiempos de crisis.

1. La educación a distancia es una modalidad de estudio o proceso de formación independiente mediada por diversas tecnologías, con la finalidad de promover el aprendizaje sin limitaciones de ubicación, ocupación o edad de los estudiantes”. Educación a distancia, ¿Qué es y cómo funciona? (2016) consultado en http://www.ambitodelaeducacion.com

José de Jesús González Almaguer
Coordinador de Educación Continua de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Docente de la Universidad Anáhuac Mayab, del Colegio de Imagen Pública y de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 095. Ha realizado intervenciones como consultor y brindado capacitación tanto en el sector privado como público y el tercer sector. Su trabajo profesional le ha llevado a recibir distinciones internacionales como el Premio Galardón ECO (Estratega de Comunicación) y el Premio Gold Quill, otorgado por la International Association of Business Communicators (IABC). Ha sido Presidente de la Asociación Mexicana de Comunicadores Organizacionales (AMCO) y ha participado en once libros especializados en español y uno en inglés. Lic. En Periodismo y Comunicación Colectiva, Maestría en Educación, estudios de Maestría en Comunicación Institucional, Especialista en Valores, estudios doctorales en Humanidades y estudios doctorales en Innovación y Responsabilidad Social.

Norma Olivia Matus Hernández
Profesora de UPN. Diplomada en Mediación lectora (UAM). Licenciada en Administración (UAM). Docente de primaria por 20 años (ENM).

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