Sentido_comun
Orientación educativa

Sentido Común

Hernán Sorhuet Gelós


El camino correcto

El tratamiento parlamentario de la ley de urgente consideración reactivó la discusión de aspectos relativos al Sistema Nacional de Áreas Protegidas en Uruguay. Producción versus conservación; interés general versus interés particular; áreas naturales versus derecho de propiedad, visión teórica importada versus pragmatismo socio económico local, son algunos de las posturas confrontadas en ella.

Cada decisión que se toma, cada norma que se aprueba deja a su paso algunas personas molestas, y otras contentas. Siempre será así.

Por eso creemos que, ante esta disyuntiva, el “mejor consejero” es escuchar con mayor atención a los que más saben, a los expertos que se manejan con el conocimiento científico superior, como ocurre en la medicina.

La atroz pandemia que hoy atemoriza al mundo tiene su más formidable enemigo en una humanidad proactiva guiada por la sapiencia de los mejores especialistas. Esa confianza de las mayorías en esos pocos está demostrando ser la clave del éxito.
Queda claro que el gobierno, al tener que enfrentar la inesperada emergencia sanitaria, acertó cuando no dudó en subordinar sus estrategias a las advertencias y consejos de los más destacados profesionales en la materia. De eso se trata la construcción social. Pragmatismo, sabiduría, inteligencia y visión de largo plazo.

No dudamos de que ese es el rumbo a seguir en el tema de las áreas protegidas. Hay que escuchar muy atentamente a los especialistas. No significa que ellos sean los “dueños de la verdad”, pero sí hay que tomar muy en cuenta sus opiniones porque se basan, fundamentalmente, en un bagaje cognitivo edificado con los aportes de prolongadas investigaciones con rigor científico, tanto nacionales como internacionales.

En este terreno hay que decir que el vastísimo conocimiento reunido y la elevada complejidad propia de la estructura y el funcionamiento de la biodiversidad de nuestro mundo, excede largamente lo que pueden percibir nuestros sentidos y nuestras experiencias personales. Seguramente lo más trascendente es lo que no vemos ni percibimos, como suele suceder en el comportamiento de nuestro organismo.
Por eso, a la hora de tomar decisiones importantes ¡una vez más confiemos en la ciencia!

Quizás una de las claves de este nudo gordiano es que no hemos solucionado el problema de fondo. ¿Por qué en la conciencia colectiva de nuestro país sigue estando tan subvalorada la importancia estratégica que tiene la conservación de la diversidad biológica nacional?

¿Es consecuencia de fallas crónicas del sistema educativo? ¿Tal vez responde a flaquezas del mundo de la comunicación, o descuidos del sector académico en la divulgación de este tema? ¿Tendrá algo que ver que la inmensa mayoría de los uruguayos seamos urbanos?

Lo cierto es que cuando surgen conflictos de intereses, el cuidado de nuestros ecosistemas y especies nativas queda relegado a un segundo orden. No es una buena señal para el país; significa que no percibimos su importancia como elemento fundamental para mantener los bienes y los servicios ambientales que sostienen la vida nacional. Lo dijo el sabio Edward O. Wilson “toda pizca de diversidad biológica es de un valor incalculable, tiene que ser conocida y cuidada y no debe renunciarse a ella sin luchar”.

Columna publicada en el diario EL PAIS de Montevideo el 13.5.2020

Hernán Sorhuet Gelós
Destacado conferencista y escritor uruguayo. Educador, comunicólogo y periodista ambiental. En su vasta obra de libros de Educación Ambiental para niños, incluye temas como el cambio climático, la biodiversidad y los residuos sólidos.

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