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LA CLASE

Tema del mes

Mónica Flor Sánchez Pérez


Y como siguiente acto: ¿La nueva normalidad?

A más de dos meses de haber comenzado la cuarentena en México, nos encontramos ante un escenario diferente: la nueva normalidad. Esta frase, repetida desde principios del mes de mayo, nos inquieta. Muchos de nosotros esperamos ansiosamente regresar a nuestras actividades, pensando que en realidad ya nada volverá a ser igual porque la pandemia no ha terminado y será indispensable modificar ciertos hábitos para preservar nuestra salud.

El retorno a las aulas ha causado, sin duda, más controversia que las estrategias implementadas ante la emergencia sanitaria, pues la incertidumbre constante y la desinformación siguen siendo las raíces sobre las que se cimientan las decisiones.

Desde hace más de un mes, el rumor principal ha sido el de la clausura del ciclo escolar a distancia. Por ello debemos continuar trabajando con las estrategias que implementamos y evaluando como consideremos pertinente, ya que todo lo que se dice parte de comentarios que “alguien escuchó decir a alguna autoridad".

Estas ideas, refutadas continuamente por el Secretario de Educación, quién afirma que la clausura será presencial, aunque para ello se deba prolongar la salida hasta mediados o finales de julio, modificándose también el inicio del siguiente curso. Las polémicas declaraciones del Secretario han originado múltiples respuestas, ya que a menudo las hace adelantándose a las indicaciones de la propia Secretaría de Salud o, en ocasiones, parece hacer caso omiso de las mismas e incluso ha establecido fechas cuando el propio Subsecretario de Salud ha mencionado en reiteradas ocasiones que las decisiones se toman con base en el avance propio de la epidemia y no del deseo o intereses de los diversos sectores de la población.

El reto al que nos enfrentamos actualmente va más allá de definir cómo se culminará el ciclo escolar 2019 – 2020; el verdadero desafío consiste en adentrarnos a la ya famosa nueva normalidad, priorizando en ésta el bienestar de los estudiantes.

Mucho se ha dicho de los aprendizajes, pero casi nada de la situación emocional de los alumnos. Si para los adultos estar encerrados en casa ha sido difícil, para los niños, acostumbrados al movimiento, lo es aún más. Me parece que uno de los puntos claves será ayudar a los estudiantes a adaptarse a las nuevas medidas de convivencia social, ya que están muy acostumbrados al contacto con los demás y ahora deben aprender a limitarlo, mientras refuerzan sus hábitos de higiene, pues el correcto lavado de manos, toser o estornudar cubriéndose con la parte interna del brazo, y no tocarse la cara, deben permanecer incluso cuando termine la cuarentena.

La homogenización de las clases presenciales es otro punto. Cada estado del país está enfrentando la pandemia a su propio ritmo, por lo que es difícil determinar una fecha adecuada para todos, aunque se espera que en agosto podamos dar inicio al nuevo ciclo escolar como en años anteriores.

Paralelamente, se requiere que todos los maestros seamos conscientes de la situación que vive nuestro país y de las consecuencias que eso ha ocasionado en los estudiantes, porque es claro que los aprendizajes esperados para cada grado escolar podrían no lograrse en todos los casos, a causa de múltiples razones que van desde las actividades planteadas confusamente por el profesor, instrucciones excesivas o inútiles, hasta el desinterés de padres y estudiantes para realizarlas.

Por tales motivos, al menos en el nivel de primaria, se considera la continuidad del profesor de este ciclo escolar para el grado siguiente, pues es quien conoce mejor la situación real de los niños. Ello permitiría definir las estrategias necesarias para ayudarlos a alcanzar el logro de los aprendizajes que hayan quedado rezagados a causa de la cuarentena.

También queda en el aire lo que sucederá con el paquete de aplicaciones de Google que nos han pedido utilizar para seguir con la educación a distancia. Se dictaron conferencias sobre su uso, algunas de asistencia voluntaria y otras por indicaciones de las autoridades, e incluso se nos hizo llegar el correo institucional con el cual podíamos acceder a las múltiples funciones de esta plataforma digital. ¿Acaso la educación a distancia se mantendrá debido a la pandemia por algunos meses más o la cuarentena sirvió para sentar las bases de este recurso tecnológico en un país donde una gran cantidad de la población carece de las condiciones necesarias para utilizarlo?

Si algo pudimos observar en esta emergencia es que los maestros tratamos de apoyar a nuestros estudiantes, buscamos las estrategias que mejor se adecuaran a las realidades de nuestras aulas y procuramos ser flexibles con las situaciones que cada familia vive con o sin cuarentena. Muchos incluso nos preocupamos por aquel niño del que no hemos tenido noticias, esperando que sea por falta de interés de su parte y no debido a algún suceso lamentable. De igual forma algunos padres y estudiantes se mantuvieron en contacto, siguiendo las indicaciones de la nueva dinámica de trabajo para aprender desde casa.

Hasta el momento no hay plena claridad en nuestro panorama, la nueva normalidad es un futuro muy cercano que genera incertidumbre constante; sin embargo, padres de familia, maestros y estudiantes, estamos a la espera de las indicaciones que, deseamos, resulten benéficas para todos.

Mónica Flor Sánchez Pérez
Maestra de primaria. Egresada de la Maestría en Educación Básica. Especialidad Realidad, Ciencia, Tecnología y Sociedad de la UPN 095 Azcapotzalco

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