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Orientación educativa

Decisiones

Lucero Ledón Martínez


La nueva normalidad

Llevamos meses esperando el anuncio que nos muestre cómo será el regreso a lo que han llamado la nueva normalidad. Se ha invertido tiempo en mostrar a nivel nacional mapas, graficas, cronogramas, con la mejor intención de dar respuesta a cómo, pero sobre todo, a cuándo volveremos al ritmo habitual.

Recibimos información cambiante cada mes. En abril dieron datos respecto al cierre del Ciclo Escolar 2019-2020, el 17 de julio del 2020; pero de forma súbita, el sábado 30 de mayo nos dan a conocer que las clases a distancia se terminan el 7 de junio y que el Ciclo Escolar concluye el 19 de junio. Ya no hay tiempo para nada.

De manera extraña, el curso remedial (cualquier cosa que esto signifique) está programado dentro del siguiente Ciclo Escolar 2020-2021, con fecha de inicio de ciclo el 20 junio para capacitación y consejos técnicos, mientras que el 10 de agosto inician las clases, con tres semanas para nivelar a los estudiantes y hacer una evaluación diagnóstica. Esto, bajo la conocida condición “sí y solo sí…. el semáforo de la salud está en verde”.

Sin embargo, el contenido trabajado durante la contingencia sanitaria no es homogéneo en las 237 mil escuelas del país. El plan de acción emergente “Aprende en casa” fue un planteamiento lineal que en el camino intentó acondicionarse para aquellas escuelas en donde no existe un punto de acceso a internet, una televisión, incluso, una buena señal de radio. Lo que tenemos frente a nosotros es un rasgo de inequidad social, pues no es posible aprovechar este bien de manera igualitaria ante contextos tan distintos.

México parece tener dos universos: las escuelas de élite y las escuelas públicas junto a las escuelas rurales. En ellas se advierte cómo estas diferencias se profundizan. La contingencia sanitaria exhibe qué tan irregular es la brecha social en relación a la desigualdad de género, a la inequidad social, a la violencia familiar y a la crisis económica y de recursos públicos, que alejan a muchos maestros y estudiantes de la tecnología. Con todo esto a cuestas, resulta complejo pensar que con nueve acciones de salud se puede dar el regreso a clases en todo el país.

El sistema educativo en México no estuvo listo para fomentar el aprendizaje a distancia. Me parece que tampoco esté preparado para conectar a todos los actores de la enseñanza en una segunda contingencia ni para medir los resultados luego de la presente pandemia.

Quizá por ello, el apuro de terminar el ciclo escolar y la promesa de “remediar” en el siguiente ciclo lo que ahora quede pendiente.

Lucero Ledón Martínez
Profesora de Informática y robótica.

verónica Daniela Hernández Guzmán. 11 de Julio de 2020 11:01

¡Totalmente de acuerdo!

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