Clases_a_distancia
Orientación educativa

Decisiones

Carmen Meixueiro Hernández


La educación no queda estática en la cuarentena: experiencias de escuela a distancia en primaria

El comienzo de la cuarentena provocada por el COVID19, a mediados del mes de marzo de este año, causó a los maestros grandes estragos: aumentaron los miedos, el estrés y hemos experimentado grandiosos cambios. Empezando por desconocer la enfermedad y no saber a lo que nos enfrentaríamos, pensamos que este incidente duraría cuando más “DOS SEMANAS”; así había ocurrido con diferentes sucesos del pasado, como el terremoto del 2017, el virus del H1N1, inundaciones, etc.

Así que, bajo esa perspectiva, mandamos trabajo sólo para repasar durante ese tiempo; tuvimos que formar grupos de WhatsApp y para NO tener contacto con todos y cada uno de los padres de familia, se conformó un grupo de maestros de cada grado con directivos, maestros que atienden a ese salón y la vocal de cada uno de los grados, quien era la encargada de pasar la información al grupo donde se localizaban todos los demás papás, en el día a día. Por esa razón, teníamos que grabar video o audio de voz con la información de la actividad para cada día, con un pequeño repaso (“no olviden que las palabras esdrújulas se acentúan siempre” o repasar las capitales del Continente Americano, por ejemplo), con páginas del libro para realizar y/o ejercicios con una pequeña explicación, en caso que no lo recordaran Y que todo esto lo pudieran resolver, compartiendo en el grupo de WhatsAPP, con el maestro de ciencias, ajedrez, huerto, inglés, yoga, etc.

Esta fue la primera parte de nuestra experiencia de escuela a distancia, pensando que regresaríamos después de las vacaciones de Semana Santa, normalizando nuestra labor, sobre llevando trabajo de esa jornada y mandando nuestras recomendaciones antes de las 8:30 de la mañana, ya que les pedíamos a los papás que establecieran rutinas, comenzando a más tardar a las 9 a.m., ya desayunados, cambiados y con todas las ganas de ir realizando las actividades que se les iban proporcionando. Además, solicitábamos a los padres de dos niños, por día, que enviaran una foto del trabajo realizado; y así, ir conformando nuestra carpeta de evidencias.

El viernes 4 de abril nos llegaron noticias por televisión de que la cuaentena se extendería hasta el 30 de abril; es decir, estaríamos confinados dos semanas más, después de las vacaciones, con la posibilidad de que se ampliara un poco más; y bueno, eso sí fue el acabose, ya que los padres de familia de escuelas privadas comenzaron a negarse al pago de colegiaturas. A pesar de que los profesores mandábamos las actividades escolares durante todas las mañanas, los papás argumentaban que ellos eran los que realizaban con sus hijos el trabajo escolar. Así es que entonces se producirán los MARAVILLOSOS cambios. Las preguntas lo obligaban: ¿cómo hacer sentir a los papás que los maestros se están encargando de la educación de los niños, a pesar de la distancia? ¿Cómo resolver para que los maestros participen en forma más activa durante este tiempo? ¿Cómo hacer sentir a los papás que el pago de la colegiatura vale la pena?

GRANDIOSOS e IMPRESIONANTES han sido los cambios: Nos hemos tenido que capacitar, en forma rápida, en el uso de plataformas de comunicación a distancia, como Zoom, Meet, Skype u otras, para ver cuál es la más sencilla y amigable para niños de preescolar, primaria y secundaria. Asimismo, hemos tenido que conocer otras plataformas para poder mandar y recibir documentos; ya que una de las necesidades para promover a los alumnos es que se tengan las evidencias de trabajo, en documento, fotos o actividades; e irlas juntando en diferentes archivos.

De ese modo, la plataforma Google Classroom fue la que estuvo a la mano y resolvía la mayoría de las necesidades. Y fue así que durante las vacaciones de Semana Santa comenzamos la capacitación, para poder regresar a las clases a distancia con las herramientas medio masticadas y medio practicadas; al mismo tiempo que organizábamos horarios posibles, planeaciones, formas de subir y bajar trabajos, videos, maneras de realizar cuestionarios, formas para transformar trabajos de Word en PDF, con varios etcéteras más.

Estar en un curso intensivo, en estas circunstancias de cuarentena e incertidumbre, es todo un desafío. Te bombardean con importantísima información y practicas lo mínimo necesario. Uno debe aprender muchas cosas; pero cuando llega la hora de poner en práctica todo lo que acumulaste, NO hay forma de buscar, ni en tus propios apuntes o escritos, lo que realmente debes hacer. Y no encuentras nada de lo que realmente quisieras cambiar para mejorar las clases a distancia. Pareciera que la experiencia de clases presenciales, durante años, nada tuvieran que ver con “picar y picar teclas sobre la computadora” y menos si nunca nos habían enseñado alguna plataforma digital trabajada con los alumnos. Y pareciera que nada tiene que ver el link para tener algún video que te apoye como material didáctico, con desarrollar la motricidad fina para escribir en forma legible en la pizarra, o con el punto de cómo compartir con los niños y preparar una presentación de power point.

Los cursos intensivos implicaron horas de estar picando teclas, abriendo y cerrando invitaciones para que puedan entrar a la plataforma; haciendo invitaciones posibles para compañeros maestros; vernos en la lejanía y compartir dudas, aprendizajes, miedos y materiales; unirnos en grupos de la escuela, ponernos en silencio, abrir el video, grabar la sesión, aprender cómo levantar la mano cuando estás silenciado y hay preguntas; cómo dar la palabra. Muchísimas cosas que con el tiempo vas atrapando en el aire, vas asimilando, vas asumiendo por lo que estás viendo con tus compañeros, pero que un cuaderno o apuntes no te resuelven ninguna duda, al contrario, parece que uno haya escrito en chino o en taquigrafía ininteligible.

Después de la Semana Santa de capacitaciones y de la Semana de Pascua de preparar, planear, buscar videos que se adapten a tu grupo, al tema, a las necesidades; luego de estar pensando ideas de cómo trabajar en línea, con grupos numerosos por internet; de hacer presentaciones, buscar ejercicios que los niños puedan copiar, ya que no sabes si hay forma de imprimir en su casa; de buscar páginas de libros de la SEP o LINKS para poderlos mostrar en la plataforma, y que se basen en nuestra currícula; después de indagar con libros complementarios para poder compartir información y contestarlos o al menos consultarlos; luego de toda esa parafernalia se nos vinieron las clases en línea y a distancia.

Y llegó el día no deseado: domingo 19 de abril, con los nervios de punta, sin saber cuántos niños se conectarán, sin tener claro si servirá el internet, ya que en casa hay hijos y esposo trabajando en “home office”. Y otras interrogantes que alimentan la ansiedad: ¿Será suficiente material para poder trabajar en el grupo las 2 o 3 horas? ¿Qué pasará con los niños? ¿Cómo iré resolviendo tantas cuestiones y dudas que en lo personal no he podido responder?
Y junto con las anteriores complicaciones, nos llegó una lista de cosas que debemos de tomar en cuenta como maestros y que no debemos olvidar durante las clases a distancia:

1. Mandar una hora antes la invitación para que los padres de familia la revisen y tengan tiempo de poder entrar.

2. Entrar cinco minutos antes de la sesión.

3. No poner cosas llamativas o que puedan distraer a los niños en la parte de atrás donde tú estés.

4. Que haya suficiente luz, sobre todo que sea de frente.

5. Ponerte ropa cómoda pero con la bata de la escuela.

6. No pararte al baño o dejar la computadora sola (tienes que estar al pendiente de todos, para que no haya problemas)

7. No usar teléfonos, ni comer, ni abrir puertas, (ya que es tiempo de calidad con los niños, como si estuvieras en el salón)

8. Los niños estarán en sala de espera, así que tendrás que irlos introduciendo, para que no se vaya a meter alguien que no sea del grupo, e irlos saludando como vayan entrando;

9. Cuando comiences, pedirles que abran micrófonos, para que desde tu máquina silencies a todos y tú irás dando la palabra a quienes tengan duda o quieran preguntarte algo,

10. Pasar lista para llevar un récord de los que se están conectando diariamente,

11. Que todos los niños tengan las cámaras abiertas y estén bien sentados para tener un poco de control y estar al pendiente por su seguridad,

12. Grabar cada vez la sesión y mandarla por Classroom para los que no pudieron conectarse o tienen alguna duda, y así puedan volver a verlo y resolver dudas;

13. Mandar un escrito de cómo se trabajará ese día para los niños que no puedan conectarse, para que puedan seguir la guía de lo realizado ese día (ya que no todos pueden escuchar la grabación),

14. También hay que poner una tarea clara, concreta y concisa para que la realicen terminando la presentación con el grupo, la puedan cumplir y mandarla en foto, en Word o escaneada como evidencias a la plataforma que se les dio.

Como comentario muy personal, la primera semana no pude dormir bien por el susto, estrés, miedo a lo desconocido, pero sobre todo los nervios me sobrepasaron ya que no sabía si olvidaría algo, si me podría conectar en el momento, si tendría preguntas que no podría contestar, si podría abrir las diferentes herramientas con los niños presentes, etc.

Tengo dos grupos, así que planear para cuarto y para quinto año de primaria entre sus materiales, links, formas distintas, ejercicios, copias, materiales diversos, resulta muy difícil tratar de construir conocimiento. No puedes pedir que hagan equipos (todavía no encuentro la forma de hacerlo desde la plataforma), que den su punto de vista como en lluvia de ideas; en fin, cosas que con el tiempo, espero, pueda reírme, pero que por el momento están cambiando mi vida profesional, mi confort, mi experiencia, mi tranquilidad y mi costumbre de maestra, al trabajo presencial en cada salón.

Así que durante las tardes, después de calificar las labores que se les dejaron de tarea, busco tutoriales para hacer cosas diferentes en la plataforma y sobre todo buscar a la distancia, formas diferentes de trabajar con niños de primaria. Es algo que no ha sido fácil, ni simple, sino todo lo contrario, quita tu tranquilidad, tu tiempo, tus costumbres, tu forma de trabajar, tu experiencia y la forma de compartir con los niños. Varios de ellos me decían: “maestra no hizo tal o cual ejercicio que puso en la hoja”, “no terminó tal o cual ejercicio”, pero bueno YO puse en la entrada, llamado tablón, un letrero que decía ADECUACIONES, en donde fui haciendo los pequeños cambios de esa primera semana, pero que los niños junto con sus papás fueron llenando, sin importar que yo quitara, ajustara o cambiara las actividades.

La segunda semana me organicé e hice mi planeación con menos cosas y en forma diferente, además de atravesarse el día del niño (30 de abril) como parte de esa semana. Las cosas se van acomodando, mejorando, pero el estrés, los miedos al internet y cosas que están fuera de tus manos, no hacen que sea sencilla la labor y que duermas tranquila; por ejemplo, en la semana sufrí dos veces la desconexión de la sesión en línea y mi directora intervino, pero como era un problema de la señal del internet, me llamó por teléfono celular, y terminé impartiendo la clase en forma oral, mientras la directora colocaba el dispositivo en el micrófono de su computadora. Y bueno, terminó la sesión y el trabajo planeado como pudimos en ese momento.

Otro conflicto que he vivido es que hay días que no puedo “colgar” o “subir” los trabajos a la plataforma porque están pesados o no permite poner calificaciones, por motivos fuera de tu alcance o entendimiento. Son cosas que no son sencillas de resolver y que no está, a veces, dentro de tus manos, pero que debes ir caminando e ir resolviendo paso a paso lo que vaya sucediendo. Al parecer, alguien se esmera en que ocurran cosas nuevas para que sufras de otros modos.

Esta es mi tercera semana de clases a distancia, entro con mucha seguridad, cariño y preguntando cómo se la pasaron el día del niño. Al escribir en la pizarra, no faltó algún niño que empezó a dibujar en ella, con trazos que no permitían entender lo que quería decir. En fin, son cosas que van haciendo que tu trabajo sea diferente, innovador, estresante, único e irrepetible.

Creo que nuestros niños están en el momento de vivir valores en familia, aprender oficios como poner un botón, guisar, dibujar, reflexionar, solidarizarse como familia en diferentes situaciones, aprender a entender o describir sus sentimientos, apoyarse en el encierro, más que aprender contenidos pedagógicos, terminar libros, acabar las temáticas del programa, sufrir en diferentes dispositivos o correr con la currícula para finalizar el ciclo escolar.
Pero de que estamos aprendiendo cosas distintas y cambiando las formas de usar diferentes estrategias con nuestros niños, NO me cabe ninguna duda: ¡Cambiar o MORIR! aunque el estómago lo tengamos revoloteando.

Carmen Meixueiro Hernández
Maestra de primaria

abelroca. 16 de Mayo de 2020 22:10

Las circunstancias difíciles son las parteras de la innovación,de la creatividad y lo que cuentas lo confirmas: los dolores que causan son como los del parto, al final no todo ha terminado , el crío empieza a respirar, luego andará y despuésha terminado haciendo este feliz artículo.

Anónimo. 17 de Mayo de 2020 21:33

Muy vívida experiencia que se plasmó gracias a una situación extraordinaria; la pandemia que nos encierra y que nos obliga a cambiar hábitos y costumbres, para bien y para mal. Alguien dijo que no se puede llevar la escuela al hogar, que lo que sí es posible es llevarle a los educandos el aprendizaje. Y vigilar su paso. En este texto la maestra nos ha llevado de la mano por una experiencia de primeriza y nos ha hecho sentir sus temores de “no saber” como transcurrir por este paso, y, si será capaz de salir airosa. Ignoro si lo logró,pero de lo que no me cabe duda es que un esfuerzo como el que nos comparte llevará necesariamente a la luz de quienes participaron de esta encomienda. Felicidades Carmen, el camino se ha abierto, Será, como dice Abel, un feliz parto.

David Hernández. 17 de Mayo de 2020 21:33

Muy vívida experiencia que se plasmó gracias a una situación extraordinaria; la pandemia que nos encierra y que nos obliga a cambiar hábitos y costumbres, para bien y para mal. Alguien dijo que no se puede llevar la escuela al hogar, que lo que sí es posible es llevarle a los educandos el aprendizaje. Y vigilar su paso. En este texto la maestra nos ha llevado de la mano por una experiencia de primeriza y nos ha hecho sentir sus temores de “no saber” como transcurrir por este paso, y, si será capaz de salir airosa. Ignoro si lo logró,pero de lo que no me cabe duda es que un esfuerzo como el que nos comparte llevará necesariamente a la luz de quienes participaron de esta encomienda. Felicidades Carmen, el camino se ha abierto, Será, como dice Abel, un feliz parto.

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