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LA CLASE

Tema del mes

Mónica Flor Sánchez Pérez


La educación en tiempos de cuarentena.

La pandemia por coronavirus ha modificado completamente nuestra vida en todos los sentidos, desde las actividades que son parte de nuestra rutina diaria hasta la forma en que nos relacionamos con los demás. Sin embargo, un ámbito que ha causado polémica desde el inicio ha sido el educativo.

Muchas personas han expresado sus preocupaciones acerca del destino del ciclo escolar, otros sobre los aprendizajes de los niños y unos más viven en la incertidumbre constante de no saber cómo convivir con sus propios hijos. Desde su perspectiva particular, las personas han criticado abiertamente en redes sociales la postura del maestro, ya que para una gran mayoría de padres, el trabajo que dejamos para realizar en casa es excesivo, olvidando que no es tarea, sino una mínima parte de lo que en condiciones normales realizaríamos en clase.

Me parece importante compartir un poco de la situación que vivimos de este lado, lo que sucede en verdad con los maestros. Iniciando con la semana previa a la decisión de mantenernos en casa, porque desde ese martes 17 de marzo las inasistencias de los estudiantes se incrementaron notablemente, los mensajes de que por seguridad preferían no llevar a sus hijos a la escuela se volvieron constantes y las estrategias para afrontar esta situación comenzaron a surgir.

El trabajo a distancia era una realidad, sin embargo las plataformas digitales como Skype, Zoom, Classroom, entre otras son difíciles de implementar cuando se trata de educación básica, ya que muchos de los niños se encuentran con padres que a su vez tienen que estar trabajando desde casa en esas mismas plataformas y que no pueden ignorar sus responsabilidades laborales para atender las educativas de sus hijos. En otros casos los pequeños están al cuidado de otros familiares, en especial abuelos, pese a que ellos están catalogados como un grupo de riesgo en esta pandemia, quienes no siempre saben utilizar las nuevas tecnologías, por lo que el uso de internet es poco viable. Además, falta considerar a ese grupo de niños sin acceso a internet o a una computadora o teléfono inteligente, por lo que sería utópico pensar en implementar el trabajo en línea.

Aunque la Secretaría de Educación ofreció el apoyo con los programas de televisión, no siempre corresponden a los temas que estábamos abordando en el grupo, por lo que pueden confundir o aburrir a los estudiantes.

Pese a todos los inconvenientes, creamos las estrategias pertinentes, en mi caso fue a través de guías de trabajo que retomaremos al volver al plantel, confiando en que las instrucciones de las actividades sean lo suficientemente claras para que los pequeños de 6 años puedan realizarlas con el apoyo de sus padres.

Estábamos superando el tiempo establecido, cuando nos encontramos con la novedad de que la contingencia se prolongaría hasta mediados de mayo y a principios de junio en el caso de CDMX.

Las inquietudes que se tuvieron a finales de marzo regresaron y con mayor fuerza, ¿qué pasará ahora? Pues continuar con las estrategias de trabajo a distancia, pero ante las múltiples críticas que ha sufrido el magisterio, la solución fue proporcionar distintos cursos y conferencias sobre la educación a distancia, ignorando las condiciones reales de muchos de nuestros estudiantes.

Al estrés que implica estar diseñando actividades benéficas para los niños, que contribuyan a sus aprendizajes y que además resulten fáciles de realizar porque a veces el tema puede parecerles complicado, se suman los requerimientos constantes de los directores que están abrumados con las indicaciones que reciben a su vez de las autoridades, así como los mensajes de los padres de familia que, ignorando los horarios establecidos con ellos previamente, se comunican con nosotros para plantearnos sus dudas acerca de las actividades o en ocasiones con el propósito de explicarnos los motivos por los que no pudieron contactarnos antes. Además existe la preocupación por aquellos estudiantes de los que no hemos recibido noticias, ya que no podemos más que confiar en que se encuentran bien. Y olvidaba mencionar en esta suma de elementos, la propia vida del docente, porque también nos afecta esta situación y tenemos familias propias que apoyar.

Para concluir esta reflexión, la pandemia por Covid-19 continúa dejando muchas preguntas en el aire, el panorama es incierto y no sabemos cómo afrontaremos lo que venga, sin embargo, la verdadera vocación docente es lo que nos motiva a continuar buscando las estrategias para apoyar a nuestros estudiantes en su formación integral y a sobrevivir a los requerimientos burocráticos.

Mónica Flor Sánchez Pérez
Maestra de primaria. Egresada de la Maestría en Educación Básica. Especialidad Realidad, Ciencia, Tecnología y Sociedad de la UPN 095 Azcapotzalco

Fabiola Cortés. 26 de Mayo de 2020 15:06

Los Maestros una vez más seremos señalados por hacer o no lo que resultó o pudo resultar.
Ya en más de sesenta días de distanciamiento social resulta complicado atraer la atención del alumno con diversidad de actividades, pero más que captar la atención del niño, es un verdadero reto que el padre de familia con todo lo que implica el Covid-19 ponga atención o empeño en apoyar a su hijo con las actividades a distancia.

Sin embargo, como Profesores seguimos con la intención educativa. Viviendo dos vidas en un solo lugar, porque las labores y obligaciones de casa no esperan y el rendimiento laboral no puede bajar.

Nadie esperaba vivir un ciclo escolar como el actual, estsmos aprendiendo todos de todos.

Por el momento continuar fortaleciendo el trabajo en equipo, la solidaridad, el compromiso,etc., nos mantiene con la esperanza de volver a la normalidad o como hoy la llamaron la “nueva normalidad”

abelroca. 27 de Mayo de 2020 09:11

Al regreso de la cuarentena, hay queplaticar con los alumnos, con los padres de familia,una conversación abierta encaminada a concer otras conductas, otros aprendizajes no previstos, otras preguntas, dudas, críticas y reflexiones, con ellas comparar el dominio de los programas y en el primer consejo o el segundo escuchar las directivas de la SEP para cotejar alternativas a reconocer oficialmente, evaluar sus posibilidades y comunicar a las autoridades mediante la dirección escolar las propuetas de lo sparticipantes: alumnos, maestros y padres de familia.

Elizabeth Vargas. 28 de Mayo de 2020 12:43

Excelente reflexión,todo es incierto sin embargo como bien lo señalas ahora más que nunca es necesario renovar nuestros votos docentes y darnos cuenta que no podemos dar por hecho que lo sabemos todo, pues está experiencia nos demuestra que es imprescindible la preparación y la actualización para saber actuar en distintos contextos. Te felicito Maestra Mónica por tu ardua labor.

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