Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


La curva del elefante entre parásitos

El profesor César Labastida Esqueda ve su talón de cheque y sabe que no le alcanzará lo que gana para llegar al fin de la quincena. Aparte de pagar algo de sus deudas, la renta, luz, agua, el tiempo aire de su celular, gasolina, la televisión por cable, la plataforma para ver series y las obligatorias comidas que tiene que hacer fuera de casa, por su trabajo, ni soñando llegará. Pero en ese escenario ha estado por largo tiempo. Sin embargo, no se acepta como “Godínez”, ni regañado, se sabe —y le repugna un poco— ser miembro de la clase media. La repugnancia le viene de saber que ese segmento de la sociedad es limitado políticamente y, en muchos casos, veleidosa ideológicamente, aspiracional y permanentemente frustrada.

Pero eso no lo desconsuela. Lo que lo puso triste fue leer un artículo sobre “la curva del elefante”. En resumidas cuentas, lo que decía ese texto es que los muy pobres en el mundo han tenido cierto crecimiento en sus mínimos de bienestar y los muy ricos en igual forma. Los de la clase media se habían estancado en sus condiciones de vida.

El problema es que el crecimiento del bienestar ha sido extremadamente desigual en los últimos años. En un famoso documento del Banco Mundial de 2013, los economistas Milanovic y Lakner estudiaron cómo habían crecido los ingresos por percentiles (grupos) de individuos con determinados ingresos, a nivel global. El resultado fue la sorprendente “curva del elefante”: en el periodo 1988-2008 la globalización ha permitido incrementar substancialmente los ingresos de aquéllos que tenían ingresos muy bajos, situados en los percentiles 15%-75% del total ( Ferraz, X, La curva del Elefante: 2018).

—Es decir, —le explica a su amigo Gabriel en la tortería el Rafiña de Vallejo, frente a una Mundet roja y dos caldos de gallina. —que aquella “clase media colchón”, que contenía entre los extremos a las otras clases sociales, se está extinguiendo. Eso explica muchas cosas en el México contemporáneo: las transiciones políticas, la pauperización de barrios tradicionales en las ciudades, la falta de movilidad y crecimiento en las familias de este sector. Pero también explica fenómenos a nivel mundial como el Brexit, la llegada al poder de Bolsonaro, Trump, etc.

—Eso lo explica la película Parásitos. —agrega Gabriel. —¿La viste?

—Exacto. Mira: de la cinta Los olvidados (Buñuel, México: 1950) a esta cinta coreana ya pasaron setenta años. Siete décadas de la irrupción de las clases medias urbanas, crecimiento, movilidad, auge e inicio de la caída en la década de los ochenta. ¿Te das cuenta?

—Pero eso nos justifica ¿no? —argumenta Gabriel. —No es que estemos jodidos por flojos o porque no estudiamos, de hecho, somos profesionistas, sino por esa maldita curva mundial.

—Eso es lo deprimente: vivir nuestra existencia completa en un pliegue llamado crisis de la historia económica del mundo. —César se queda callado y meditabundo, hundiendo la cuchara en el caldo y dándole una mordida a una tortilla con sal.

Gabriel le propina dos grandes y atronadores sorbos a su caldo de gallina y al refresco; y exhibiendo el bigote manchado de saborizante cereza, espeta:

—Oye César, conozco una familia rica de la Magdalena Contreras que necesita de un profesor de inglés para su hija. ¿No te interesa? A mí ya me contrataron como chofer.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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