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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


Au revoir, Aurevoir

Hasta la vista amigos míos, los 82 años debo de confesar que ya debo dejarlos respirar, es necesario mi espacio para nuevas voces de jóvenes visionarios, de estetas creadores, de utopistas con los pies en la tierra, las manos en el trabajo, de estudiosos capaces de producir nuevos conocimientos, de crear paradojas con los paradigmas que ya deben caducar, de políticos que revaloren el papel del pueblo en sus propuestas académicas, en las lides políticas, en lucha por el poder y a la ofensiva, con la las mejores lógicas, dialécticas, epistemológicas, y si es posible hermenéuticas, en la investigación, la difusión tanto en política como en su vida cotidiana.

Me voy con el placer de haber compartido con jóvenes académicos universitarios su interés por el nuevo periodismo : el que respeta la periodicidad comprometida desde su fundación: el destino cultural de la información y sobre todo el compromiso con toda la sociedad. Los integrantes y la directiva de la Revista de Educación Ambiental: Pálido punto de luz.

La Universidad me distinguió entre sus primeros componentes por mi trayectoria pedagógica de Profesor de Educación primaria, de Maestro en Pedagogía, de especialista en Teoría y Ciencia de la Educación, así como de servidor en las cátedras pedagógicas del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, de las Escuelas Normales oficiales y particulares y de las Escuelas Normales Superiores. De México y Querétaro, Toluca en el Estado de México.

Mis colegas universitarios también supieron de mi participación en los estudios, los planteamientos, las conclusiones y los nuevos compromisos estatales para un Plan Nacional de la Formación de Maestros en 1972 que incluyeron llevar bibliografías que faltaban a sus escuelas, continuar la preparación de sus catedráticos, promover nuevos compromisos federales, estatales, particulares para producir los maestros necesarios en el Sistema Educativo Nacional, incluso definir el estatuto académico de sus estudios con una un nuevo plan de estudios de cuatro años post- secundarios, por primera y por primera vez incluir en su formación conocer la legislación actual de la educación, sus compromisos constitucionales en la formación de los mexicanos y en la propia formación magisterial.

Cierto que acepté los compromisos curriculares de obligación oficial y también gocé de la libertad de cátedra, aunque respetando los objetivos de los programas escolares y de los fines pedagógicos de las carreras profesionales. Con mis alumnos sometí a examen la validez cultural, social y política de aquellas proposiciones. en consecuencia empecé a descubrir el México oculto en las intenciones gubernamentales y valorar en las intenciones y valoraciones de mis alumnos- las más de las veces ignorantes- el derecho individual a una educación democrática y no reconocer moralmente el autoritarismo gubernamental: la corrupción, por el abandono de la obligación gubernamental de garantizar la formación de los mexicanos en los principios y objetivos del artículo tercero constitucional y con ello el reconocimiento de la Constitución Mexicana como un proyecto histórico de construcción de una nación soberana a cargo de una sociedad y su gobierno, omitiendo en los planes de estudio, los reglamentos escolares esos valores democráticos de los sistemas de educación prescolar, primaria, secundaria, normal, del bachillerato y de la educación superior. Esos documentos desconocían formalmente al educando en sus derechos individuales, humanos y politicos, con lo que sus egresados se incorporaban a la vida nacional con desconocimiento de ellos mismos, por lo que resultaban marionetas de partidos y gobiernos con un ejercicio absurdo de autoritarismo, en consecuencia, vivíamos una negación del orden constitucional, casi igual como a mediados del siglo XIX.

El jurista I.M. Altamirano descubrió la educación elemental de los niños abandonados como un ejercicio de beneficencia que los rescataba de la mendicidad y el abandono, Vidal Alcocer, el héroe de esta aventura no contó con el apoyo gubernamental, ni el eclesiástico, solo limosnas y la ocupación de un triste espacio en La Candelaria de los Patos en el Distrito Federal; Vidal Alcocer se proponía no solo enseñarlos a leer y a escribir, su fin moral era rescatar su dignidad humana, el reconocimiento por los demás como iguales en derechos, en libertades, en destino. Altamirano recordaba como el gobierno del estado de México le concedió una beca por indígena distinguido de su natal Tixtla en el Instituto Literario de Toluca, capital del extenso estado de México por la cual luego después hizo carrera periodística, militar, política, educadora y consular. Altamirano diseñó El Plan de Estudios de la Escuela Normal del Distrito Federal, abierta también a los estudiantes de todos los estados del país que quisieran ser Profesores de Educación Primaria, en ella también fueron profesores el propio Altamirano y Justo Sierra.

Nome cabe duda de esa Normal surgió la conciencia revolucionaria que Justo Sierra promovió la fundación de la Universidad Nacional de México para el nuevo conocimiento y posibilidad de México del siglo XX y descubrió que: “el pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia”, también hizo ver el flaco favor del positivismo al pueblo mexicano, apoyó el movimiento intelectual antipositivista del Ateneo de la Juventud, germen de la intelectualidad revolucionaria de los años veinte del siglo XX. El pueblo de México surgiría como el campeón revolucionario, capaz de desarrollar su propio proyecto histórico sobreano y democrático.

Sin embargo, para los años 60 la burguesía gobernante se encaramó sobre el pueblo, hubo una contra revolución los mandatarios se enriquecieron, vendiéndose al imperialismo norteamericano, la constitución no se cumplió, a pesar de ser juramentada. La crisis política de los sexenios de Díaz Ordaz y Echeverría demostró que sus gobiernos en turno estaban podridos y es que fueron la punta de una pirámide cuyos escalones de dominio gubernamental eran soportados humilladamente por los escalones social y familiar; el autoritarismo normaba las conductas en todos esos niveles y sus estructuras administrativas institucionales, ellas en 1968 enfrentaron a jóvenes universitarios que consideraban inmaduros, enemigos de México; las expresiones de los jóvenes,no fueron escuchadas por los adultos maduros en el poder, según estos, aquellos no tenían ningún derecho a expresarse a manifestarse, a ser como ellos se expresaban.

El gobierno se puso contra ellos, de pronto perdió la razón- la razón de estado- que fue lo peor, renunciaron a su calidad de mandatarios enfrentaron al pueblo juvenil con todas sus armas: la represión armada policíaca y militar, la propaganda publicitaria y el temor ciudadano considerándolos enemigos, cegados, no percibieron que habían roto el orden constitucional perdieron el poder del pueblo, dejaron de ser el mandatario de la nación, se negaron a servirla, vivieron con la culpa que no pudo triunfar: la demagogia que construyeron para justificar su acción.

Los jóvenes, los adultos supervivientes buscaron caminos para mantener la democracia como forma de vida y de gobierno, hubo lucha armada en el país la llamaron :“la guerra sucia” segunda etapa del genocidio del 1968.

En 1974, tras en el inicio de los programas de educación superior para los maestros en servicio de la Educación Normal participé en el diseño de cursos de invierno y de verano para ellos, logré con mis compañeros del proyecto atraer a jóvenes académicos normalistas, universitarios, politécnicos y artísticos a ofrecerles nuevas lecturas, otras conversaciones, las nuevas prácticas docentes de educación superior respetuosas de sus derechos individuales como escolares y como futuros maestros. Ellos lograron posteriormente la creación de una nueva Licenciatura en Educación Normal.

Mi grupo, mi generación participó en una nueva misión imposible, una nueva orientación a la educación básica, compartimos con un equipo de excelencia académica la tarea de difundir la nueva educación básica desde preescolar a la Secundaria y la Normal, grupo que pretendió inicialmente desde su posición ejecutiva llegar a todos los maestros del país con los nuevos mensajes, nuevos libros y materiales didácticos. El grupo dirigente de sabios académicos universitarios de esa Reforma Educativa descubrió sus limitaciones numéricas, recurrió a su pesar a las instituciones nacionales como del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, con un gran recelo fuimos aceptados. Las dimensiones geográfica y demográfica obligaron al cambio de actitud promotora, de comunicación, la Secretaría de Educación Pública se reorganizó: de la soberbia inicial a la colaboración consecuente del Magisterio Normalista con sus equipos de todo el país.

Participé en el área de Educación Primaria en la que revisamos el Programa Educativo Gubernamental, el Mandato Constitucional de Plan Sexenal de ese gobierno, para solicitar los apoyos económicos y administrativos, justificados en las pretensiones de tal Reforma Educativa.

Para fundamentar nuestra tarea y sus demandas de recursos, Analizamos el Plan de Estudios de Educación Primaria descubrimos sus secuencias y sus alcances, quiero decir que los pusimos a la vista de las autoridades para aprobarlos en su difusión y su aplicación, absolutamente una nueva experiencia: la educación pensada como elemento de un sistema educativo nacional articulado desde la base hasta la investigación posdoctoral, que de paso sugería un amplia participación universitaria en esta tarea. ANUIES convocó a ese apoyo para todo el país. Una atención preferente fue el apoyo de las autoridades federales y estatales, de los supervisores de zona escolar y de los directores de escuela para aplicar, orientar a los maestros de sus jurisdicciones. la pedagogía era planteada y discutida en todo el país para aplicar conscientemente el nuevo programa educativo oficial.

No fuimos ingenuos innovadores, reconocimos las intenciones educativas de Vasconcelos en 1921, el apoyo a los inspectores escolares para difundir el programa educativo del nuevo gobierno revolucionario, quienes tuvieron facultades para orientar a los nuevos maestros rurales, a sus comunidades como nuevos sujetos del derecho a la educación, estos personajes supieron entender aquel proyecto educativo, su pedagogía, incluso su didáctica fue orientar y dejar hacer a los educadores y sus educandos, que ya sabían para qué y con qué: libros tanto para los maestros, como para los escolares, entre todos ellos develarían el para qué, el cómo, lo ensayarían, lo aplicarían y lo evaluarían. La evaluación de los aprendizajes adquirió su verdadero carácter formativo: ayudaría a descubrir los alcances magisteriales y escolares, aportaría un guion para obtener mejores alcances, como nunca, sería un apoyo a las facultades profesionales magisteriales y a las capacidades infantiles y juveniles. por cierto los adultos algunas regiones también se alfabetizaron, recibieron el mensaje revolucionario de dejar la armas y construir sus comunidades, labrar su propia tierra y mejorar su hogar, su alimentación y su salud, leer sirvió para eso; escribir para darse de alta como comuneros y ejidatarios y relacionarse por escrito con los funcionarios gubernamentales ejerciendo sus derechos ciudadanos, esa fue una revolución pacífica, perdón: a medias, los latifundistas sabían defenderse y boicotearon la Reforma Agraria y a los funcionarios gubernamentales se les derrotaba a cañonazos monetarios, con todo, el país ya no era el banquete porfiriano, había una nueva constitución, un nuevo proyecto de nación, de ciudadanía, de derechos y garantías que democrática y pacíficamente, proderecho, debía debía sostenerse.

Este fue el mensaje y el contenido del Proyecto de Atención a la Educación Rural Unitaria destinado a los profesores de los núcleos sociales más pequeños y mas abandonados a finales de los años 80 del siglo pasado; a partirse un Taller de Educción Rural Unitaria que rescató los valores pedagógicos de este tipo de escuelas en toda América Latina, entrenamos a sus organizadores de todo el país, conocí distintas regiones, lugares de concentración de estos maestros: hablaron, se comunicaron, examinaron sus problemas ,dieron a saber sus propias soluciones, sus propias innovaciones, sus resultados y mostraron el orgullo de construir cada uno un nuevo proyecto escolar de enriquecimiento de su tarea escolar: Proyecto de Escuela Rural Unitaria. que llamaron el P.E.R.U.

Otra aventura fue compartir con la Dirección de Evaluación de la Subsecretaría de Planeación educativa la aplicación unos instrumentos para evaluar el rendimiento escolar de fin de cursos y descubrir sus resultados, ejercicios anteriores en otros sexenios ocultaron esa información, dizque para no alborotar la gallera. En nombre de la Dirección General de Educación Primaria en el País propusimos que por primera vez los resultados de las aplicaciones serían dados a conocer a sus sujetos de aplicación para contribuir al logro de mejores aprendizajes, mejores enseñanzas, una evaluación formativa se abrió paso en las intenciones burocráticas de exhibir muy discretamente los logros estadísticos de cada estado ante las propias autoridades federales y estales para señalar y apoyar nuevos compromisos: es decir recordarles que el Proyecto Educativo era un Proyecto Estatal, Municipal, de Zona Escolar y década Escuela, de Maestros, Sociedad de Padres de Familia y claro: de cada Alumno.

El fin político sería el uso de la evaluación educativa para que toda autoridad apoyara el superior desarrollo escolar.

Un día mis colegas me invitaron a participar como ponente en una conferencia sobre el Derecho a la Educación en la muy nueva Universidad Pedagógica Nacional, en la que rescaté el perfil del mexicano, no solo como educando, también como educador pues habría que garantizar su educación conforme a la Constitución vigente, en los valores de sus derechos individuales, sus derechos políticos más allá de los compromisos con el artículo tercero constitucional, los escolares podrían en la escuela ser los autores de su proyecto propio de educación escolar. Un año más tarde recibí otra invitación, había nuevo Rector: el licenciado Miguel Limón Rojas y el maestro Nahum Prez Paz me invitó a participar en su proyecto de la Biblioteca de la Unidad Ajusco de esta Universidad Pedagógica, entre otros asuntos recuerdo con un enorme gusto: I.- La creación de la Biblioteca Infantil y 2.- Un Ensayo sobre la formación de El Tesauro de las tesis de titulación de los alumnos de todas las 75 Unidades de la Universidad de todo el país, con la bibliografía de sus libros de asignatura, de sus tesis de titulación y las recomen daciones de otras bibligrafías de otros autores, con un sistema de intercambio, con acceso a las bibliotecas de las grandes universidades extranjeras, antes de que existiera internet; preludio de las redes actuales de divulgación, concluyo esta entrega recordándoles que me encargaron la Exposición Mural sobre las decisiones de Política Educativa para la fundación de la Universidad Pedagógica Nacional con la cual se inauguró formalmente el Campus del Ajusco. No disfrazamos el pacto gobierno y sindical factores de la fundación, tampoco ignoramos las intenciones de los maestros normalistas para alcanzar el nivel superior universitario, profesionalizar su carrera profesional, sus nuevos alcances pedagógicos y sobre todo construir UNA NUEVA PEDAGOGIA un modelo democrático de educación superior que reconociera al adulto escolar como un sujeto de derechos políticos y como un ciudadano también en el vivir la democracia en la vida académica: directivos, profesores, alumnos y trabajadores de apoyo respetándose y reconociéndose mutuamente en procuración de una original excelencia.

El resto de esta visión educadora, la han vivido los maestros universitarios y sus alumnos en sus cincuenta años de existencia, ustedes han conocido las veleidades gubernamentales, la falta de apoyo a la investigación educativa, para mí el descompromiso con el futuro de México. Hoy ya metidos en principio de la siguiente veintena: el siglo XXI, me gusta el nuevo perfil de sus protagonistas, sus radicales nuevos proyectos académicos y la confianza con la que actualmente se están desenvolviendo. El futuro está en sus manos, en sus cerebros, en sus voluntades y en sus sensibilidades, háganles caso a sus poderosas facultades. y sus nuevos recursos culturales.

A mis amigos de la Revista Pálido punto de luz les agradezco su invitación, su compañerismo, su feliz capacidad propositiva, el orgullo de una tarea cumplida con excelencia, con visión cósmica abierta a todas las participaciones y a todas las lecciones

Les recuerdo: aún hay mucho por hacer, me refiero a una pedagogía política que forme a los candidatos a gobernar en la sustentabilidad al desarrollo nacional, en la integración de cada gobierno en apoyo a los proyectos individuales, sociales, comunitarios y nacionales que urgen para rescatar a los mexicanos de un aparente, inmanente genocidio, que más parecería un suicidio colectivo.

Gracias por todo y como dicen los parisinos: Au revoir, Aurevoir

Atlavilla, Atlacomulco, Estado de México a 6 de febrero del 2020.
p.d. solo para los dirigentes de PálidoPuntode luz

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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