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Usos múltiples


Jorge Alberto Hidalgo Toledo


Let forever be

El rock ya se hizo un viejo gordo, anticuado y aburrido. Dónde quedaron aquellas ráfagas infernales que sacaban de uno el santo o demonio que llevabas dentro. Hoy todo está descafeinado. Emula los parajes hipsters y veganos de Los Ángeles y Nueva York. Todo me suena al soundtrack de una chick flick. Ya no hay escenas duras, creativas y rompedoras. Las luces incandescentes se han vuelto leds fríos, multicolor y de bajo consumo. ¿Dónde quedaron los himnos, que hacían de tu día una marcha casi militar? ¿Qué ha sido de eso prófugos del desencanto, la rebeldía y la serotonina? Hoy todo quieren verte replicando las portadas de los catálogos de las marcas de línea y de diseñador. Ya no hay aquellas tiendas clandestinas, subterráneas, ocultas en callecitas perdidas, cerca de un paso desnivel y administradas por un viejo hippie que se negaba soltar su juventud, aunque las chanclas ya estuvieran rotas y las camisetas roídas en el cuello.

Ya no hay buscadores de talento, que buscaban eso… no un cometa efímero que desde el inicio ya viene de caída.

En este ecosistema sonoro acabaron con las especies clave y solo nos dejaron a los depredadores. Arrojaron fuera del estanque a los caza talentos y a los críticos de rock. En esta charca, nos dejaron únicamente a las estrellas de mar.

Extraño esos días en que podía encontrar grandezas incluso en la sección de discos y rebajas de un supermercado.

Extraño aquella escena juvenil carga de tribus, cortes de cabello y actitud.

Hoy todos son micro nichos y nano audiencias, de mechas y colores. De adolescentes de diseño. De melodías que no distingues cuándo cantan en inglés, ruso o en coreano.

Extraño aquellos días de chamarras con parche, melenas oscuras, diseñadores de moda improvisados, de portadas estilizadas y horas tiradas fantaseando con letras y atmósferas que inundaban los cuartos de un adolescente obsesionado con las biografías, las revistas de colección y las cintas cargadas de imágenes inspiradoras. Ya no hay jaurías sonoras compitiendo en una industria que todavía quería ser innovadora.

El rock ya se hizo un adulto contemporáneo, que sueña con andar en Audi y un traje Ferragamo.

El rock se ha empezado hacer un poco viejo y ellos, por lo general, viven de sus recuerdos.

Jorge Alberto Hidalgo Toledo

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