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Usos múltiples

Mentes peligrosas

J. Leonor Vejar B.


De la literatura al cine, o de lo lingüístico a lo semiótico

Diseñados para imitar a los humanos
en todo menos sus emociones.
Pero había una posibilidad de que
desarrollaran emociones propias.
Odio, amor, miedo, enojo, envidia.
Así que tomaron precauciones_.
- ¿Cuáles?
- Les dieron cuatro años de vida.
Blade Runner (1982)

Si la lectura nos lleva a mundos alternos, posibles, ficcionales, en los que se disfruta, se conoce, o se comparten dolores y sufrimientos que podemos sentir como propios o ajenos, lo anterior se puede enriquecer o empobrecer cuando se pasa de la obra literaria al cine; y son las imágenes que se acompañan de fotografía, música, voces, y movimientos de cámara (encuadres), las que llevan a los espectadores a conocer, experimentar e interpretar diferentes temas y situaciones que se exponen por medio de las diversas propuestas cinematográficas.

Si bien, la literatura ha sido un elemento clave para el cine, ya que depende de un guión para narrar una historia y dar un rol a sus personajes, son precisamente las formas narrativa y dramática del lenguaje artístico de la literatura y el cine, las que pueden tomarse en cuenta para llevar la adaptación de una obra literaria a este multimedios que, es el cine. Puede ser o no una decisión acertada, de acuerdo con Lauro Zavala (2007), quien comenta que llevar el suspenso al cine es de lo más complejo dentro de esta expresión artística, porque implica dosificar la información al lector o espectador, de tal manera que se vuelva un cómplice de los personajes, así como, se hace necesario crear una estrategia en la que la resolución a un problema se alargue, y todo lo anterior se combine (otros dirían se aderece), con suspenso, intriga, misterio y sorpresa, ¡nada fácil!

Un concepto clave para comprender el análisis del lenguaje cinematográfico y la importancia del papel que tuvo la linguística, es lo que menciona Lauro Zavala (2010) acerca del concepto de metáfora de Paolo Fabbri, que llama giro semiótico en los estudios de cine. Zavala propone no tomar de forma literal la metáfora, como lo ha hecho el lenguaje cinematográfico en los últimos 100 años. Dado que, el lenguaje cinematográfico está conformado por cinco sistemas semióticos, no sólo lo lingüístico, y operan de forma simultánea:

[…] la imagen (heredera de la pintura, la fotografía y los medios digitales), el sonido (ligado a la música y la estética de lo cotidiano), la puesta en escena (derivada de la tradición teatral), la narrativa (inevitablemente ligada a la narratología literaria) y el montaje, que es el componente menos estudiado y el más específicamente cinematográfico.

Un ejemplo del proceso que conlleva la literatura en su transformación a una propuesta cinematográfica es la película de Blade Runner de Ridley Scott. En 1968 cuando Philip K. Dick publica una novela de ciencia- ficción titulada ¿Sueñan los androides con ovejas negras?, y más tarde varios directores, entre ellos Scorsese, se interesan en adaptar al cine esta obra literaria, pero es Hamptom Fancher y Brian Kelly quienes elaboran un primer borrador del guión, posteriormente, en 1978 Michel Deeley acepta producir el guión, y es hasta 1980 cuando Ridley Scott accede a dirigir la película, el rodaje da inicio el 8 de marzo de 1981.

Por lo tanto, el cine parte de la obra literaria como un soporte del contenido e ideas que despierten reflexiones e intereses en los diversos públicos, lo que a veces tiene grandes efectos, si se agrega la experiencia de un director, y el trabajo en equipo de todos los que participan en la producción cinematográfica.

Aun así, habrá quienes argumenten que es mejor la propuesta del libro que convertido en película, porque quizá, los lectores tengan mayores referentes temáticos y observen que varios aspectos de la obra literaria no se retoman en el filme. O lo contrario, dicen los cinéfilos que la película supera al texto, posiblemente esto se deba a otra forma de lectura que como espectadores se tiene; y ante los efectos especiales, la fotografía, y los demás recursos cinematográficos, impactan como elementos retóricos que convencen a los cinéfilos de la trama.

De ahí que, tanto en la literatura como en el cine, en estos momentos, ya no sólo se cuenta con los formatos tradicionales, libros impresos, películas en DVD o blu-ray, sino además, con una gran oferta y diversidad, al alcance de quienes puedan pagar un servicio de streaming (retransmisión en directo, retransmisión o emisión en continuo), para tener acceso a una abundante producción de obras literarias que se llevan al cine; y ahora, a los espacios cotidianos como en un transporte, los hogares, escuelas y lugares de trabajo.

Lo cierto es que, tanto la literatura como el cine son formas de expresión de los sentimientos, emociones y temores humanos, cada uno con sus recursos y maneras de llegar a los públicos, pero necesarios para sensibilizar y acercar al entendimiento de lo que sucede a diario en temas y situaciones ordinarias y extraordinarias, a veces muy incomprensibles para la mayoría de los que viven en un país y planeta complejos.

De aquí la invitación a leer, ver cine, discutir con otros los puntos de vista y escribir con argumentos, ¿por qué se cree que es o no un libro o película interesantes?

Referencias

  • Gorostiza J., y Pérez Ana, (2002) Ridley Scott. Blade Runner, Barcelona, Paidós
  • Zavala, Lauro,(2010), “Cine y literatura. Puentes, analogía y extrapolaciones”. Estudios cinematográficos: revisiones teóricas y análisis, No. 71 Recuperado 10 de octubre de 2014 http://www.razonypalabra.org.mx/

J. Leonor Vejar B.

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