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Sala de Maestros


Daniel Lara Sánchez


La diferencia entre un turista y un viajero

Para ser claros y directos, la diferencia fundamental entre un turista y un viajero es la siguiente: el viajero nace; el turista se hace.

De ahí se desprenden todas las demás diferencias entre ambos personajes. Porque el viajero lleva en la sangre, en el corazón, en el alma la sed de viajar, la necesidad de hacerlo porque es parte de su vida. Porque es su vida misma. El turista, en cambio, toma los viajes como una forma de esparcimiento, como oportunidades de conocer lugares distantes o ajenos.

Para el viajero, ningún lugar es distante, y mucho menos ajeno. Conoce cada uno como la palma de su mano, aunque nunca antes haya estado ahí. Y eso lo logra porque cada sitio que visita, lo hace suyo. Es parte de su hogar: algo deja y algo se lleva. Y no cosas materiales o superficiales, como lo hace el turista, para quien el souvenir es muchas veces el único objeto de su viaje. Al viajero le importan un bledo los souvernirs. Prefiere los recuerdos, los que se llevan dentro. Y cada recuerdo lo convierte en experiencia y presente durante su siguiente viaje. El viajero nunca olvida y no necesita de una cámara o un objeto para recordar. Cada paso que ha dado sigue vivo.

Finalmente, hay que señalar que el turista tarde o temprano se cansa, y llega a su fin. El viajero, en cambio, nunca muere. Porque su propia vida es un viaje, un trayecto que nunca termina. Porque, y eso es lo más importante, el viajero siempre seguirá en busca de una utopía. Y sabe que nunca le encontrará.

Daniel Lara Sánchez
Comunicador y catedrático

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