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LA CLASE

Tema del mes

Laura Poy Solano


Los jóvenes leen menos por placer y chatean más: OCDE

La rápida digitalización de la comunicación ha tenido un impacto profundo en la forma en que leen e intercambian información los jóvenes, pues hoy se ven expuestos a múltiples fuentes y formatos de datos que demandan habilidades de lectura y pensamiento crítico, revelan los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2018.

De acuerdo con las conclusiones del cuestionario de familiaridad con las tecnologías de la información y comunicación (TIC), entre 2012 y 2018 aumentó en más de una hora por día el tiempo conectados a Internet fuera de la escuela.

En los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los estudiantes pasan, en promedio, tres horas conectados a la red fuera de la escuela y 3.5 horas los fines de semana.

A ello se suma que el número de alumnos que reportó no tener acceso a Internet en casa se redujo de 15 a 5 por ciento.

Aunque se refleja un decremento en el número de alumnos que no acceden las redes informáticas fuera de su plantel educativo, el reporte destaca que es probable que el crecimiento en el acceso a los servicios en línea sea aún mayor de lo reportado, debido al crecimiento exponencial en la calidad de las telecomunicaciones y la explosión de los servicios móviles de acceso a datos en la última década.

Entre 2009 y 2018, el número de suscripciones de banda ancha móvil per cápita aumentó tres veces más en los países de la OCDE, en promedio, pues a finales del año pasado había más inscritos a la banda ancha móvil que habitantes (109.7 por 100 personas). En contraste, los estudiantes evaluados dicen leer menos por placer, con una reducción de 5 por ciento entre 2009 y 2018.

Afirman leer menos libros de ficción, revistas o periódicos e incluso correos electrónicos, aunque leen más para atender necesidades prácticas como revisar horarios de transportes, espectáculos, recetas y consejos.

Los incrementos en tiempo y actividad de lectura se reportan en tareas como chatear –servicios de mensajería– y leer noticias en Internet. Sin embargo, se detectó que hay 5 por ciento más estudiantes, en comparación con los reportados en 2009, que consideran la lectura como una pérdida de tiempo.

Las tecnologías en evolución, afirma el reporte, han cambiado lo que hacen y leen los jóvenes de 15 años. Sin embargo, la lectura sigue siendo una necesidad práctica y quizás más que en el pasado, requiere el uso de estrategias complejas de procesamiento de información, incluido el análisis, síntesis, integración e interpretación de información relevante de múltiples fuentes.

Periódico La Jornada Lunes 9 de diciembre de 2019, p. 39

Laura Poy Solano

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