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LA CLASE

Tema del mes

Laura Poy Solano

En 2018 se evaluó a una generación con varios cambios en el modelo educativo y otra dinámica lectora: Etelvina Sandoval

La baja calificación en PISA amerita revisar el contexto local: Mejoredu

Los bajos resultados de México en el Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2018 deben analizarse en su contexto, afirmó Etelvina Sandoval Flores, consejera presidenta de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), quien señaló que los estudiantes de 15 años evaluados fueron la generación a la que se le aplicó el prescolar obligatorio, donde se “primarizó su formación, y se indicó que en este nivel educativo tendrían que leer y escribir”.

Afirmó que aprendieron “en medio de reformas educativas diversas —en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña— y salieron adelante gracias al apoyo de sus maestros, pues enfrentaron la incertidumbre”.

Los datos arrojados por la prueba PISA, consideró, no deben servir como una condena o un flagelo, pese a que sólo uno por ciento de los adolescentes mexicanos pueden distinguir entre un hecho y una opinión, al leer un texto.

En entrevista con La Jornada para analizar los resultados de PISA 2018, el cual detectó que 45 por ciento de los alumnos que concluyeron su educación básica en México sólo pueden reflexionar sobre el propósito general, la información esencial y el tema adyacente en textos sencillos que contienen indicaciones explícitas, enfatizó que también se debe analizar la propia prueba PISA.

Siempre miramos hacia los estudiantes, pero por qué no mirar también hacia la prueba y revisitarla. Comenzar a cuestionar si efectivamente esta evaluación, que no arroja resultados distintos desde hace 20 años, es la que realmente necesitamos, indicó.

Sandoval Flores destacó que los bajos puntajes en lectura también se deben contextualizar con las nuevas realidades tecnológicas y formativas que enfrentan los jóvenes. Los muchachos ya no leen libros en clase ni toman notas porque todo lo hacen mediante sus pantallas, e incluso toman fotos de lo que se escriben en el pizarrón, pero también enfrentan otros problemas sociales que se reflejan en la escuela, como el cambio climático, la migración, la convivencia y la incertidumbre de si accederán o no a la movilidad social.

Destacó que los resultados de PISA 2018 si bien son una herramienta valiosa, no podemos pensar que es el juicio de valor certero de todo. Es un juicio de valor, pero hay otros con los que se puede cruzar y analizar los resultados desde otras perspectivas que nos permitan preguntarnos quiénes son los jóvenes y qué importancia le dan a la escuela.

Necesitamos, aseveró, completar estos datos con evaluaciones diagnósticas y formativas que lleguen a los sujetos que están haciendo la educación para proveerles insumos para mejorar, porque PISA nos da información, pero no es la información, con mayúsculas.

Agregó que los resultados de la prueba estandarizada –que se aplica en México desde 2000 cada tres años– también retratan otra realidad: la escuela sigue teniendo un valor para los muchachos. Es un punto de referencia por muchos factores, por los amigos o por los maestros, la escuela mexicana se ha sostenido pese a todos los embates, por lo que yo apostaría a terminar con el autoflagelo y ver estos resultados como un insumo para analizar nuestra realidad educativa, mas a la luz de muchas otras perspectivas, explicó la funcionaria.

Periódico La Jornada, lunes 9 de diciembre de 2019, p. 39

Laura Poy Solano

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