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LA CLASE

Tema del mes

Verónica Malo Guzmán


¿En educación? Fácil: no exigir nada

De nada sirven las cifras si no se utilizan de forma probada e inteligente para mejorar.

Se dieron a conocer los resultados de la prueba PISA 2018. México se encuentra por debajo del nivel promedio de los miembros de la OCDE, organización de la que es miembro. Los alumnos mexicanos están reprobados.

México es considerada la décimo quinta potencia mundial, por lo que uno esperaría que el nivel académico de sus alumnos fuera en el mismo tenor. Sin embargo, en la lista que abarca a más de setenta países nuestra nación se ubica por debajo del lugar 40.

El secretario Esteban Moctezuma considera que no es válida la comparación que hace la OCDE, entre otras cosas porque China sólo considera a sus ciudades principales y México a todo el país. Omite decir que la medición incluye a naciones igualmente dispares que se evalúan en su totalidad o si se consideraran solo las tres ciudades más importantes del nuestro país, tampoco alcanzaríamos los niveles de China. Se insiste en comparar a México con otros países latinoamericanos en lugar de hacerlo, por ejemplo, con nuestros socios comerciales de América del Norte y Asia, contra los que en verdad debemos competir todos los días.

La autoridad sugiere que en México podríamos despuntar en medio ambiente, civismo, deporte. Olvida que en “cultura de paz” estamos más que reprobados en la práctica, mientras que tener el primer lugar en infancia obesa, refleja nuestra pésima educación física.

La SEP pide no comparar a México con países ricos y desarrollados, cuando que lo insulso es compararnos con quienes están peor que nosotros.

La postura gubernamental me recuerda una lección sobre mediocridad que escuché de niña: la marchanta en el mercado respondiéndole a un comprador que quiere pagarle por toda su mercancía: “No me compre todo, porque entonces ¿ya qué vendo?”

“Lo que tenemos que ver, es cómo nos medimos frente a nosotros mismos, porque México es un país muy grande, es un país muy fuerte, muy complejo”, dijo el secretario de Educación producto de los resultados de México. Lo cierto es que lo mismo podría decirse de China. Pero en lugar de escudarse en sus complejidades, tomaron sus mejores ciudades y se evalúan para mejor competir.

La postura que asume México refleja una decaída pujanza económica, una pérdida en competitividad y una mínima inversión en innovación.

De nada sirven las cifras, los resultados y las mediciones si no se utilizan de forma probada e inteligente para mejorar. En eso andamos bastante rezagados. Nos hemos contentado con tener los datos, y suponemos que por el hecho de medirnos, ocurrirá una mejora por generación espontánea. Nos encontramos retrasados en el uso de la información para mejorar la educación. Es en eso en lo que habría que concentrarse.

Es vital cambiar —en lugar de “*conformarnos con*”— la realidad y así evitar condenar nuestro futuro a la comodidad de hoy de no exigir nada de nadie.

@MALOGUZMANVERO

Verónica Malo Guzmán
El Heraldo de México

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