Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Leer y escribir en el siglo XXI

I

“Aprender a leer y escribir en el siglo XXI es todo un desafío científico y tecnológico…” piensa el profesor César Labastida, asombrado por la sofisticada parafernalia que han montado en cada una de las salas del Centro de Convenciones donde se realiza el famoso y mercantilizado Congreso Nacional de Investigación Educativa_.

Invitado por un colega de la universidad para moderar algunas mesas del área “Educación y comunicación”, el profe Labastida se encuentra absorbiendo información intensa, proyectada en forma acelerada y con vistosas y recargadas diapositivas de Power point.

Las mesas que le designaron para moderar, que previamente había identificado César en el programa y marcó con un plumón fosforescente, se denominan: “Lectura y formación en las licenciaturas” y “Escritura académica”. El día anterior, había llegado tarde a la primera mesa asignada; retraso que la fascinación del agua tibia en la alberca del hotel sede del Congreso le había ocasionado. Y luego, una serie de incidentes tecnológicos y de analfabetismo digital contribuyeron a que casi naufragara esa sesión; pero que, gracias a su experiencia y sentido común, el profesor César había logrado sacar a flote.

Ahora, prevenido y puntual, escucha con atención las tres ponencias de la mesa “Escritura académica”, y ha instruido al técnico que lo apoya para no tener ningún contratiempo en el desarrollo de las presentaciones.

César Labastida se va enterando, por voz de una investigadora educativa, que los procesos de textualización y revisión de la escritura académica implican el conocimiento de ciertos sitios en internet, y que requieren de aplicaciones digitales que están elaborando minuciosamente. También oye, midiendo el tiempo de participación de otras dos investigadoras, que existe una propuesta de “escritura académica a la carta”, pero que si uno no posee algún dispositivo con sistema operativo Android, versión 2.0, mínimo, el usuario se ve impedido de acceder a tan maravilloso menú de redacciones. Finalmente, atiende una interesante “clínica de escritura” para apoyo personalizado en escritura académica, pero que concluye con una diapositiva con código QR, para ampliar la información.

“Aprender a leer y escribir en el siglo XXI es todo un desafío científico y tecnológico…” piensa el profesor César Labastida con claros rasgos de abatimiento.

II

Labastida regresa del trabajo rumbo a su casa, atravesando lo que antes eran los viejos pueblos de Azcapotzalco porque acostumbra darle un aventón a su amigo, el Dr. Oswi, que vive por esos lugares. Ese día habían presenciado en la Universidad una teleconferencia del Dr. Juan Ignacio Pozo.

—Estuvo buena la plática, ¿no Os? —inicia el profesor César el diálogo, luego de estar escuchando a una cantante colombiana.
—Sí, me dejó pensando eso de que La escritura, la lectura, el cálculo y lo digital son las alfabetizaciones obligatorias para hacer cultura hoy, y que con ellas se transforma la vida. Pero que cada una de esas representaciones tiene una historia como forma de significación. ¡Esta cabrón ese Pozo!
—Lo triste es que todo eso tiene como vehículo lo digital.
—¿Por qué dices eso? —Interroga Oswi.
—Porque ¿dónde leen tus alumnos ahora? En resúmenes en PDF, ¿dónde escriben? (ya ni cuadernos llevan) en los mensajes y whatsapp ¿y donde hacen cálculos? También ahí en la calculadora del celular. Yo, en cambio, y como sabes, estoy por los libros, el cuaderno y la pluma, la comunicación hablada cara a cara, y por sumar y restar así sea con los dedos. Es decir, estoy en el pasado. Pero la neta estoy a toda madre.
—Ajá, ya me platicaron de tu moderación en el Congreso, que no sabías ni cómo prender la computadora ni el cañón, además de que llegaste de con toda la ropa mojada y casi en traje de baño.
—Bueno, ¡no manches! Puras mentiras. Por eso no me gusta depender de la energía eléctrica o de los avances tecnológicos, de los dispositivos electrónicos o del próximo celular. Estoy bien porque tengo un arsenal de libros que no he leído, cuadernos que no he usado, películas —esas si con luz eléctrica— que tengo que ver, ni modos.
—Si tú dices, César… pero regresando a la Conferencia de Pozo, también me gustó lo de la mirada crítica. —afirma el doctor Oswi.
—¿Eso de que los alumnos interpreten, analicen y den una posición personal sobre la lectura? —pregunta el profe. Labastida Esqueda.
—Si, eso.
—No bueno, de eso sí que estamos a años luz.
—Entonces ¿tú crees que no estamos detonando pensamiento en nuestros estudiantes?
—Mmm… Mejor dispárate lo tacos, Doctor, no seas codo. Aquí en la esquina hay unos muy buenos.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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