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Daniela Wachauf


Reconocen a Rosario Ibarra con la Medalla Belisario Dominguez; ella sigue clamando justicia

Rosario Ibarra de Piedra —fundadora del Comité Eureka—Pro-Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México— será reconocida con la Medalla Belisario Domínguez por su lucha y defensa de las personas presas y desaparecidas en México, pero no acudirá por motivos de salud.

Rosario Piedra Ibarra, hija de la activista, comentó que la mayor satisfacción de su madre sería saber de su hijo, Jesús Piedra Ibarra, desaparecido en 1975 en la llamada Guerra sucia, y que se haga justicia.

“Que se conozca la verdad, ella tiene la esperanza que se cree una instancia que tenga los alcances jurídicos de investigar y que por fin llegue la justicia”, aseveró en una entrevista con 24 HORAS.

¿Cómo lidió su madre cuando Jesús desaparece?
—La desaparición forzada es una situación que en ese entonces no sabíamos, simplemente creíamos que lo iban a presentar y que actuarían conforme a derecho, pero no sucedió y eso es lo angustiante. Sobre todo para mi madre, a cualquiera que le quiten a su hijo; es terrible el imaginar que está pasando hambre, frío o alguna situación de tortura.

¿Están pidiendo la instalación de una Comisión de la Verdad?
—Está estipulado en las mismas leyes nacionales e internacionales, en estas situaciones de desaparición forzada y de buscar a las víctimas, está contemplada la creación de las comisiones de la verdad, entonces es más que nada exigir un derecho.

¿Sería parecido a la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa?
—Obviamente tendría sus matices, porque tiene que ser desaparecidos de hace varios años y dar con el paradero. Que esto traiga la tranquilidad a los familiares, es un saldo pendiente, muchas de las formas de operar de las Policías que participaron en esta práctica están enquistados, tenemos que conocer toda la historia para prever.

¿Cómo perciben actualmente las desapariciones forzadas?
—Lo que he visto es que se están centrando, por ejemplo, en el caso de los desaparecidos en el sexenio de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, lo cual es un reto, que se indague, pero el enfoque que se le está dando es buscar en fosas, osamentas y es una decisión que si así lo acordaron con las familias, pues es decisión de ellos.

¿Por qué el lema de encontrar a los desaparecidos vivos?
—Nosotros los estamos buscando vivos y de ahí nuestro lema, vivos se los llevaron, vivos los queremos. Y creemos que es necesario otro tipo de investigación, porque no vamos a permitir que se borren las huellas, los vestigios de cómo fueron desaparecidos, los registros de su detención, las prisiones clandestinas donde estuvieron recluidos, todo esto es lo que estamos exigiendo al actual Gobierno.

¿Han tenido alguna respuesta satisfactoria?
—No hasta el momento. Estuvimos en pláticas, pero no hemos obtenido lo que en realidad estamos pidiendo y nosotros como Comité ¡Eureka! familiares de los desaparecidos del período conocido como Guerra Sucia —que es a finales de los 60, 70 y 80— tenemos mucha información, a lo largo de los más de 40 años de lucha se ha conformado expediente de cada uno de ellos, son como 557 casos de ciudadanos que están en esta situación de desaparecidos políticos.

¿Crearon un museo?
—Fue una iniciativa de mi madre, en la Ciudad de México, para no dejar morir esta memoria y mantenerla viva, de ahí el nombre del museo Casa de la Memoria Indómita.

Esta es una demanda colectiva del Comité, nosotros no tratamos los casos aisladamente. Desde que iniciamos la lucha colectiva, en la cual mi madre fue una de las protagonistas principales y con la cual se aglutinaron todas las familias. Hay mamás de los desaparecidos que les decimos: las doñas que ya murieron y nunca tuvieron respuesta, sin embargo los buscamos a todos.

¿Qué tan allegada era usted de su hermano Jesús?
—Lo tengo muy fresco en la memoria, cosas así no se olvidan, al contrario, es como un mecanismo del ser humano de mantener viva en su memoria su recuerdo, porque uno quiere traerlo de regreso y más que esta lucha nos ha enseñado que hay que mantenerlo presente en la memoria del pueblo de México, para no permitir que la desaparición forzada vuelva a suceder.

¿Cómo lo describiría?
—Era alegre, le gustaba leer, hacer deporte, era mi compañero en muchas de las actividades en las que acudía, porque le encomendaban mis papás que me acompañara a donde iba para que no fuera sola. Andábamos en muchas partes juntos, asistíamos también a círculos de estudios, fue algo que nos dejó muchas enseñanzas de la realidad del pueblo de cómo estaba en aquel entonces nuestra patria.

Frase

“El Comité ¡Eureka! tiene documentado más de 500 casos —de desapariciones forzadas—, debe haber más, porque en aquel entonces había gente que no se atrevía a denunciar por el mismo miedo y no confiaban en la justicia”
p>. Rosario Piedra Ibarra

Hija de la fundadora del Comité ¡Eureka!

Madre de lucha incansable

Rosario Ibarra de Piedra, nació en Saltillo, Coahuila, en 1927, se casó con el médico Jesús Piedra y se convirtió en madre de cuatro hijos. Su labor como activista inició el 18 de abril de 1975, cuando uno de sus hijos, Jesús Piedra Ibarra, estudiante de medicina y militante de la liga comunista 23 de septiembre fue secuestrado por razones políticas.

En 1977 creó el Comité Pro-Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, ¡Eureka!, un organismo integrados por madres y familiares de desaparecidos durante las administraciones de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría.

El Comité exige que el Estado presente con vida a los desaparecidos políticos, acuñando el lema “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. El 28 de agosto de 1978, familiares de desaparecidos encabezados por Ibarra ingresaron a la Catedral de México, y sacaron una manta con la leyenda “los encontraremos” y se instalaron en huelga de hambre.

También fue candidata a la Presidencia en 1982 y 1988, por el extinto Partido Revolucionario de los Trabajadores. En esta segunda contienda electoral, tras la victoria de Carlos Salinas de Gortari, Ibarra de Piedra se sumó a sus contendientes Cuauhtémoc Cárdenas (del Frente Democrático Nacional) y a Manuel J. Clouthir (PAN), en contra del presunto fraude electoral, del que responsabilizaron a Manuel Bartlett, quien presidía la Comisión Federal Electoral y hoy trabaja con la 4T.

Ibarra de Piedra fue postulada para obtener el Premio Nobel de la Paz en cuatro ocasiones: 1986, 1987, 1989 y 2006.

Se desempeñó en 2006 como senadora por el Partido del Trabajo (PT). Ahora el Senado aprobó otorgarle la Medalla Belisario Domínguez 2019, por su incansable lucha a favor de los derechos humanos, pero no asistirá por problemas de salud.

En la elección federal de 2018, el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, previo a emitir su sufragio, afirmó que votaría por ella porque “es una luchadora social, una mujer extraordinaria, que causó un movimiento para que apareciera su hijo, quien fue desaparecido en la Guerra Sucia”.

Rosario Piedra Ibarra

Integrante del Comité ¡Eureka!

Es una de los 57 aspirantes a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Cuestionada por este diario sobre que la consideren en dicho listado, expresó que ahora lo importante es el reconocimiento a su mamá, “después comentaré ampliamente por qué decidí registrarme para dirigir la CNDH. Además, tengo que seguir el proceso al igual que todas y todos los aspirantes”.

Este lunes las personas que aspiran a presidir la CNDH iniciarán sus comparecencias ante el Senado para presentar a los legisladores sus proyectos de trabajo.

24 horas octubre 21, 2019

Daniela Wachauf

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