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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Alfredo Villegas Ortega


The Joker, una fotografía de un mundo brutal.

A Batman lo llegué a leer en sus comics y a ver en la ñoña serie de televisión en blanco y negro, cuando yo era un chavo. Después, en épocas más recientes, supe de él por algunas películas que se rodaron. No me interesé y no las vi. El Guasón, como conocimos a The Joker en México, era un personaje siniestro y hasta un poco grotesco. De entrada, pues, no hubiera asistido a ver la película, de Todd Philips (2019). No soy fan de los superhéroes. Pero fui, porque antes de cavilar cualquier cosa, me topé con buenas críticas y comentarios de conocedores y amigos cuya opinión respeto mucho. No me defraudé. No, en absoluto. Me gustó mucho porque no tiene nada que ver con el Guasón de los comics ni con Batman.
Me gustó la fotografía, la banda sonora, las canciones de Cream, Frank Sinatra y Gary Gliter. Solo soy fan de Cream, pero las canciones de Gliter y Sinatra son más que precisas de acuerdo a las escenas. Me encantó el guión, la dirección. Me conmovió la violencia, The Joker, es una película muy intensa y muy profunda porque al descubrir a un personaje se desnuda una realidad brutal: la mentada civilización occidental y su emblema capitalista son lo que muchos sabemos y padecemos: la historia de las conquistas y las miserias, de los avances para unos y de la pobreza para muchos más.

Arthur Fleck, es la síntesis de la miseria humana. No necesariamente él, sino el mundo en el que vive. Un mundo decadente que mira a los outsiders y a los desposeídos con desprecio, que solo atina a darles asistencia menesterosa. Arthur Fleck, El Guasón no hace otra cosa que reventar violentamente contra un mundo que nunca le ha dado una oportunidad. ¿Cuántos Arthurs hay por el mundo? ¿De dónde viene la culpa? No intento hacer una apología de la violencia ni de justificar su reacción. Sólo intento poner las cosas en contexto. ¿Cuáles son las condiciones que producen la violencia? ¿Quién, realmente, la produce?
Ciudad Gótica (Nueva York, de hecho), en el film, es el espejo que trasciende ese espacio sucio, inhóspito, violento y desigual. Lo trasciende porque esa Ciudad Gótica puede ser, ahora mismo, muchos lugares en el planeta. Del mismo modo, Arthur Fleck puede andar hoy también, en el metro de Ciudad de México, o en Caracas o Bogotá o Berlín. Hay (¿o somos?) muchos Arthur Fleck, no, tal vez, en su reacción final, en la que se cobra muchas de las afrentas que padeció desde que era niño, pero sí por cuanto a ser simples engranes funcionales de una maquinaria que produce riqueza pero no bienestar social. Así como hay riqueza hay una profunda miseria.

Dejé al final las actuaciones. Todos los papeles secundarios son interpretados de manera más que solvente, pero destaca en ese rol, Robert de Niro. El gran de Niro que uno añora de El Toro Salvaje, Taxi Driver, Buenos Muchachos o el Francotirador parece que ya no será posible recuperarlo, pero su papel de conductor de programa chafa de TV es muy bueno.

Y más al final, dejo a Joaquín Phoenix quien encarna a Arthur Fleck que deriva en El Guasón. Su actuación, perdónenme si exagero, me parece desde ahora digna del Oscar. No sé cuántos kilos bajó para dar el papel, pero es un gran profesional, y no solo por eso: su actuación seguramente el tiempo habrá de colocarla como una de las mejores en la historia del cine hollywoodense. Sí, perdón si vuelvo a exagerar. Pero es muy convincente. Sus desplazamientos corporales, su mímica, sus gestos, su risa, su mirada, su voz. Phoenix ya merecía un papel como este. Es un magnífico actor que me hizo (hablo por mí, pero entiendo que causó furor en muchas partes del planeta) vibrar y sentir su soledad, su miedo, sus traumas, su locura, su desamparo en la gran urbe; su miseria y su falta de expectativas en un mundo brutal en el que cada quien debe rascarse con sus propias uñas y en el que parece que nunca nada cambia, si acaso el escenario y los tiempos.

The Joker es un retrato de parte de este mundo violento, desigual y absurdo que nos toca vivir. Es un filme que hay que ver: tal vez estemos ahí más de lo que imaginamos.

Alfredo Villegas Ortega
Maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional y Académico de la Escuela Normal Superior de México.

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