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Orientación educativa

Sentido Común

Hernán Sorhuet Gelós


Tropicalización de las aguas

El conocimiento científico cada vez se consolida más como la gran herramienta de la humanidad para enfrentar la diversidad de desafío.

La dinámica ambiental de nuestro planeta nos expone a diario a cambios y modificaciones de las condiciones del entorno, alguna de ellas de mucha significación.

El cambio climático lidera porque es responsable de una realidad instalada, que golpea duro —una y otra vez— en todos los continentes y océanos, a través de la afectación de los fenómenos naturales como las tormentas, los ciclones, las inundaciones, las sequías y las nevadas extremas, cada vez más frecuentes.

Ha tenido muy buena repercusión en nuestro país el artículo del Washington Post que denuncia la presencia frente a la costa uruguaya de una misteriosa gran mancha de agua tibia, que se extiende hacia el Atlántico Sur. Su tamaño equivale al doble del territorio nacional. Registra un incremento de 2º centígrados —quizás algo más— de la temperatura, lo que nos coloca a la vanguardia, junto a algunas otras zonas del planeta.

Según los expertos nacionales, este incremento de la temperatura del agua superficial del mar viene ocurriendo desde hace varias décadas, provocando un efecto de “tropicalización” de la zona, con modificaciones de las especies de peces que allí viven (las de aguas más cálidas desplazando a las de aguas más frías), una reducción significativa de bivalvos costeros —como la almeja amarilla y los berberechos—, y reiteradas y persistentes floraciones nocivas de fitoplancton (mareas rojas) que tanto han afectado últimamente nuestras costas.

Como vemos, para el caso uruguayo, el calentamiento global está impactando de una forma muy concreta en la dinámica de nuestras aguas oceánicas y estuarinas, con repercusiones directas en las industrias pesquera y turística. Recordemos que las floraciones de algas se han extendido en superficie y duración, a lo largo de la costa uruguaya, provocando incluso el cierre transitorio de playas para el uso público.

Queda demostrado, una vez más, la importancia que tiene para el presente y futuro del país desarrollar todo lo posible el conocimiento técnico y científico local. Permite conocer mucho mejor “qué está sucediendo”, aumentando nuestras posibilidades de tomar las decisiones correctas. Ha quedado en evidencia la ausencia de datos de lo que ocurría en la zona años atrás, que permitan comparar y sacar conclusiones más confiables.

A lo dicho hay que agregar otras variables que están incidiendo en la estructura y el comportamiento de nuestros ecosistemas marinos. Nos referimos a cambios en la salinidad del agua, la disminución del oxígeno disuelto (las aguas más calientes pueden tener menos O2), sobrepesca y captura abusiva de recursos con valor comercial, y la contaminación de las aguas y la costa con nutrientes le llegan desde el territorio nacional.

Lo positivo de esta situación es que la detección de esta zona caliente en el mar frente a Uruguay ha provocado una incipiente discusión local acerca de la importancia y la incidencia que tienen los océanos y el cambio climático en los destinos del país y de la región. La primera conclusión a la que podemos arribar es que necesitamos mucha más investigación, seria y confiable.

Columna publicada en el diario EL PAIS de Montevideo el 18.9.2019

Hernán Sorhuet Gelós
Destacado conferencista y escritor uruguayo. Educador, comunicólogo y periodista ambiental. En su vasta obra de libros de Educación Ambiental para niños, incluye temas como el cambio climático, la biodiversidad y los residuos sólidos.

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