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Orientación educativa

Sentido Común

Katerin Ponce


La capital de México y sus vestigios educativos

Poco más de ocho millones de personas habitan la capital, y más de ciento veinte mil millones el país, me encuentro al centro de la explanada del Zócalo capitalino, majestuosa bandera tricolor colocada al centro en el mástil con más de 50 metros ondea por la tarde de viento, hay mucha gente: las voces, el organillero o como es conocido aquí en México, el cilindrero, los silbatos de los policías de tránsito, son algunos de los sonidos que albergan la Ciudad de México, los carros pasan sin cesar por las avenidas principales de este lugar, las calles solían estar empedradas.

Las campanas de la catedral suenan y me hacen voltear, debe ser un día especial… camino hacia ella cuando la multitud de gente me hace chocar con una niña de 10 años y su madre, parecían venir de la escuela, la niña portaba un _jumper_con un suéter color azul cielo, ella le contaba que había tenido clases de español y con las matemáticas no le iba bien, la madre llevaba el celular en una llamada de trabajo, parecía estar enojada, pero comprendió que no era mi intención encontrarme con ellas, iban de prisa, yo pido disculpas y me alejo siguiendo al frente.

La catedral es la más grande que existe en América Latina, su estructura cuenta la época de México Virreinal, se reconocen elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos, hay tres puertas principales que dan directo a la explanada, según la historia, cuenta que la primera piedra de la catedral fue colocada por Hernán Cortes en 1524 la cual tomó del templo mayor. Esa pequeña explicación fue suficiente para despertar en mí el interés de conocer parte del templo mayor.

Salgo de la catedral, camino pocos metros hacia la izquierda, me encuentro en la entrada hacia el Templo, la antigua Tenochtitlán, se trata de una edificación del periodo posclásico construida por los mexicas, la construcción me hizo pensar si habían tenido algún tipo de educación o instrucción al realizarlo, de ser así, la pregunta sería ¿Qué tipo de educación recibían en la Antigua Tenochtitlan? en ese momento vino a mi mente la niña con su madre y las palabras que salían de su boca.

De los 0 a 12 años los niños de Tenochtitlán permanecían con sus padres en el hogar, la educación se limitaba en la observación y la práctica ayudando a los padres en los oficios que ellos empleaban porque la sociedad así lo exigía, si los hijos no obedecían a los padres se les aplicaba castigos severos. Las instituciones más importantes durante ese periodo fue el Telpochcalli, que significa “casa de jóvenes” principalmente su educación era dirigida a los plebeyos con una estancia de 2 a 3 años, tenía corte militar, en cuanto a la participación religiosa ofrecían servicios como barrer los templos, ofrendas y muchas veces auto sacrificios. En segundo lugar, tenemos el Calmécac, instrucción dirigida a los hijos de los nobles, muchos de ellos terminaban siendo sacerdotes que utilizaban calendarios, la religión igual que al Telpochcalli era exigente y se les ofrecían los mismos servicios incluidos los auto sacrificios, además, participaban en baños rituales de Tlilapan una poza profunda de aguas oscuras situadas en el recinto del templo mayor, y por último tenemos al Cuicacalli que significa “casa de canto”, se dice que era una institución que albergaba tanto a hombres como mujeres.

Esa era la educación prehispánica, pero con la llegada de los españoles las cosas cambiaron, más allá de evangelizar, la misión de los frailes era la transformación de la cultura para lograr una “civilización”, la convivencia entre los individuos y la “salvación del alma”, la educación se vería más de corte formal, pues los españoles construyeron templos y escuelas incorporando saberes europeos como la filosofía, la música, la literatura y la teología, que pronto fueron desplazando a la cultura Mesoamericana…o al menos se vio reducida.

La escuela de la Nueva España proponía inculcar nuevos oficios, sin embargo, deseaba conservar los antiguos, para ello los Franciscanos jugaron un papel importante, los contenidos estaban apegados al Concilio de Trento y se prohibió estrictamente otro tipo de enseñanza. Paralelamente se vivía una controversia en Alemania con la Reforma Protestante de Martín Lutero.

Ocho hombres con grandes penachos, cascabeles, taparrabos, plumas de ave, uno que otro tiene un cráneo de un animal; se encuentran danzando al ritmo de los tambores en un círculo, intercambiando lugares, adentro, afuera, diagonal, adentro. Otros muy cerca ofrecen tanto a turistas como ciudadanos una purificación con hierbas, ni siquiera tienen que gritar, las personas ya saben lo que son y hacen, se acercan con voluntad propia, vulgarmente el término de la purificación es “limpia”, se hacen ahumaciones con copal, seguido del sacudimiento del manojo de hierbas como la albahaca, el pirul o la ruda, acompañada de bálsamos, prácticas que se conservan hasta el día de hoy. Camino por la calle Justo Sierra, a lo largo de la calle puedes apreciar un sin fin de tiendas con temáticas a la religión católica, cuadros, rosarios, imágenes, oraciones, vinos de consagración y todo lo que tenga que ver.

Entre el número 19 y 20 se encuentra la entrada al Antiguo Colegio de San Idelfonso, que antes de declararse Escuela Nacional Preparatoria en 1867 y tener una educación con corte positivista con Justo Sierra y Gabino Barreda, fue sede para los Jesuitas, que tenían la misión de educar y catequizar. En la fachada y en el interior como en el “generalito” se pueden observar figuras religiosas y pasajes bíblicos, así como murales pintados por José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, que cuentan la historia a través de las imágenes por la falta de alfabetización de los ciudadanos o bien para los analfabetos.

Para los años 1592 la pedagogía dominante fue la renacentista, llevada a cabo por los Jesuitas. La organización de los grupos era numerosa, se dividían por edad, conocimientos y se brindaba atención personalizada a los estudiantes, durante este periodo el estudio iba dirigido a las humanidades con textos clásicos, se eliminaron los castigos y se estimulaba a través de la premiación.

Mi salida del Colegio es por San Idelfonso número 33, aquí la calle sigue empedrada, doy vuelta a la derecha rumbo a Calle del Carmen, antes de llegar a la esquina en donde se encuentra el hotel “templo mayor”, veo que hay una estatua de José Vasconcelos, que, por cierto, es uno de los impulsores de la Escuela Popular en México, el primer Secretario de Educación Pública, edificio que se encuentra en el Centro Histórico entre las Repúblicas Argentina y Venezuela, además Vasconcelos se oponía a la educación positivista impuesta por Justo Sierra.

Al llegar a calle del Carmen, en contra esquina se encuentra la hemeroteca, entro a la otra cara del centro histórico, la comercial, en donde los turistas difícilmente entran, puestos y puestos de artículos que venden por mayoreo, aquí hay mucha gente, niños corriendo, niños vendiendo, parece que no hay tiempo para la escuela, mientras que los que asisten en la mañana y tienen un tiempo para hacer sus deberes escolares, comparten la tarea y la explicación con sus iguales, hijos de otros comerciantes.

En 1822, se funda la escuela Lancasteriana en honor a Joseph Lancaster, consistía en una nueva técnica pedagógica en donde los alumnos más avanzados enseñaban a sus compañeros, la escuela lancasteriana fue uno de los antecedentes de la fundación de las escuelas normales, finalmente en 1842 cerraron.

Vuelvo a la explanada con un nuevo destino, el palacio de Bellas Artes y la Alameda Central; camino por la avenida 5 de mayo hasta llegar al Eje Central Lázaro Cárdenas, y posterior a la avenida Juárez.

En 1842 gracias a Manuel Baranda se sentaron las bases de la educación moderna en México, en 1857 se crearon las leyes de reforma con el fin de separar iglesia y estado, y en 1861 debido a Ignacio Ramírez se retiró la doctrina cristiana de la enseñanza escolar.

Sentada en la Alameda Central, se pueden observar características en la infraestructura de Francia, los faroles, la entrada al metro Bellas Artes, el mismo palacio.

La educación moderna tuvo lugar en los años 1867 y 1911 con Benito Juárez y Porfirio Díaz con el positivismo, influencia de Europa y principalmente de Francia con Comte, en México el exponente del positivismo fue Gabino Barreda, que tenía los ideales de “libertad, orden y progreso”, el pensamiento de Barreda consistía en hacer pensar, razonar y no memorizar. En la actualidad se conoce como “aprender a aprender”, se piensa que es actual, pero en realidad solo se renovó y modernizó.

Si bien en todo momento estuvimos y estamos influenciados por los países de Europa y Estados Unidos durante el primer congreso higiénico pedagógico de 1882 se empezaron a hablar de ideales educativos como los de Rousseau con L´Emile, pensamiento de Pestalozzi, Enrique Rébsamen y Froebel.

En 1904 Porfirio Díaz le informo al Congreso que México necesitaba estar a la vanguardia en pedagogía, así que envió a los profesores al extranjero para que se instruyeran de las pedagogías y al regresar las pudieran aplicar en el contexto mexicano, durante este periodo la pedagogía en vigencia fue la de John Dewey conocida como Pedagogía Activa, en donde se hace un cuestionamiento a la escuela tradicional y pone al centro al niño como un sujeto pensante y activo. Poco después, en 1910, al cumplir el centenario del levantamiento de la lucha de independencia se suscitó la Revolución mexicana.

El suceso me hace recordar el Monumento a la Revolución ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc, pero no voy, sólo pienso en las muertes de la lucha armada y sobre todo ¿dónde quedó la escuela?, la escuela seguía funcionando a pesar del contexto, durante la reconstrucción el ideal del hombre a lograr era: sano, productivo y modernizador. Durante el periodo presidencial de Adolfo de la Huerta, nombró a José Vasconcelos rector de la Universidad Nacional, lo cual le permitió reflexionar sobre las tareas primordiales que necesitaba el país en la reconstrucción, el primero de ellos es extender la educación en todo el país, y la segunda alfabetizar, ambas tareas se atribuyen a la Escuela Popular por ser su objetivo; fue nombrado Secretario de la Secretaría de la Educación Pública (SEP) en 1921 año de su fundación y la construcción de su edificio en 1922. Su predecesor, sin romper con sus ideales del hombre en tiempo de ser modernizador y trabajador, el gobierno impulsó la pedagogía de la acción, en donde el niño era investigador de su entorno y el profesor solo una guía, la escuela debería reproducir las condiciones sociales de la vida del alumno y éste mediaría su conducta de acuerdo al interés de su propio aprendizaje. Sin duda alguna el secretario José Manuel Puig pensó en la pedagogía de Freinet que también formó parte de la Escuela Popular.

Durante mi permanencia en la Alameda, la gente de oficina pasaba, los adolescentes con sus mochilas y celulares en la mano que parecen nunca soltar, se paraban artistas urbanos a dar un espectáculo, los vendedores de flores y dulces ofreciendo su mercancía a parejas poniéndolos en aprietos, cuando un anciano con bastón se sienta a lado mío haciéndome la plática. –En mis tiempos, los chicos no eran tan desatados, ¡se nos educaba con vara!, ¡se nos enseñaba a respetar a los mayores! – su comentario me hizo preguntar con todo respeto y si no lo ofendía, cuantos años tenía. –Yo tengo 85 años. – Dicho esto, se levantó y se fue; hago lo mismo 10 minutos después, tomo el metro Bellas Artes y me voy a la casa de mi abuela, mi abuela es 15 años más joven que el señor de la Alameda, cuando llego, Martha (mi abuela), se encuentra cuidando a mi prima de 6 años porque mi tía y su pareja trabajan, le hago preguntas sobre su vida escolar, ella sólo llegó al nivel de primaria, le pregunté el porqué, ella dijo – No hija, yo me la pasé cuidando chamacos, a mis hermanos, pero me hubiera gustado estudiar para enfermera, por eso tu aprovecha- ¿Y tu mamá tuvo la oportunidad de estudiar?- yo pregunté- tu bisabuela trabajaba de costurera, ella no estudio, pero si quieres saber la vida escolar de mis tres hijos, ahí si te puedo decir muy bien, tu madre tiene carrera técnica, tu tío si tiene carrera, y tu tía quiere estudiar en línea la Universidad, tiene una hija y necesita mantenerla, por eso trabaja, con un sueldo ya no alcanza – mi abuela respondió con aires de desesperanza.

Mi prima que escuchaba nuestra plática, me trajo su cuaderno de tareas para decirme – Yo si voy a la escuela, mira aquí está mi tarea- abrí el cuaderno y encontré en algunas páginas repeticiones, en otras, ilustraciones impresas, mi prima está por concluir el Kinder, va en una escuela privada que queda en la esquina de la casa de mi abuela, está inscrita por la cercanía para que mi abuela pueda recogerla a tiempo.

La escuela privada ha existido desde el Virreinato, sin embargo, los contenidos eran los mismo que enseñaban en las escuelas del Estado, ahora en la educación neoliberal, las formas de enseñar, de aprender, de pensar, se ven influenciadas por el tipo de educación recibida, los contenidos cambian, incluso los términos, como: calidad, capacitación son comunes en la actualidad, insertados por los años ochenta; quienes sustentan el gasto de las escuelas privadas son las empresas que ya no están a cargo del Estado, además la educación pasó a manos de organismos supranacionales como El Banco Mundial y la OCDE, mismas que imponen sus reglas.

Me propongo a hacer un recuento de mi día, los lugares visitados, las personas con las que me encontré sin querer, la niña que tenía problemas en operaciones básicas, su madre que estaba más atenta al celular por trabajo, en mi prima que es cuidada por mi abuela y su mamá (mi tía) que también tiene que trabajar, ¿A la niña quien la cuida si su mamá trabaja?, puede que también su abuela, o su tía, o su tío, ¿y los demás niños que no tienen también su abuela, o su tía, o su tío? me hizo pensar en la educación que está presente en la actualidad y si con el paso del tiempo había cambiado, ¿La escuela está cumpliendo con la función de guardería? ¿Se perdió la misión de la tarea de la educación popular con la educación neoliberal?

En la actualidad en México 4 millones 749 mil 057 de personas son analfabetas, en otros países de América Latina como Cuba, el índice de analfabetismo es de 0.2%, seguimos en busca de la pedagogía que libere a México de la ignorancia y el analfabetismo.

Si vamos a seguir con la misión de la Escuela Popular desde los teóricos de pedagogos también hay que tomar en cuenta el contexto social del siglo XXI ya no es siglo XX, factores económicos y ahora tecnológicos principalmente están contribuyendo a una formación.

Katerin Ponce
Estudiante de la licenciatura en Pedagogía. Universidad Pedagógica Nacional. UPN095 Azcapotzalco

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