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Orientación educativa

Reflexiones

Edna Marcela Barrios Gómez


Crónica de una evaluación anunciada, en el Servicio Profesional Docente

El objetivo del presente escrito es compartir una experiencia de evaluación de desempeño anunciada y con mucha incertidumbre acerca del proceso; y cómo se supero la situación.

Desde aquel día que abrí mi correo electrónico y recibí la notificación de que sería evaluada… inicio este proceso de crónica de una evaluación anunciada; al principio me preocupó, pero era una situación que se debía presentar y además tenía que cumplir; pensé… mejor tengo que ocuparme y así inicio mi preparación para la evaluación de desempeño del Servicio Profesional Docente.

La experiencia fue novedosa porque intenté optimizar herramientas que pudieran objetivar la mirada de la evaluación para que la misma resultará lo más sistemática posible; revisé la bibliografía recomendada para estudiar y armé una antología; elaboré un cronograma para estudiar; con horarios específicos y así lograr en el tiempo requerido los conocimientos para obtener una buena calificación sobre mi desempeño.

Cual fue mi sorpresa cuando volví a abrir mi correo y me indicaban que debía tomar un curso los sábados para prepararme para la evaluación; “Excelente” ahora tenía otra alternativa de estudio y mejorar mi preparación; conocí otros directores y directoras que estaban en la misma situación que yo, así que compartimos conocimientos, inquietudes, dudas y experiencias; la asesora que nos dio el curso en el Centro de Maestros que se encuentra en la Escuela J.F Kennedy, en Satélite, Naucalpan, Edo. De México, nos proporcionó la información que requeríamos, nos apoyó con estrategias y actividades para prepararnos, y el día del examen elaborar los documentos que senecesitaban como La Ruta de Mejora. También estudiamos la normatividad vigente con muchos estudios de caso para ir desarrollando habilidades y competencias, y así lograr un buen desempeño el día de dicho examen.

Por otra parte, esta experiencia fue enriquecida por el uso de la tecnología, pues logró integrar varios saberes de diferentes espacios curriculares. Esta experiencia de evaluación la considero auténtica ya que se evaluó con base en los procedimientos que se llevan a cabo en la dirección de la escuela, alternativa con un aprendizaje significativo con bases teóricas que sustentan este movimiento evaluativo alternativo. Según Condemarín y Medina (2000) tienen sus raíces en la concepción de Aprendizaje significativo de Ausubel (1976) en la perspectiva cognoscitiva de Novak (1983) y en la Práctica reflexiva de Schön (1998); también aportó enriquecimiento para analizar y reflexionar acerca de la comunidad escolar, ya que me permitió ser partícipe de mi propio proceso de aprendizaje y evaluación, me ayudó a reflexionar sobre mis prácticas y las de mis compañeros.

Finalmente llegó el tan esperado día de la evaluación en una sede muy lejos de casa y en una zona bastante peligrosa, en el municipio de Naucalpan; el día anterior al examen fui a conocer la sede; ¡¡¡Oooh!!! Fue mi sorpresa el lugar donde debía acudir para la evaluación… tomé precauciones para asistir al día siguiente sin contratiempos.

Los instrumentos de evaluación que se presentaron abarcaron varias dimensiones para cubrir la mayor cantidad de aspectos posibles de la práctica directiva; ese día me sentía segura, había estudiado, compartido experiencias con los compañeros, sabía que tendría un buen desempeño en mi evaluación; como diría Perrenoud (2008, p. 24), “_se debe cambiar la evaluación para cambiar la Pedagogía_.”

Al llegar a la sede el primer inconveniente que se presentó fue que no había sistema; se tardó 20 minutos en solucionarse el problema pero después todo fluyó con organización; para recuperar el tiempo nos recortaron tiempo del receso, pero fue suficiente, realmente quería terminar mi evaluación ya que dedicar todo el día a la aplicación de un examen es agotador. La primera parte fue la evaluación de conocimientos y la segunda consistió en elaborar la ruta de mejora; así que todo lo llevaba en la mente: cómo la elaboraría, qué actividades propondría, los responsables, tiempos, materiales, etc… tendría que anotar en papel, pues un trabajo que se realiza en la fase intensiva al iniciar el ciclo escolar con elementos y propuestas en colegiado, tenía que hacerlo en 4 horas.

En el desarrollo del examen, me impactó ver a otros directivos que estaban preocupados porque no manejaban bien la computadora y el tiempo se agotaba; efectivamente elaborar una ruta de mejora en tan poco tiempo y sin elementos físicos para apoyarnos fue un poco complicado; además del estrés que muchos presentaban porque era necesario completar todos los apartados que se pedían y fundamentarlos.

Al concluir el examen me sentí aliviada, en tiempo y forma había cumplido. Salí de la sede con una sensación de haber adquirido conocimiento y haberlo plasmado en cada pregunta que me hicieron. Si la competencia se demuestra en la acción, la valoración de la competencia debería considerarse a partir de la actividad realizada. En este sentido, la evaluación debe valorar lo que el individuo es capaz de hacer en una determinada situación, teniendo como referencia de valoración los criterios de lo que debería hacer y cómo lo hace.

Conclusión

Subyace a la experiencia compartida la convicción de que la evaluación debe ser una instancia de aprendizaje y que debemos ser sujetos activos de nuestro propio proceso de aprendizaje y evaluación.

Si bien puede ser difícil implementar este tipo de evaluación con grupos numerosos, la tendencia debe ir hacia este tipo de estimaciones. También hay que destacar el hecho de que es necesario revisar las creencias de los docentes sobre la evaluación, optimizar los procesos de pensamiento superior, y trabajar de manera reflexiva.

Los instrumentos de evaluación permiten objetivar las intervenciones del desempeño directivo en un ámbito que se caracteriza por ser subjetivo, fundamentar la evaluación, fomentar la autoevaluación1 e instancias de socialización que tienden a crear hábitos de reflexión y revisión continua sobre la propia práctica.

La evaluación del desempeño directivo viene a llenar de contenido la gestión educativa, permitiendo la convergencia de múltiples miradas y enfoques centrados en los propios agentes y usuarios del sistema educativo; permitiéndonos a los directivos ser líderes pedagógicos, logrando así una óptima gestión en nuestros centros de trabajo.

Referencias

  • Ausubel, D. (1976). Psicología Educativa: un punto de vista cognoscitivo. México: Trillas.
  • Condemarín, M. y Medina S. (2000). Evaluación Auténtica de los Aprendizajes. Chile: Andrés Bello.
  • Novak, J. y Gowin, D. (1983). Aprendiendo a Aprender. Barcelona: Martínez-Roca.
  • Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos. De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes. Entre dos lógicas. Buenos Aires: Ediciones Colihue
  • Schön, D. A. (1998). La Formación de Profesionales reflexivos: hacia un nuevo diseño de la enseñanza y el aprendizaje de las profesiones. Barcelona: Paidós.

Edna Marcela Barrios Gómez
Directora Regional ODAEE, México, Catedrática UPN 095

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