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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


La educación es un tesoro: La tarea de Hércules en los establos de Augias

¿Es tu universidad un lugar para la ciencia, un flujo de investigación teórica o aplicada, incluye la formación de sus propios profesores e investigadores? ¿Algunos de sus conocimientos, sus contenidos son resultados de sus propias investigaciones y producen resultados de alto nivel reconocido? ¿Esos productos son susceptibles de una adaptación a las necesidades de su sociedad, su economía, su desarrollo, o su gobernabilidad, su educación?

Tu universidad ¿abre las puertas a todos los adultos que quieran iniciar sus estudios, iniciarlos, reanudarlos, titularse o simplemente enriquecer sus conocimientos, satisfacer sus ansias de aprender o simplemente compartir con otros seres humanos estos procesos académicos?

¿Es tu universidad un interlocutor gubernamental, un aportador de conocimientos, inventos que intervengan en el diseño y producción de políticas públicas de atención a problemas sociales urgentes? ¿Se integra tu universidad al caudal producido por otras universidades o centros de altos estudios? ¿participa tu universidad de apoyos internacionales a sus programas de docencia, investigación o difusión? ¿Coopera internacionalmente con otras instituciones de educación superior en el intercambio de alumnos, profesores e investigadores? sabes ¿si tu universidad contribuye a la formación de elites de la educación, la investigación, la economía o la política?

¿Es tu universidad un espacio académico que contribuye a la atención a marginados, a la disminución de la pobreza, a proponer nuevos enfoques y prácticas del desarrollo humano de tu país?

Como protagonista de la vida académica de tu universidad debes haber sido un actor protagónico de su perfil institucional, también un sujeto aportador de tu actitud emocional a las relaciones humanas, a la compartición de tus nuevos conocimientos, al desarrollo de nuevos niveles de comunicación didáctica, de comprensión pedagógica, probablemente de aportación de cuestionamientos, de planteamientos de transformación, de modificación, de evolución de algunos resortes cotidianos de la vida universitaria. Eres un cabal universitario.

México como sociedad, como pueblo, como personas vivimos en la necesidad de alternativas que procuren cambios en las relaciones humanas, en las relaciones de gobernantes y gobernados, de empresarios y de trabajadores, de medios y de audiencias, de tecnologías enajenantes y usuarios enajenados, de vidas sin esperanza a fe y trabajo en las posibilidades de supervivencia y desarrollo, la universidad es parte de la sociedad, desde que Justo Sierra en 1910 la inauguró, en su discurso inaugural la destinó a producir los conocimientos, los profesionales que respondieran a las necesidades de los mexicanos, conocía la situación del país y advirtió: “Los mexicanos tienen hambre y sed de justicia”

Ciento diecinueve años después advertimos un triste panorama de la vida nacional como si no hubiéramos tenido una vida universitaria que produjera mejores posibilidades, mejores presentes. México nunca ha tenido tantas universidades como hoy y pasamos de catorce millones de mexicanos en 1910 a más de 120 millones en el 2019 y las injusticias tiene un carácter criminal, la pobreza se extiende, la riqueza aumenta ¿Cómo entender que unos cuantos mexicanos acumulen tanta riqueza y la mayoría pobreza y de todos pobreza moral, no nos encontramos, nos separamos, los negocios solo lucran, los seres humanos no prosperan, el conocimiento universitario no alcanza a crea un clima de identidad entre nosotros.

Hay explicaciones: vergonzosas actuaciones políticas de concesiones que liquidaron la soberanía nacional, cinco siglos de historia de colonización, de dependencia, de las políticas y las acciones depredadoras del eurocentrismo colonizador , pasamos de ser colonia, provincia española productora de oro y plata con la pobreza de mineros y agricultores, ambos, medios del capitalismo mercantil europea; fuimos solo productores de materias primas, a ser hoy mercado del capitalismo financiero como productor de deudas financieras internacionales. La cuestión es que ayer fueron los extranjeros los extractores de los recursos nacionales y hoy en los siglos XX y XXI los políticos nacionales coludidos con los extranjeros son los extractores de la riqueza producida por los mexicanos.

Así que debemos entender que las circunstancias internacionales nos han impedido ser lo que quisimos y queremos; aunque también advertimos: los mexicanos educados como extranjeros han cumplido con esos sus patrones y nos han dejado en estado de indefensión.

Es grave llegar a esta conclusión: una parte del México actual quiere mantener ese status, otra quiere revertirlo, abrir una nueva posibilidad, parece “Trabajo de Hércules limpiar la mierda acumulada en los establos de Augias”, aunque difícil el semidios tuvo victoria, fue una leyenda, un mito, una metáfora, pero mostró como vencer lo imposible.

Es mi deseo que las universidades mexicanas en su conjunto trabajen sobre las necesidades de todos los mexicanos, que vuelvan el rostro hacia sus sostenedores y que se ocupen como Justo Sierra propuso de atender a sus necesidades sus aspiraciones, pues los mexicanos de este siglo que somos muchos, seguimos teniendo hambre y sed de justicia.

A mi Universidad Pedagógica Nacional, a mis amigos de la Unidad 095 Azcapotzalco a la Maestría en Educación Ambiental, a la Revista Pálido punto deluz reconocerlos como faro que alumbra esas nuevas costas, su perseverancia ha dado los frutos que arriba he descubierto y en esta reflexión desearle más y mejores oportunidades de contribuir a este necesario avance, ya han probado sus fuerzas, han podido, podrán.

Pueblo de la Candelaria, Coyoacán

Ciudad de México a 25 de junio del 2019.

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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