Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Las nuevas sociedades migrantes

I

César Labastida tenía un evento en el parque Xochitla con sus alumnos del Diplomado en Educación Ambiental. La directora de áreas verdes y servicios educativos, Lorena Martínez, los recibiría y les hablaría del proyecto que se ha implementado en ese sitio.

Era sábado, poco antes de las 8 de la mañana. El profesor César iba en autobus y comenzó a ver que el tráfico se detenía en el periférico que une a la zona conurbada con la ciudad de México. En la lateral de la vía rápida, había muchas patrullas con sus torretas encendidas, y algo inusual ocurría: iban acompañando una marea de personas que parecía no tener fin. Miles de migrantes habían dejado su refugio en la ciudad deportiva y caminando (¡si, caminando desde el sur de México, en Chiapas!) pretendían llegar a la frontera de los Estados Unidos de Norteamérica.

César pensó en esa gente que había dejado todo y avanzaba a paso firme, cruzando la urbe. Niños, adultos, familias, caminaban. Unos llevaban banderas, la mayoría celulares. Recordó algunas novelas y películas sobre migrantes, y meditó en el calvario que sufren los personajes en esas obras: la persecución, humillación, tortura y desprecio que viven los migrantes, a manos de un grupo criminal en Las tierras arrasadas (2015) de Emiliano Monge; o las atrocidades que experimentan migrantes en un albergue mexicano en La fila india (2015) de Antonio Ortuño, cuya novela inicia con un elocuente diálogo:

“—¿Su viaje es de placer?

—No.”

Pasaron por la memoria del profesor otras narraciones y obras cinematográficas igualmente terribles: Amarás a Dios sobre todas las cosas de Alejandro Hernández, Señales que precederán al fin del mundo (2009) de Yuri Herrera; La jaula de oro, La frontera infinita, Norteado, La vida precoz y breve de Sabina Rivas, ¿Quién es Dayani Cristal?, Las patronas

El profesor Labastida pensó tan sólo en el esfuerzo físico que implica caminar. Una ocasión, cuando trabajó en Ciudad Satélite, en una preparatoria del Estado de México, perdió su cartera e intentó regresar hacia el centro de la ciudad caminando por la avenida periférico, la misma vía por la que transitaban ahora los migrantes centroamericanos. Llegó hasta Plaza Satélite, un centro comercial del barrio; y de ahí, agotado, le habló a su hermano por un teléfono público para que pasara por él. Había recorrido a lo más un kilómetro y medio de distancia.

El recorrido de los migrantes que ahora presenciaba ahí, esa personas de carne y hueso que ahora observaba, pretendían desplazarse miles de kilómetros hasta la frontera norte; en proporción, ese trayecto era equivalente a la desesperanza que implosionaba en el profesor universitario.

II

César escucha por la radio los efectos de un modelo neoliberal que se niega a morir, en la voz de un migrante centroamericano:

—No nos alcanza para el pago del agua, la luz y otros servicios. Tampoco ya para comer. Hay mucha pobreza y violencia. Esto que hacemos es nuestro último recurso de sobrevivencia.

Piensa en un mundo sin alternativas, para muchas personas en el mundo. En el que los mínimos de bienestar no están satisfechos, dado su costo. Considera que hasta los migrantes se han vuelto mercancía, han sido una mina explotable para los que los emplean en los Estados Unidos, para los que los transportan, para los polleros y los grupos delincuenciales. Y ahora para los políticos que negocian con ellos al nivel de tasas arancelarias.

III

El profesor César Labastida ubicado en su espacio vital, el salón de clases, ha desplegado un mapa-mundi sobre el pizarrón, como anticuado maestro de geografía, y ha demostrado que la especie humana a dejado de ser sedentaria, para volver a un nomadismo igual de bárbaro y salvaje que el de los tiempos prehistóricos. Imaginando nuevos procesos educativos en el nuevo contexto.

Con su gis amarillo ha marcado flechas que salen de Centroamérica y se dirigen al norte. Pero también de varios puntos de México hacia la frontera: los Estados del norte, el valle del mezquital, el sureste… Luego de Venezuela hacia varios lados, luego de Colombia, Perú, de Sudamérica… Cesar Labastida sigue por África con flechas por todo el Mediterráneo. Continua por Asía y Oceanía.

—Estos migrantes necesitan lo que cualquier ser humano: casa, vestido, sustento, salud, educación… Pero no en el futuro sino inmediatamente. Esta es la ya no tan nueva realidad de nuestra especie.

—Profe, ¿quiere decir que eso ya no se puede parar ni con muros ni con guardias? —preguntó Miguelito desde su banca.

—Exacto. Y que tampoco puede prescribir este largo proceso por voluntad o amague de un político. —señaló Labastida.

—Entonces ¿qué quiere Trump? —preguntó Sofía con interés.

—¡Votos! —exclamó Miguelito sin que le dieran la palabra.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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