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LA CLASE


Alfredo Gabriel Páramo


En el 70 Aniversario de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García

Orgullosamente Septién

Preludio

Empezamos, claro, con un fragmento del poema Contemplación del profe Alejandro Avilés, quien fue poeta, periodista, visionario y director de la Septién.

Hay una isla donde nace
la flor del canto
y se atempera el ccorazón del aire.

Hay una isla donde el viento
baja la voz, y el mar detiene el pulso,
y se remansa el tiempo.

I

La Escuela de Periodismo Carlos Septién García cumple 70 años. Siete décadas —¡casi un siglo! — de formar periodistas. Si lo comparamos con las universidades europeas en activo como Bolonia (1088), Oxford (1096), Cambridge (1209), Salamanca (1218) o Padua (1222) parecen muy pocos años, un instante, pero si notamos que la Universidad Nacional Autónoma de México se fundó en 1910 (sobre la historia de la Real y Pontificia universidad novohispana) vemos que esos años sí pesan.

Pesan como pesa la influencia de los egresados de la Septién García en la sociedad. Periodistas, docentes, investigadores, comunicadores sociales, políticos, críticos, que se insertan en todas las posturas ideológicas, en todos los medios, dejan sentir su peso, su voz y, sobre todo, la voz de quienes carecen de ella en nuestra tan claramente siglo XXI realidad mexicana.

Alumnos de la licenciatura en Periodismo, de las maestrías en Periodismo Político y en Periodismo Económico, de la desaparecida carrera técnica Redactor y Reportero Gráfico, de las decenas de cursos, diplomados, actualizaciones y licenciaturas impartidas en Chihuahua, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Zacatecas y, en realidad, casi todos los estados de la República, periodistas en sus múltiples facetas que dejan su huella en México.

II

Mi llegada a la Escuela de Periodismo Carlos Septién García estuvo marcada en gran medida por la casualidad, aunque sea esa forma que el azar toma cuando se juntan los elementos que te gustan, que te interesan. Al terminar el bachillerato no sabía qué estudiar. Sociología, tal vez; Filosofía, hum, pero ¿dar clases toda la vida? (hace casi 45 años ese destino me parecía terrible, muestra de que no tenemos idea de quiénes somos durante la brumosa época de la juventud temprana); lo mismo pensaba de Letras o de Historia. Economía estaba descartada por mi torpeza con las matemáticas y Derecho por una fallida plática vocacional en el que el entusiasta alumno de no recuerdo qué universidad la ponderaba “porque allí, los profesores nos enseñan cuándo y a quién darle dinero”.

Pues no, ni idea. Fidel Samaniego, quien se convertiría en un periodista conocido y galardonado, era muy cercano a mi familia. Amigos de años en gran medida habíamos crecido juntos y me dijo un día: “ven a la Septién, donde yo estudio periodismo; te va a gustar”. Y fui, la vi y me gustó.

El profesor Ismael Hernández me dio la bienvenida junto con los resultados de mi examen de admisión; pronto conocí al poeta Alejandro Avilés, en ese entonces director de la Escuela, con cuya familia nos vincularíamos (mis papás, hermanos y yo) entrañablemente. Gracias a Samaniego conocí en su casa al poeta e ideólogo Javier Peñalosa y a la extraordinaria poeta Lolita Castro.

Horacio Guajardo, Fernando Uribe Jácome, José N. Chávez González, Vicente Leñero, Jesús Pavlo Tenorio, Manuel Pérez Miranda, Raúl Navarrete, Arnoldo Meléndrez y muchos más intelectuales, escritores, fotógrafos y periodistas fueron haciéndose parte de mi vida. Sus escritos, clases y ejemplos nos fueron formando.

III

El tiempo pasó. Mi papá llegó a la Septién y dedicó muchos de los mejores años de su vida a la institución que aún ama. Hicieron la licenciatura primero, dos hermanos míos; luego, una de mis hijas; con la otra, estudiamos la maestría en Periodismo Político. Mi mamá fue profesora de mecanografía.

En la Septién conocí a mis amigos, que aún extraño, Edmundo Santos Escobedo y Antonio Sienra Pacheco. Terminé la carrera y tiempo después Me titulé con la tesis Función social y trascendencia del reportaje en el periodismo moderno, con un jurado espectacular, formado por Manuel Pérez Miranda, Alberto Barranco Chavarría y la poeta Perla Schwartz Shkoorman.

Empecé a dar clases en la Septién, de manera regular, a fines de los años 90, invitado por el profesor Manuel Pérez Miranda, autor —entre otras obras— del mejor manual de entrevista del periodismo mexicano, y a quien debo, en mis épocas de alumno, haber aprendido a escribir profesionalmente.

IV

Le Escuela de Periodismo Carlos Septién García tiene un gran significado para mí: por un lado, es profesionalismo y compromiso; por otro, es pertenencia y cariño. En ese sentido puede decirse que podría ser parcial ante las críticas que se le hacen. Podría ser, aunque creo que no.

Alejandro Avilés, Manuel Pérez Miranda, Alejandro Hernández, José Luis Vázquez, Víctor Hugo Villalva, los directores con los que me ha tocado colaborar, han enfrentado todos grandes retos en el desarrollo de la Septién, y creo que las decisiones que han tomado han estado guiadas por el deseo de hacer el bien para la Escuela y la comunidad que representa.

En ese sentido, y si se tratara de establecer una postura, rechazo completamente las críticas que se le hacen a la Escuela con afán de lastimarla, de dañarla. Vivimos en un mundo no solo complejo, sino complicado, alejado de una perfección que solo el cielo para los creyentes tendría, pero aseguro que se actúa con compromiso para resolver los problemas, muchos de ellos no privativos de la institución, sino del país y la época en que estamos viviendo.

V

Acaba de pasar la celebración del 70 aniversario de la Septién. El profesor Villalva me encargó coordinar una pequeña agencia de información, formada por alumnos. La mayoría de los que convoqué accedieron de inmediato y le dedicaron horas de trabajo haciendo boletines, tomando fotografías, entrevistando, corrigiendo, enviando información y aguantando mi mal carácter. Les pregunté por qué lo hacían y siempre, su respuesta fue “por nuestra Escuela”.

Carolina Espina (Oaxaca, ha tomado cursos de la Septién), Beatriz Flores (Hidalgo, fue alumna de los cursos de actualización periodística), Gerardo Romo (Zacatecas, egresado de la licenciatura conjunta con la UAZ), Moisés Mora Cortés (Jalisco, egresado de la maestría en Periodismo Político), entre varios otros, colaboraron en difundir el aniversario, también “por nuestra Escuela”.

En conclusión, celebremos estos 70 años, sigamos construyendo academia, periodismo y reflexión como lo hemos venido haciendo, sigamos trabajando en comunidad, y hagámoslo siempre “por nuestra Escuela”.

Epílogo

“El periodismo no estaba mal. Contar historias. Contar las historias de los otros. Vivir de la persecución de los hechos, los datos y al mismo tiempo a la captura de las propias sensaciones para poder ponerlas en el papel y acortar la distancia con la que los otros se acercaban a los que estaban viviendo. El periodismo no estaba mal”, reflexiona el búlgaro Vasilev en “Cuatro manos” (Taibo,1997), reflexiono yo, tomando café y pensando en el orgullo y privilegio de ser Septién.

Alfredo Gabriel Páramo
Profesor, periodista, escritor. Twitter @lavacadiablo www.karacteres.com

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