6544_la_nacion_de_las_plantas
Orientación educativa

Sentido Común

Gabriela Sadurni Dacri


La Nación de las Plantas

En la ciudad de Milán existe un museo con el curioso nombre de “XXII Triennale di Milano” tiene una exposición permanente que hace un recorrido a través de un siglo de evolución del diseño de muebles y objetos diversos de nuestra vida cotidiana (máquinas de escribir, teléfonos, espejos, cubiertos) relacionándolos con los acontecimientos sobresalientes del siglo XX. Cuenta además con varias salas para exposiciones temporales.

En una de ellas se presenta del 1 de marzo al 1 de septiembre de 2019 “La Nazione delle Piante” una exposición fascinante para quienes aman a esos pequeños y grandes seres verdes que nos rodean, que están por todas partes, nos alimentan, nos dan oxígeno y con ello permiten que haya vida en este planeta. También para aquellos que no tienen un gusto particular por el mundo vegetal es una oportunidad de tomar conciencia de la presencia e importancia de estos seres vivos.

La primera imagen que enfrenta el visitante es un gran Foto Mural de una jungla exuberante. En el ángulo inferior izquierdo se asoma un hermoso tigre, acto seguido una pregunta: ¿Qué viste en la gran imagen del mural? Por lo visto la mayoría responde “un tigre” y la cédula continúa: “Entonces, como más del 90% de la gente, también tú sufres de ceguera a las plantas en inglés conocida como plant blindness.

Se trata de una exposición de divulgación científica, bella y muy creativa, curada por el neurobiólogo vegetal Stefano Mancuso, una de las máximas autoridades a nivel mundial en su campo, que va más allá de la simple “divulgación”, si esta pudiera ser simple. La exposición, el libro del mismo nombre, y la Carta de los Derechos de las Plantas, que es la Constitución de esa Nación, tienen como propósito fundamental evitar un futuro catastrófico para la humanidad.

A través de una experiencia de inmersión y de contenidos mutlimedia, con la supervisión artística de Marco Balich, director creativo de ceremonias olímpicas y shows internacionales, los autores nos transmiten el valioso mensaje que la Nación de las Plantas les han encargado difundir. Son la Nación más extensa del mundo, representan casi la totalidad de lo que está vivo y si no fuera por ellas la Tierra sería una roca inerte gravitando en torno al sol. Las plantas tienen mucho que ofrecer al ser humano, no sólo en cuanto a alimentación, decoración, oxígeno, sino también en términos de enseñanzas, de recursos y formas de comportamiento como colectividades de seres vivos asociados para el bien común. El primero de todos: La Sobrevivencia.

Durante el recorrido, en un punto el público llega a una sala montada como el foro de la sede de la ONU. El orador en turno es una hermosa planta de interior, de sombra. Los asistentes escuchan su discurso con audífonos en la lengua de su elección. Lo que tiene que decirnos es que su Nación ha decidido ofrecer a los humanos, antes de que terminen con la vida de todos sobre la Tierra, los conocimientos y los recursos que ellos, los habitantes del mundo vegetal, que viven en el planeta prácticamente desde que éste tiene vida, que son precisamente la nación de la cual todos los otros organismos vivos dependen, han utilizado para sobrevivir y crecer durante milenios.

La lección fundamental sobre la que se basa todo es la de COMUNIDAD, tanto ellas, como nosotros, como todos los que integramos la masa viva del planeta somos una comunidad de seres que tiene que considerarse como tal. El ser humano, aunque lo cree, no es el dueño del planeta sino sólo uno de sus habitantes más molestos y dañinos que desde que apareció en la Tierra hace casi 300 000 años (nada si se compara con la historia de la vida en el planeta) ha logrado cambiar tan drásticamente las condiciones ambientales que ha convertido la casa de todos en un lugar peligroso para la sobrevivencia.

Las causas no son fáciles de enumerar pero la primera que se presenta en la exposición es a la ceguera a las plantas que hemos citado antes. Se trata de una verdadera disfunción cognitiva, descrita como “la incapacidad de ver o notar a las plantas en el propio ambiente, que lleva a la imposibilidad de reconocer la importancia de las plantas para la biósfera y los asuntos humanos.”
Las causas de la ceguera a las plantas, si la describimos como patología, son culturales y fisiológicas.

Culturales, porque como sucede incluso en el ámbito académico, nos damos cuenta sólo de lo que conocemos y comprendemos y las plantas son los seres vivos menos conocidos de la naturaleza. La causa fisiológica se explica por la gran cantidad de información visual que llega a nuestro cerebro por los ojos, un gran volumen de datos de los cuales solo elaboramos una cantidad mínima, el resto se descarta. La información que el cerebro considera importante y decide mantener es la que tiene que ver con algún peligro para la sobrevivencia. Las plantas no se mueven y no son peligrosas, por eso a lo largo de nuestra evolución hemos aprendido a ignorarlas, a no verlas, usando nuestras reducidas capacidades de cálculo cerebral para analizar datos procedentes de animales o humanos que pudieran representar un peligro inminente.

A finalizar el recorrido se regalan tarjetas postales que contienen la Carta de los Derechos de las Plantas con la idea de que se divulgue y se difunda. Por tal motivo me permito traducirla aquí sin haber solicitado los permisos reglamentarios, y a la vez esperando que al conocerla todos comencemos a comportarnos más como individuos pertenecientes a la comunidad planetaria de los seres vivos y menos como “los reyes (y dueños) de la creación” que erróneamente nos hemos creído.

Carta de los Derechos de las Plantas

Artículo 1. La tierra es la casa común de la vida. La soberanía pertenece a cada ser vivo.

Artículo 2. La Nación de las Plantas reconoce y garantiza los derechos inviolables de las comunidades naturales como sociedades basadas en las relaciones entre los organismos que las componen.

Artículo 3. La Nación de las Plantas no reconoce las jerarquías animales, fundadas sobre centros de mando y funciones concentradas, y favorece democracias vegetales difundidas y descentralizadas.

Artículo 4. La Nación de las Plantas respeta universalmente los derechos de los seres vivos actuales y de los de las próximas generaciones.

Artículo 5. La Nación de las Plantas garantiza el derecho al agua, al suelo y a la atmósfera limpia.

Artículo 6. El consumo de cualquier recurso no renovable para las generaciones futuras de seres vivos está prohibido.

Artículo 7. La Nación de las Plantas no tiene confines. Todos los seres vivos son libres de transitarla, transferirse, y vivir en ella sin ninguna limitación.

Artículo 8. La Nación de las Plantas reconoce y favorece el apoyo mutuo entre las comunidades naturales de seres vivos como instrumento de convivencia y de progreso.

Gabriela Sadurni Dacri
Profesora de Carrera en el CEI-Acatlán de la UNAM

Jon Garcia. 10 de Junio de 2019 21:07

Hermoso y alarmante a las vez. Hemos de actuar y respetar a las plantas !
Que gran concepto la Nación de la plantas ! Gracias.

Agregar comentario