Consejo
LA CLASE

Tema del mes

Armando Zamora Quezada


Experiencias compartidas entre escuelas: La evaluación

INTRODUCCIÓN

Si bien, en el Consejo Técnico Escolar (CTE) de Enero 2019 trabajamos para el diseño de la planificación educativa las bases taxonómicas que Benjamin Bloom propuso a mediados del siglo XX, ahora para el CTE de Abril, la Zona Escolar 2 Norte del Subsistema de Educación Secundaria Técnica retomó la investigación empírica “Consignas, devoluciones y calificaciones. Los problemas de la evaluación en las aulas de la educación primaria en América Latina” que Pedro Ravela1 realizó, incluyendo a México, en la primera década del siglo XXI, para analizar algunos aspectos relacionados directamente con la evaluación.

El propósito de esta 6 sesión fue que el colectivo docente compartiera con sus pares una sesión de clase con un tema o aprendizaje esperado que corresponda al tercer periodo del ciclo escolar del plan de estudios 2017 integrando los elementos requeridos para la ejecución y realizando el ajuste individual en la planificación didáctica de acuerdo al contexto de cada docente.

Para lograr este propósito, un docente de cada asignatura de secundaria diseñaría la sesión de clase para trabajar con el resto de sus compañeros de la misma área sobre un aprendizaje esperado haciendo énfasis en el proceso de evaluación.

Palabras Clave: Consejo técnico escolar, Enseñanza de la ciencias, evaluación, Biología, aprendizaje esperado.

CONTEXTO

Lo primero que siempre sucede en una sesión como ésta, de la academia de Biología, es que los participantes cuestionamos a quien nos imparte la conferencia, taller o cualquier modalidad de curso, por ser personas que no están viviendo la realidad de las aulas. Para ello fue necesario que quienes dirigimos la sesión, explicáramos nuestro contexto laboral. En la presentación ante el grupo mencioné sólo dos aspectos: el primero, que soy profesor egresado de la Escuela Normal Superior de México con la especialidad de Biología, con 15 años de servicio frente a grupo, y Educador Ambiental por la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 095, con 9 años de experiencia en la educación ambiental. El segundo y más contundente, fue que resalté la cantidad de grupos que atiendo en la escuela. Es decir, enlisté a mis 19 grupos de 46 alumnos en promedio, lo que significa que en la modalidad de evaluación continua, al trimestre reporto más de 850 alumnos promediados. Es necesario mencionar que no soy el único con tales cantidades y que hay compañeros y compañeras que rebasan estas cifras, tanto en grupos como en número de alumnos evaluados. Ante esta realidad, era difícil escuchar objeción alguna de los presentes y por el contrario, esta contextualización me permitió iniciar la sesión entre pares con algo más que empatía.

TÉCNICA Y PEDAGOGÍA

Es importante señalar también que, desde la desaparición de los Jefes de Enseñanza de las asignaturas en educación básica, no habíamos tenido a nivel zona ni el espacio ni la guía para un trabajo técnico-pedagógico que reflejara en los docentes un reto en el aprendizaje de técnicas para mejorar nuestra práctica con un impacto directo en nuestra labor áulica. Afortunadamente para este CTE recurrimos al uso de un colorama como instrumento de análisis para recordar que el Aprendizaje Esperado (AE) es un elemento central que nos permite enfocar el proceso evaluativo sin perder de vista tanto lo que debe aprender el estudiante (conceptual, procedimental, actitudinal y factual) así como las actividades que en la planificación nos permiten diseñar la estrategia que configura el entramado mediante el cual los estudiantes potenciarán sus logros.

Con este instrumento dividimos en sus componentes un AE. Para entrar en materia, a mis compañeras y compañeros maestros les mostré en la pantalla un ejemplo de cómo procesar el AE. La actividad consiste en resaltar las palabras con los colores definidos para identificar sus componentes. Se les pide que, al revisar un aprendizaje esperado de su programa, subrayen en el texto primero el verbo de acción con rojo, el conocimiento con azul, la habilidad con verde, la actitud con morado y la convivencia con rosa.

Para reconocer el nivel de conocimiento que se pretende lograr, se proponen las taxonomías de Bloom o Marzano. Es importante señalar que se deja abierta la posibilidad de utilizar cualquiera de las dos taxonomías, aunque se precisó que la propuesta de Bloom nos apoya más en el diseño y evaluación de la planificación y que la propuesta de Marzano, por aparecer en la última década del siglo XX ya incorporó los resultados de las investigaciones en el campo educativo y psicológico posteriores a Bloom, por lo que, desde el punto de vista de la experiencia particular, nos ayuda a valorar qué tanto las actividades que componen dicha planificación servirán, no sólo para que los estudiantes aprendan, sino para saber si la estrategia es atractiva y retadora para movilizar el éxito del alumnos en la experiencia de aprendizaje. Desde esta perspectiva, a los docentes nos permitirá estudiar el proceso para emitir un juicio de valor centrado en el aprendizaje, que rebasa la idea de calificar sólo los trabajos.
Después de estas precisiones, procedimos al procesamiento. En este plan 2017, particularmente hablando del programa de Ciencias y Tecnología I (énfasis en Biología) se tiene la apertura para que los docentes elijan el orden que darán a los 15 AE que en total componen el programa anual, por lo tanto, decidí que el AE de la asignatura para este ejercicio entre pares fuera:

“DESCRIBE LA IMPORTANCIA, FUNCIÓN Y UBICACIÓN DE LOS CROMOSOMAS, GENES Y ADN”

Lo sencillo aquí es reconocer que el verbo de acción es DESCRIBIR y que CROMOSOMAS, GEN y ADN son conceptos que en azul indican conocimiento, sin embargo asignarle color a las otras tres palabras era lo complicado, pues las opciones pueden ser conocimiento (azul), habilidad (verde), actitud (morado) o convivencia (rosa). Estimado lector ¿Qué colores asignaría?

Finalmente en plenaria se concluyó que tanto IMPORTANCIA, FUNCIONES Y UBICACIÓN no podían ser de un solo color y que ahí es donde estaba el área de oportunidad para jugar con el diseño de la planificación.

Como estamos trabajando en torno a la evaluación, la siguiente actividad fue reflexionar sobre los criterios de evaluación. Para ello, comenté los criterios que utilizaba en el plan de estudios anterior e hice un comparativo con los que utilizo actualmente. Una de las situaciones interesantes fue que cuando envié estos criterios a los padres de familia se acercaron algunos para decirme que no lograban entenderlos a diferencia de los que usaba antes que eran más claros. Considero que fue porque tanto los padres como los maestros estamos acostumbrados a hablar del cuaderno y no de la originalidad en las producciones de clase, tanto en lo escrito como en su claridad, de las prácticas de laboratorio y no de la delimitación procedimental, de los exámenes y no de la delimitación conceptual, entre otros aspectos que tanto los docentes como los padres de familia y alumnos debemos ir trabajando para fortalecer la cultura escolar.

LA CLASE

Para la siguiente fase de la sesión, recordé que otro de los cuestionamientos que hacemos los docentes en los cursos o talleres de actualización hacia quienes dirigen es:

“sí… como no estas frente a grupo… haber que nos muestre cómo le haría con un grupo real de alumnos en 50 minutos”

En atención a este cuestionamiento, nos pidieron que en una clase de 35 MINUTOS aterrizáramos las reflexiones y comentarios que hasta el momento habíamos trabajado y, además, retomar también para esta clase los apuntes, recomendaciones y resultados de la investigación de Ravela sobre la evaluación.

Para este momento de la sesión llevábamos un poco más de 10 minutos y era la hora de iniciar con la clase de biología. Mis compañeros que hasta este momento había tratado como pares se convertirían en mis alumnos. Hago esta precisión, y un paréntesis, porque muchas veces en las reuniones de trabajo docente escuchamos decir a quienes dirigen:

“Maestros… no es posible… se quejan del comportamiento de sus alumnos y ustedes se comportan igual o peor”

Considero que esta situación obedece a que la preparación, diseño y planificación de la sesión no se hace con suficiencia, lo que lleva al grupo, sea de maestros o de estudiantes de cualquier nivel educativo, incluidos los adolescentes, a distraerse y comenzar un desorden que cuestiona la habilidad de control grupal de quien conduce la sesión. Cabe decir que si el maestro que conduce el proceso formativo se desespera y no valora de manera correcta la situación, la evaluación grupal se verá afectada y, lo más importante, el AE seguirá en espera de ser logrado.

Aprendiendo de los errores, propios y de otros, hice un plan de clase de lo que haría minuto a minuto en esta sesión. La clave para este plan fue considerar que la mayoría de mis alumnos (docentes) eran mujeres y sólo tres hombres, que la mayoría era del área de biología pero que habrían personas de otras áreas y, lo más importante, considerando que al ser docentes ya tienen cierto nivel de conocimiento sobre el tema de genética, por lo que tenía que enfocarme en la complejidad de la actividad y no en el aprendizaje de la genética.

En otras palabras, los y las docentes no necesitaban aprender biología y mi propósito no era ese, de lo que se trababa era que a partir de esa clase de biología de 35 minutos, pudiera llevarlos a reflexionar sobre la importancia de la evaluación, distrayéndolos al mismo tiempo con el tema de genética.

Para el inicio de la clase retomé el sabio consejo del maestro Tonatiuh: “La educación ambiental si no es divertida, no es ambiental” y aunque el tratamiento de la genética fue biológico más que ambiental, pues sigue siendo educación y se aguantan.

El segundo consejo que retomé es Vygotskyano2 y lo que permitió fue que además de divertida, la clase fuera ¡EXCITANTE!, claro la excitación desde el punto de vista de la vibración de los átomos a nivel molecular y… bueno también un poquito de excitación de la otra, de la que te impulsa a hacer algo con mayor enjundia y pasión.

Como el verbo de acción de mi AE era DESCRIBE, pues puse a mis alumnos a describir. La primera imagen en la pantalla fue la fotografía de Tony Stark, sí uno de los Vengadores que con su traje negro y la personalidad que le caracteriza, provocó la emoción hecha murmullo del público femenino. Primero tenía que elegir a una integrante del grupo para que participara, para ello han de saber que en nuestra especie humana podemos hacer al menos 6 tipos de lengua que en el estudio de la enseñanza de la genética he clasificado como rasgos heredables a partir de la experiencia con mis grupos, y como el AE es de genética, pues les pedí que se pusieran de pie aquellas personas del grupo que podían hacer la lengua de estrella. Como sabía que pocas personas la pueden hacer, de las personas que se pusieron de pie, elegí a una que es algo extrovertida y con buena fluidez al expresarse oralmente.

A ella le pedí que describiera objetivamente lo que veía en la pantalla. Inició bien, pero de pronto la subjetividad le ganó, diciendo que el de la foto era guapo y carismático. En ese momento la interrumpí, preguntando al grupo si su compañera estaba siendo objetiva, a lo que el resto del grupo respondió que NO!

Para aderezar el momento e incrementar el nivel de las emociones, le entregué una tarjeta con un texto que tenía algunas palabras faltantes que ella tenía que completar mirando la foto de Tony Stark y haciendo referencia a él en sus respuestas. El texto era el siguiente:

¿Se pueden imaginar las palabras que mencionó en su participación? Fue algo interesante y de nervios porque todos la mirábamos atentos.

Para la siguiente participante, solicité que se pusieran de pie ahora aquellas personas que pudieran hacer lengua de tamal. Algunas personas se levantaron, entre ellas otra maestra que elegimos para la descripción, pero ahora la fotografía que apareció en la pantalla fue la de Thor, otro superhéroe que con un saco negro desabotonado y sin camiseta mostraba su bien trabajado abdomen hasta muy abajo del ombligo. Las emociones o se hicieron esperar y con voz firme pero respiración algo apresurada inició su descripción y completó un tanto sonrojada el texto de palabras faltantes.

Obviamente no podía dejar de lado al gremio masculino, para lo cual solicité que ahora se pusieran de pie aquellas personas que no pudieran hacer ni uno solo de los movimientos elegidos con la lengua. Y uno de los caballeros con toda propiedad se dispuso a describir la fotografía de la Mujer Maravilla, que con su atuendo falto de tela dejaba ver su escultural cuerpazo. Sin embargo, con toda su astucia el elegido logró hacer su descripción de manera correcta para salir de la situación que de alguna manera a los tres participantes puso en un aprieto académico.

Esta actividad sirvió de inicio, apertura, rompehielos, desencadenante y excitante para luego pasar a la actividad principal de la clase. Los alumnos tenían que armar un texto con coherencia para explicar la importancia, función y ubicación de los cromosomas, genes y ADN, partiendo de que esta sesión es la última de la secuencia didáctica de este aprendizaje esperado, es decir, es la sesión en la que el estudiante debe mostrar, mediante el trabajo en equipo, la aplicación de lo aprendido en un texto breve. Para ello, armé los equipos procurando que en cada uno hubiera al menos un profesor de biología para que la actividad fuera más rápida. También proporcioné otra tarjeta a cada participante que contenía las palabras o conceptos estudiados durante la secuencia con la que armarían el texto.

Pasados 10 minutos, le entregue a cada equipo dos modelos de árbol genealógico que llevé de mis estudiantes de la EST 32 para que en su exposición final nos dijeran para qué les podría servir y cómo lo podrían utilizar en beneficio del AE.




Las exposiciones fueron interesantes, porque a pesar de que la mayoría eran profesores de ciencias la complejidad de armar un texto coherente sobre el tema no era sencillo. El primer equipo hizo un texto correcto y apegado a lo conceptual. El segundo equipo trató de hacer una historia, jugando con las palabras proporcionadas, pero no logró terminar y, el tercer equipo, fue el que logró mayor coherencia y al mismo tiempo una historia refiriendo la relación entre lo familiar y la importancia de la genética.

Ya para el cierre de esta sesión entre pares, retomé una parte de la investigación de Ravela que me parece resume el esfuerzo de quienes participamos en esta sexta sesión del CTE de zona y el sentir de los maestros ante muchas de las situaciones que se anteponen a que los docentes podamos ocupar el tiempo escolar para pensar en la mejor manera de articular nuestra práctica con las reflexiones sobre la evaluación, sus instrumentos y técnicas.

A decir de Ravela:

No existen atajos para el cambio en las prácticas educativas. Dicho cambio no se producirá a través de reglamentaciones ni de lecturas. Tampoco se producirá en lapsos cortos. Solamente se puede producir si existe un espacio institucional, un esfuerzo sostenido y un acompañamiento apropiado que ayuden a «re-visar» (volver a mirar con cierta distancia) las prácticas vigentes y a experimentar, en forma progresiva y acumulativa, nuevas propuestas de evaluación en las aulas.

Finalmente, agradezco la invitación para formar parte de los guías que acompañamos la sexta sesión del CTE de la Zona 2 norte de la DGEST de la CDMX, también a mis compañeros y compañeras que con mucha disposición y entusiasmo trabajaron en la clase de biología con el tema de Genética y a Fundación Azteca por facilitar sus instalaciones para llevar a cabo estos encuentros entre maestros que favorecen la formación y actualización del profesorado.

Armando Zamora Quezada
Educador Ambiental ( Maestría UPN/095) y profesor de Ciencias en Educación Básica, CDMX ambiental en la Zona Metropolitana de Ciudad de México.

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