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LA CLASE

Tema del mes

Ana Rosa Benítez Alcántara
Laura Campos Monroy
Nadia Del Villar Maya
Maribel Domínguez Márquez
Daniel Flores Salgado
María Dolores Ramírez Roa
Natalia Saucedo Reyes


Metacognición; aspecto esencial en el fortalecimiento de los procesos de aprendizaje

La educación en general, considera como una de sus finalidades esenciales, la formación integral del ser humano, a través del desarrollo de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, que le permitan interactuar de manera eficaz en sociedad, para ello, el docente desde cada aula, debe proponer actividades que fortalezcan estos aspectos en los educandos, configurando el uso de recursos metodológicos y didácticos, en situaciones que provoquen un conflicto cognitivo que dé la pauta a un nuevo saber.

Siendo la educación un hecho social y por ende un hecho complejo (Flores, 2018), los procesos de enseñanza y de aprendizaje, deben caracterizarse en correspondencia a esta realidad, en busca de conformar que la construcción del conocimiento considere diversos elementos y factores, que al conjugarse, permitan a todos los alumnos, reinventarse en forma continua, interpretando y deconstruyendo la realidad a la que se enfrentan.

Bajo este esquema de complejidad, es como, aprender a aprender, cobra un sentido esencial en el desarrollo de los individuos, ya que puede incidir directamente en distintos ámbitos sociales. Estas ideas nos deben llevar a la reflexión sobre la importancia que tiene la escuela ante esta posibilidad. Algunos de los aspectos esenciales que propician el mejoramiento de los aprendizajes en los alumnos, es que la evaluación que se implemente en cada aula, tenga un carácter formativo (SEP, 2017) y que se fortalezca la metacognición, lo que conlleva a la institución educativa, a desempeñar un papel de suma importancia, convirtiéndose en el espacio idóneo para que se desplieguen estos aspectos.

Metacognición

El término puede resultar poco común para muchas personas y aunque lleva varias décadas tratando de posicionarse en el mundo educativo, aún no se le da la importancia que merece. En el Plan de estudios 2011 de Educación Básica (SEP, 2011), se subraya la importancia de que se desarrolle en el alumnado este proceso, y en el Modelo educativo 2017, se especifica como aspecto fundamental en el logro de los aprendizajes esperados y para que el proceso de aprendizaje correspondiente, sea continuamente fortalecido.

Gónzalez (1993) señala que es una serie de operaciones, actividades y funciones cognitivas llevadas a cabo por una persona, que le permiten recabar, producir y evaluar información, y al mismo tiempo, hace posible que dicha persona pueda conocer, controlar y autorregular su propio funcionamiento intelectual. Chadwick citado por el mismo González, comenta que es el grado de conciencia que se tiene de las propias actividades mentales, es decir, del propio pensamiento y del aprendizaje.

De acuerdo con Meichenbaum, Burland, Gruson y Cameron, citados por Woolfolk (2010), refieren a la conciencia que tiene la gente sobre su propia “maquinaria” cognoscitiva y sobre la forma en que ésta funciona, derivando en el conocimiento acerca de nuestros propios procesos de pensamiento. Para Costa (1984), es la habilidad de una persona para conocer lo que conoce, planificar estrategias que deriven en el procesamiento de la información, tener la conciencia de los pasos que uno realiza al momento de resolver un problema, implica fortalecer la capacidad para reflexionar sobre lo que se aprende, para reforzar la productividad del funcionamiento intelectual, y además es reguladora de las habilidades que nos ayudan a controlar nuestros procesos de pensamiento o aprendizaje, que reditúan en la comprensión y en el uso de la información obtenida.

Considerando lo analizado, podemos definir como metacognición la articulación de habilidades cognitivas que el individuo pone en marcha para construir conocimiento, siendo consciente además de las estrategias que empleó para su apropiación, pudiendo reproducirlas, mejorarlas y adecuarlas de manera voluntaria e intencionada ante la necesidad de incorporar aprendizaje nuevo a sus esquemas mentales y empleando lo asimilado de manera óptima en diversas situaciones.

La evaluación formativa en el desarrollo de la metacognición

Del mismo modo que se comentó que el término de metacognición aún no resulta del todo común entre los interesados en la educación, la evaluación formativa es “conocida” por la mayoría de este grupo, sin embargo en la práctica, los procesos de evaluación que implementan los docentes se encuentran alejados de este carácter. Para que realmente se desarrolle en este sentido, el punto clave es que se ofrezca una “devolución” a los alumnos sobre la forma en que gestan sus aprendizajes. Ravela, Picaroni y Loureiro (2017), enfatizan en la importancia de la realimentación que el maestro establezca para destacar las características de las propuestas de solución que presentan ante diversos planteamientos, la cual debe ser información que se comunique a los estudiantes, que les contribuya a comprender el desempeño esperado y las diferencias con lo que han logrado, por este motivo no deberían incluirse valoraciones sino más bien descripciones.

De esta forma, con las devoluciones señaladas, los estudiantes podrán identificar a partir de la interacción con el profesor y materializadas desde la metacognición, cómo han desarrollado sus procesos de aprendizaje, encontrando fortalezas y áreas de oportunidad que les permitan establecer estrategias cada vez más sólidas en su aprovechamiento escolar y sobre todo en sus recursos personales.

En congruencia con lo anterior (SEP, 2017), la evaluación debe enfocarse al mejoramiento del desempeño de los estudiantes, impulsando la transformación pedagógica, la metacognición y la forma en que se van logrando los aprendizajes, es decir, de la misma manera en que cualquier estrategia de enseñanza debe tener un sentido específico para el aprendizaje (IFIIE, 2019), también las de evaluación requieren establecerse con un propósito en el aprovechamiento de cada alumno.

El carácter formativo de la evaluación, permite obtener información que el docente utilice al establecer los apoyos que requieren sus alumnos, a partir de la identificación de la relevancia y pertinencia de sus intervenciones didácticas y en consecuencia, les pueda plantear nuevas oportunidades de aprendizaje; mientras que a estos últimos, les ayuda a conocer sus habilidades y dificultades para aprender y crear estrategias cada vez más óptimas en este sentido, con lo que evidentemente se fortalece su metacognición y se erigen como protagonistas conscientes de su aprendizaje, evidenciando así, que las estrategias metacognitivas se constituyen como una base para las cognitivas.

Trabajo en el aula

Gidens referido por Tedesco (2003), comenta que en la medida de que un individuo es consciente de su propio proceso de aprendizaje, es capaz de pensar en cómo obtener conocimiento de manera permanente, por lo cual, en las escuelas se deben incorporar diversas estrategias que favorezcan en los alumnos el desarrollo y fortalecimiento de este proceso de forma paulatina y natural, y como consecuencia tendrán la oportunidad de “ensayarlas” en un ambiente controlado para posteriormente incorporar a sus marcos referenciales, aquellas que brinden mejores resultados en función de sus requerimientos.

Sobre la base de las consideraciones anteriores, Woolfolk (2010) señala algunas recomendaciones que los docentes pueden incorporar en el aula como son la elaboración de resúmenes, proceso que implica que los alumnos localicen ideas principales, de apoyo y sean capaces de eliminar las repetitivas; determinar qué es importante en un texto o situación, estrategia que resulta altamente productiva ya que cada individuo decide esta importancia con base en su experiencia o interés. Otra estrategia es la toma de notas, la cual puede orientarse a través de preguntas guía. También el subrayado y resaltado en los cuales se recomienda dirigir la actividad sugiriendo a los estudiantes remarcar una oración por párrafo. Además se puede implementar la construcción de esquemas, el planteamiento de hipótesis, bosquejo de cuadros, entre otras.

Entre los beneficios de impulsar los procesos metacognitivos en los alumnos, se destacan:

  • Aumento de la conciencia de las propias fortalezas y debilidades del funcionamiento intelectual
    **Reducción de los errores de razonamiento
  • Mejora significativa en el aprendizaje
  • Contribuye a que el estudiante se haga autónomo e incluso autodidacta

Es importante agregar que, durante la implementación de las estrategias en el aula, el docente debe llevar a cabo un monitoreo enfocado a detectar y orientar los aspectos a mejorar por parte de los estudiantes, enseñándoles a identificar y prevenir posibles errores, mostrándoles cómo corregir en caso de ser necesario y de esta manera garantizar el mejoramiento continuo, como comentan Tobón, Pimienta y García Fraile, referidos por Tobón (2010).

En el marco de las observaciones anteriores es indispensable que el profesor intervenga desde su función mediadora, ya que es probable que los alumnos no conozcan la metodología para emprender todas las actividades sugeridas por lo que, el enseñarles cómo se hacen, brindar orientaciones y retroalimentación en el proceso, es de vital importancia. Flores y López (2017), señalan que en congruencia con este carácter formativo, el docente lleva la responsabilidad de evaluar los aprendizajes, para lo cual debe establecer estrategias sistemáticas de seguimiento en el aprovechamiento de sus alumnos, y en su intervención debe crear oportunidades de aprendizaje, estableciendo los ajustes necesarios en su práctica, en atención a la particularidad de cada alumno.

Conclusiones

Los retos que enfrenta la educación cada vez son más variados, atienden diversas exigencias, pero deben enfrentarse desde la complejidad; por ejemplo, a la par de que el alumnado requiere hacer uso de la tecnología, es indispensable que: aprendan a relacionarse directamente con otros y en forma colaborativa, desarrollen estrategias que les permitan aprender de manera permanente y adquieran conocimientos con base en sus requerimientos. Para formar estudiantes metacognitivos se requiere de docentes con esta habilidad, ya que no se puede enseñar algo de lo que se carece, siguiendo esta lógica, los primeros en desarrollar estos procesos deben ser los profesores.

Por lo cual, el autoconocimiento, base de la metacognición, implica reconocer el propio estilo de aprendizaje, identificar los tipos de inteligencias que se tienen, contar con un manejo pertinente de la inteligencia emocional, asumir hábitos de estudio y clarificar qué técnicas te ayudan a poner atención, a concentrarte, a memorizar y a comprender mejor los contenidos. Al conocerse uno mismo, se puede ayudar a los estudiantes a usar estas herramientas para su desarrollo y beneficio, y al hacerlo estaremos ayudando a formar jóvenes con la esencial capacidad de aprender a aprender en cualquier circunstancia y momento de su vida.

Comprender la complejidad del mundo en que todos nos desenvolvemos, permite a los docentes ser conscientes de las necesidades que tenemos como individuos. A los alumnos, ciudadanos del futuro, les corresponderá manejarse en un entorno cada vez más cambiante y vertiginoso, si nosotros les ayudamos a entender las tendencias de cambio que lo caracterizan, pero sobre todo creamos estrategias que favorezcan la interiorización, apropiación y desarrollo de habilidades cognitivas de distinto orden, estaremos propiciando en ellos la adquisición de aprendizajes útiles y significativos con la finalidad de que puedan mantenerse como reconstructores incansables de su realidad inmediata.

Independientemente del contexto en donde se desenvuelvan nuestros alumnos, si pretendemos formarlos con los elementos revisados, que inequívocamente redituará en que tengamos ciudadanos reflexivos, analíticos y propositivos, la intervención que desarrollemos en el aula, es clave para encaminarlos a alguno de los dos sentidos que McLaren (2008) señala; al de la reproducción, en la cual las condiciones de vida para la mayoría de la sociedad serán cada vez más adversas, o al de la transformación, que radica en la esperanza de mejoramiento de las mismas, lo que suscribe a todo educador con un compromiso, como agente social para las generaciones que “pasan por sus manos”.

Referencias

  • Costa, A. (1984). Mediating the metacognitive. Education Leadership_. Recuperado de http://www.ascd.org/ASCD/pdf/journals/ed_lead/el_198411costa.pdf (fecha de consulta 30 de marzo de 2019).
  • Flores, D. (2018). “Las prácticas cotidianas en Educación Primaria, una mirada desde la complejidad” en Revista Electrónica de Educación Pálido punto de luz. Recuperado de http://palido.deluz.mx/articulos/4258 (fecha de consulta 19 de abril de 2019).
  • Flores, D. y López, S. (2017). “El portafolio de evidencias; herramienta pedagógica en la evaluación formativa” en Revista Electrónica de Educación Pálido punto de luz. Recuperado de http://palido.deluz.mx/articulos/4144 (fecha de consulta 22 de marzo de 2019).
  • González, F. (1996). Acerca de la metacognición. Paradigma, XIV_. Recuperado de https://www.academia.edu/6250971/ACERCA_DE_LAMETACOGNICI%C3%93N (fecha de consulta 10 de abril de 2019).
  • Instituto para la Formación, Investigación y Evaluación Educativa, A. C. (2019). Taller de Pensamiento Matemático. /IFIIEMX contacto@ifiie.com
  • McLaren, P. (2008). La vida en las escuelas. Una Introducción a la Pedagogía Crítica en los Fundamentos de la Educación. Edit. Siglo XXI. México.
  • Ravela, P., Picaroni, B. y Loureiro, G. (2017). ¿Cómo mejorar la evaluación en el aula? Reflexiones y propuestas de trabajo para docentes. Ciudad de México: Grupo Magro Editores.
  • Secretaria de Educación Pública. (2011). Plan de estudios 2011. Educación Básica. México.
  • _____ (2017). Aprendizajes Clave para la educación integral. Plan y Programas de estudio para la educación básica. Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública.
  • Tedesco, J. (2003). “Los pilares de la educación del futuro”. En: Debates de educación (2003: Barcelona) [ponencia en línea]. Fundación Jaume Bofill; UOC. Recuperado de http://www.uoc.edu/dt/20367/index.html (fecha de consulta 05 de abril de 2019).
  • Tobón, S. (2010). Formación integral y competencias: Pensamiento complejo, currículo, didáctica y evaluación (3a. ed.). Bogotá: Ecoe Ediciones. Recuperado de https://ebookcentral.proquest.com (fecha de consulta 02 de marzo de 2019).
  • Woolfolk, A. (2010). Psicología educativa (11va. Ed.). México: Pearson Education.

Ana Rosa Benítez Alcántara
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Ciencias de la Educación Familiar (Instituto de Enlaces Educativos), Licenciada en Psicología (UFRAM), Docente del Nivel Medio Superior (IPN).

Laura Campos Monroy
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Ciencias de la Educación Familiar (ENLACE A. C.) Especialista en Competencias Docentes (UPN-SEMS), Licenciada en Trabajo Social (IPN), Docente Nivel Medio Superior (IPN), Coordinador de Academia de Lengua y Comunicación (CECyT 11 - IPN).

Nadia Del Villar Maya
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Educación Básica (UPN), Licenciada en Educación Secundaria con especialidad en Formación Cívica y Ética (CAMEM-Extensión Tlalnepantla), Técnico Profesional en Informática Administrativa (Cetis No.35), Coordinador Académico (SEIEM).

Maribel Domínguez Márquez
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Educación (UVM), Licenciada en Psicología (UVM), Directora de Educación Preescolar (Colegio Miguel Hidalgo).

Daniel Flores Salgado
Doctor en Educación (UCI), Maestro en Educación Ambiental (UPN-095), Especialista en Gestión Directiva de Calidad en Educación Básica (CAM-DF), Especialista en Educación y Computación (UPN), Licenciado en Administración (UAM-X), Licenciado en Educación Primaria (BENM), Supervisor de Educación Primaria (SEP), Docente de Doctorado y Maestría (UCI), Diseñador de Talleres académicos y Capacitador (IFIIE), Sinodal externo de la Licenciatura en Educación Primaria (CENEVAL)

María Dolores Ramírez Roa
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Docencia basada en Competencias (UCI), Licenciada en Derecho (UNIMEX-Satélite), Técnico Profesional en Informática Administrativa (Cetis No.35), Auxiliar Administrativo (SEIEM), Docente en Educación Secundaria en el área de Desarrollo Socioemocional (SEIEM).

Natalia Saucedo Reyes
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Docencia basada en Competencias (UCI), Licenciada en Educación Primaria (BENM), Docente de Educación Primaria (ISSEMyM).

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