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LA CLASE


Abraham Nosnik Ostrowiak

VIII Coloquio del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA). XV Aniversario del CICA.

Comentarios al proyecto de tesis de la Maestra María Virginia Bon Pereira. “Hacia la construcción de una Comunicación Organizacional Universitaria (Integral) a través de conceptos de Ética y Responsabilidad Social”.

El diseño del estudio.

Después de leer los contenidos que presenta la Maestra Virginia Bon en el documento en el que refiere los avances de la tesis doctoral que está trabajando, comento los siguientes puntos.

1. En primer lugar, me recuerda la frustración que Wilbur Schramm expresaba en su libro sobre Comunicación y Desarrollo Nacional en la década de los setenta (1970) del siglo pasado, en el sentido de que si bien sus colegas, muchos de ellos nuestros maestros, investigadores destacados del campo, esperaban en un inicio resultados positivos (incluso, espectaculares) en términos de cómo la Comunicación (es decir, la libre circulación de información) podría acaso catapultar integralmente hacia adelante a sociedades no plenamente desarrollas aún. Se esperaba entonces, hace 40 años aproximadamente, que la Comunicación convenciera a los líderes y dirigentes de dichos países a compartir el poder con sus conciudadanos y por lo tanto, generar los beneficios de la apertura política y económica, que diesen como consecuencia una sociedad más justa socialmente.

2. En segundo lugar, y más recientemente, Héctor Aguilar Camín con su “Nocturno” nos acerca más a la realidad que vive México actualmente y que se relaciona de alguna manera a la Utopía que Schramm y asociados intentaban lograr a fines de los setenta del siglo pasado (1970) en países de Asia, África y América Latina, principalmente, es decir, mejorar el mundo a través de la Comunicación. Según Héctor Aguilar Camín nuestra sociedad mexicana no ha conseguido los beneficios de esta joven democracia en parte por dos razones ampliamente reportadas en la literatura científica de Desarrollo Nacional, cambio organizacional y la Comunicación de innovaciones. Se trata de que “la comunicación no crea la realidad, solamente la reproduce”. Para que la Comunicación pueda (contribuir a) cambiar a una sociedad y a sus organizaciones, dicha sociedad y sus instituciones deben, de entrada, ser diseñadas, operadas, evaluadas rigurosamente por especialistas y (al menos) presionadas a transparentar tanto su gestión de recursos y resultados de preferencia con la contribución de terceros que atestigüen la fidelidad de dicha información y finalmente, que la sociedad civil, los diferentes colectivos afectados y las áreas respectivas de gobierno, vean que las acciones correctivas y de mejora se lleven a cabo puntualmente.

3. Quisiera introducir un tercer elemento más. En materia de ética, auto-exigencia moral, autorregulación o como sea más pertinente llamarle a este proceso de autocorrección social, tanto individual como colectivo, uno de los medios para persuadir a los demás que desafortunadamente es poco efectivo y creíble es el propio discurso o las convocatorias públicas a ser mejores: ser más responsables, ser más éticos o comunicarse más y mejor etc., deriva en una sensación de pobreza, de escasez, como nos lo explica T.J. Larkin, experto norteamericano en cambio y comunicación en las organizaciones. La razón de ello es que la mente recibe dicha invitación como evidencia de que somos “algo” irresponsables (o no suficientemente responsables); o no éticos, o bien, poco efectivos en nuestra comunicación con los demás. En cada uno de los casos que se invite a ser mejor a través de la comunicación verbal pública habrá este efecto contradictorio muy humano.

4. Termino con un cuarto elemento antes de comentar el diseño del estudio de la Maestra Bon Pereira. ¿Qué es correcto, qué apropiado y qué justo? Esto es materia permanente de la discusión ética del proceso gerencial que, por extensión, es parte del proceso productivo y de la generación de valor y bienestar en la sociedad, en toda ella. A fines de la década de los ochenta, el profesor L.T. Hosmer afirmaba en uno de sus libros: “Estos (tres) términos y su cuestionamiento (“qué es…”) serán cada vez más importantes en el futuro que en el pasado a medida que nuestra sociedad se pueble (se diversifique) más, nuestra economía se torne más competitiva y nuestra tecnología sea más compleja. Estos (tres) términos y dicha pregunta serán particularmente importantes para el ejecutivo de negocios (yo agregaría, para el funcionario público, para el reformador social y por supuesto, para quienes dirijan universidades privadas y públicas), cuyas decisiones afectarán a mucha gente de (distintas) maneras que (incluso) están fuera de su propio control.

Introduje estos cuatro puntos porque el diseño del estudio de la maestra Bon Pereira responde a las aspiraciones legítimas de toda especialista que busca mejorar con su arte a la sociedad. En parte, ello es posible anteponiendo una utopía (en este caso de Comunicación) especialmente diseñada para lograrlo. Desafortunadamente, y esto con base en la experiencia en el estudio de la propia comunicación organizacional, el diseño de este tipo de estudios aspiracionales contiene limitaciones: pensamos que si tenemos la información pertinente y necesaria y la ponemos a circular en la sociedad, o en el ámbito que queremos mejorar, en este caso las universidades, la propia nobleza y generosidad del propósito harán cosas que, ya sabemos y hemos documentado, no pueden hacer.

Regreso a Schramm y a Aguilar Camín. Este último divide en tres partes su libro. Nos explica que históricamente nos gusta elegir líderes fuertes, no necesariamente demócratas, para dirigir nuestra sociedad. Continúa diciendo en su segunda sección, que el diseño novedoso de nuestra democracia no está habitado aún suficientemente por demócratas, es decir, no terminamos todavía como colectivo humano de educarnos a nosotros mismos cívica y ciudadanamente en los hábitos más sanos y efectivos que requiere nuestro espacio público cuya función es reforzar la labor de las nuevas instituciones participativas, abiertas e incluyentes de la propia democracia mexicana. Finalmente, y lo más preocupante, que de acuerdo a los resultados abrumadores de las más recientes votaciones a favor del actual jefe del Ejecutivo Federal parecería que regresamos a nuestro eterno anhelo de que alguien fuerte, no necesariamente demócrata, nos rescate de la desilusión de los aparentes fracasos y demandas de nuestros primeros pasos de la vida democrática de México después de un prolongado régimen autoritario.

Si me permiten la metáfora, la Comunicación, como el agua, se encauza por donde puede circular tanto organizacional como socialmente y ese es el dato duro que debemos estudiar, medir y en su caso, y si es pertinente, mejorar en las organizaciones y en la sociedad. La Comunicación, lo sabemos por razón de la propia ciencia que hacemos quienes nos dedicamos a estos temas, responde más al diseño de nuestras organizaciones, a los contenidos que se ponen en circulación y se prohíben en los medios y canales de ellas mismas (contenidos que suelen responder a los intereses y aspiraciones de quienes los emiten, como en toda geografía y todo tiempo de los humanos) y a la conducta ejemplar (o en su caso, inconsistente y desequilibrante) de los líderes que dirigen las organizaciones y los destinos de un país.

En el caso del estudio de la maestra Virginia Bon me falta la medición de esas realidades que son las que determinan tanto el discurso como el manejo de información, en este caso, de las dos universidades que analizará. Desde mi experiencia y opinión, tanto para bien como para mal, el diseño organizacional, la política institucional de contenidos que se dejan circular y la conducta de los líderes en cuanto a su responsabilidad con la organización que dirigen es el ancla que, ahora sí, complementa la brújula de aspiraciones, principios, ideales y mejores prácticas que la Comunicación puede reforzar para crear una cultura más fuerte y responsable en los espacios públicos tanto dentro como fuera de las universidades a estudiar.

El tema del estudio de Virginia Bon Pereira es perfectamente actual y relevante, pero creo que puede reforzarse con lo que las Universidades a estudiar de hecho hacen como instituciones que comunican cotidianamente con base en su diseño y operación además de aspirar a mejorar su nivel de autoexigencia moral de quienes forman parte de ella y desde ella sirven a la sociedad

Abraham Nosnik Ostrowiak
CADEN, Facultad de Economía y Negocios, U. Anáhuac México Campus Norte.

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