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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


Las herederas o el empobrecimiento desbastador

Chiquita y Chela son dos mujeres que viven en pareja desde hace tiempo. Son de edad madura (cercanas a los sesenta años) habitan lo que fue una gran casona que hospedó a una familia de alcurnia: tuvo muchos lujos, pero que también reciente el paso del tiempo y la falta de mantenimiento.

La pareja pasa por una severa crisis económica dado que ninguna de las dos tiene un trabajo fijo, por lo que están obligadas a vender pinturas, cristalería, cubiertos y otros objetos y bienes para poder sobrevivir. El problema es que también quieren mantener el estatus y nivel de vida que ya les es imposible.

Las herederas (Martinessi M. Paraguay-Uruguay- Brasil- Alemania: 2018) es una cinta que nos pone de frente ante la imposibilidad que cierta riqueza que se tuvo, en generación, se mantenga por mucho tiempo en una sociedad en la que el dinero y los factores financieros son volátiles e inestables. Si no se puede seguir incrementando lo acumulado inevitablemente se cae del nivel que se tenga de estatificación social. No hay forma de evitarlo.

Chiquita que tiene ya una cartera vencida considerable, es demanda por los bancos por fraude y obligada a pasar unos días en prisión. Esto profundizará la situación de decadencia en la que se encuentran, porque es Chiquita, la que tiene la administración y orden en la casa. La que encara los problemas y la que trata de consentir a su pareja. Chela (o Poupée como le apodaba su padre), por su parte, se dedica a tratar de pintar algo que nunca concluye.

Con Chiquita en la cárcel, Chela por azar —al darle un aventón a una vecina— da con un oficio; se vuelve transportista o taxista de mujeres ancianas que se dedican a jugar baraja, contarse chismes y asistir a velorios. Usa su viejo carro de marca premier y se va dando cuenta del estado del mundo al que ya no pertenece; el de las mujeres pudientes. Incluso vive el intento de ligue con una familiar de este grupo, mucho más joven, a lo cual se niega en el último momento. Pero aprende de su libertad.

Por su parte en la cárcel también hay transformaciones, que no quedan muy claras, pero en un lugar de cautiverio en la América latina, lo primero es la sobrevivencia, cosa que Chiquita sabe hacer muy bien. Cuando sale de la cárcel el panorama para ambas habrá cambiado en forma irreversible.

Las herederas encierran la metáfora, no sólo del Paraguay, sino de muchas economías en el mundo, en las que sin lugar a dudas ya existen conquistas sociales, como cierta apertura a las parejas del mismo sexo, pero también un empobrecimiento generalizado para el que muchos sectores no estaban preparados. La película ganó en el Festival de Berlín el Premio Especial del Jurado, mejor actriz (Ana Brun), y también Mejor director y ópera prima en los premios Fénix.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

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