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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Erín Brockovich o los síntomas de la crisis ambiental: mucho más que ganar una demanda o ser un éxito cinematográfico

Una mujer joven y atrevida (audaz la subtitularon en algunos países) , ya con tres hijos, está decidida a buscar la verdad y obligar a reparar el daño ocasionado a un manto friático que ha sido contaminado por una empresa y que ha causado efectos negativos a una pequeña población que consume agua del mismo. Ella trabaja como asistente en un despacho de abogados. No tiene una gran escolaridad, pero si un gran sentido común y decisión. Se dedica durante largo tiempo a recabar evidencias sobre los padecimientos crónicos —como el cáncer— que se empiezan a manifestar en una cantidad considerable en los habitantes de la comunidad de Hinkley en el Estado de California. Las evidencias las buscará por diferentes medios: desde recabar agua contaminada, hasta acudir a los registros públicos del agua, pero sobre todo obtener datos con entrevistas a personas y familias.

Se trata de la película Erín Brockovich (Soderbergh, S. Estados Unidos de Norteamérica: 2000) que logró varias nominaciones —cinco— al premio de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de los Estados Unidos conocidos como Oscar, incluyendo mejor dirección y mejor película y que ganó el premio de mejor actriz por el desempeño de Julia Roberts. Curiosamente el mismo Soderbergh —el director—, ese mismo año, realizó la cinta Traffic, que tuvo igual número de nominaciones y un impacto también importante por que toca el tema del narcotráfico desde diferentes posturas. Es un caso único, de dos cintas realizadas por un mismo director que levantaron polémica y controversia en año 2000 y que son reconocidas en esta premiación.

Erin es madre soltera (o jefa de hogar), que documenta el film que está basado en un caso real. Ella es persistente y obliga al dueño del despacho a intervenir en este caso. La protagonista tiene un novio, una especie de hippie, abierto y liberal, que cuida a los hijos de ella, mientras realiza sus pesquisas. Incluso él le va documenta los cambios que van teniendo cada uno de ellos, por ejemplo, cuando el más pequeño emite su primera palabra. Sin embargo, llega un momento en que su rol de madre/padre/niñera le cansa y decide abandonar a esta familia, sin romper del todo con ellos.

Sobre lo que tiene por objeto la cinta es la demanda económica a la empresa norteamericana Pacific Gas and Electric Company (PG&E) —compañía privada que se dedica al suministro de energía— por la contaminación de agua potable con cromo hexavalente1. Erin comienza a atar cabos al aparecer varios casos que conectaban indemnización inmobiliaria con pagos para atención médica.

Vale mucho la pena observar como ella va a lugar de los hechos y platica con la gente; como va recabando información y como la gente le va depositando su confianza, sus historias y después la esperanza para ganarle el juicio a una poderosa firma y así poder pagar los servicios médicos que requieren. No vemos el desahogo de pruebas, pero si el resultado final.

Erin Brockovich es una película que se ha convertido en un clásico del cine ambiental y que lamentablemente sigue vigente porque a casi veinte años de la producción del film, se siguen sucediendo casos en todo el mundo de daño ambiental, porque las industrias dan prioridad a la optimización de la ganancia y minimizan los proceso que afectan a los ecosistemas y la salud humana. Al ver el film después de tantos años y sobre todo por el impacto cinematográfico y social del mismo, así como por las cuantiosas sumas de dinero que gana la gente y los abogados demandantes, que este caso no se repetiría jamás. Lo que sabemos y es que Hinkeley, este caserío en California es ahora un pueblo fantasma y que no fue un hecho único o poco común en Estados Unidos:

El caso de Hinkley no parece aislado. Según el Environmental Working Group, se detectó en 2010 la presencia de cromo hexavalente en 31 de 35 ciudades americanas donde se llevaron a cabo varios muestreos. Grandes urbes como Honolulu, Riverside (California) o Norman (Oklahoma), han registrado niveles por encima de los límites aconsejables. Según las mismas fuentes, 74 millones de norteamericanos de 42 estados diferentes consumen agua del grifo contaminada por cromo hexavalente.2

El agua potable que es conducida por una red y tomada de la llave —antiguo logro de la salud pública— hoy es causa común de envenenamiento en el país que fue ejemplo por más de un siglo de crecimiento económico y bienestar social. Nosotros nos preguntamos hoy: ¿Cuántas Erín Brockovich necesita Estados Unidos de Norteamérica para contener y revertir una crisis ambiental que es deudora de sus prácticas y formas de usar los recursos naturales?; ¿Por qué, hasta en estas cintas sobre sucesos ambientales, lo que parece importante, por sobre todo lo demás, es el dinero?

1 El cromo hexavalente, también conocido como cromo 6 (Cr6), es la forma tóxica del metal cromo. Mientras que algunas formas menos tóxicas del cromo ocurren naturalmente en el ambiente (suelo, rocas, polvo, plantas, y animales), el Cr6 se produce principalmente por procesos industriales. Es altamente cancerígeno.
Efectos del Cromo Hexavalente Sobre la Salud en Oficina de Evaluación de Peligros de Salud Ambientales, https://oehha.ca.gov/media/downloads/faqs/sphexchromiumairfact111616.pdf

2 Duran, X. (2017). 17 años después de Erin Brockovich, la contaminación de las aguas subterráneas persiste. Sitio Investigadores del agua.España. Recuperado 6/02/2018 14 .02 horas https://www.iagua.es/blogs/xavi-duran-ramirez/17-anos-despues-erin-brockovich-contaminacion-aguas-subterraneas-persiste

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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