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LA CLASE

Tema del mes

Gilberto Hernández Andreu


Mi otredad

Desde que ingresé al Heroico Colegio Militar, en las mañanas me preguntaba, ¿por qué estar aquí levantándome tan temprano, a las 04:55 de la mañana?, si podía estar en la casa de mi abuela y permanecer en la cama hasta las 0730 ó 0900, tranquilamente sin tantas órdenes y obligaciones; pero mi propósito era convertirme en oficial del Ejército Mexicano.

Ser oficial ha sido un honor que me hizo crecer como persona, pero que también me atribuyó, muchas horas de trabajo, de servicio, separado de la familia, durmiendo a campo abierto, improvisando la comida; pudiendo estar en la casa durmiendo en mi cama y tomando los alimentos bien preparados, teniendo una actividad tranquila y rutinaria.

Pero ahí estaba con actividad intensa desempañando mis responsabilidades y cumpliendo sanciones por cualquier omisión mía o de mis subordinados; pudiendo estar caminando en la calle o sentado en una oficina cómodamente dedicado solo a lo mío.

Pero repito, ahí estaba cumpliendo y haciendo cumplir las leyes y reglamentos, que en muchas ocasiones resultaba más fácil, cómodo y hasta seguro no acatar; sin embargo, estuve entendiendo y razonando los derechos humanos, para lidiar con quienes nos insultaban no respetaban los nuestros y que hubiera sido más fácil eliminar, total muerto el perro se acabó la rabia.

Y ahora aquí estoy levantándome nuevamente a las 0500 de la mañana, pudiendo hacerlo de otra forma, descansando plenamente mi retiro; pero insisto, aquí estoy conociendo personas de todo tipo que me aportan conocimientos, experiencias y amistad. Sobre el tenor de estas líneas pongo de manifiesto la pregunta ¿quién es mi otro?

Creo haber tomado buenas decisiones y no sé si después de la muerte haya otro, otro.

MI OTREDAD

Entre al Ejército a los 16 años de edad, y entonces los que me enseñaron, los que me formaron eran los otros, no sabía si podía llegar a ser como ellos y en algunos momentos me dieron ganas de desistir, sin embargo, a través del tiempo y con lecciones aprendidas, sí logre ser como los otros, tanto que, a través de los años, reconocí que los otros eran los civiles, muy diferentes, con otras costumbres, muchos años los vi pero no los observe, son diferentes me decía a mí mismo; sin embargo llegó mi retiro y ahora la otredad se ha convertido en pluralidad, al menos reconozco que tengo dos otros; un contexto es el ambiente civil en el que estoy ahora lo he estado observando, conociendo y sintiendo, el segundo, los militares en activo, paulatinamente estoy dejando de ser como ellos, algo que ya no puedo ser.

Gilberto Hernández Andreu

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