6387_boca
LA CLASE

Tema del mes

Edgar E. Guerrero Aguirre


La otredad de mi amigo Juan

Ejemplos memorables de otredad los tengo con mi mejor amigo desde la licenciatura en Historia, con quien me unen cerca de 20 años de convivencia, que nos han convertido en hermanos de vida.

En una ocasión, de vacaciones en Atlixco, Puebla, escuchamos un ruido muy fuerte afuera de una cabaña, mientras cenábamos. Otros compañeros y yo nos aprestábamos a salir a ver lo que pasaba, y nos previno de inmediato: ¡no, que se les va a ir la boca de lado! No pude más que reír y, con toda seriedad, me dijo que su abuela le había contado sobre una persona a la que le ocurrió y de experiencias que él había también verificado.

La siguiente anécdota fue cuando me relató sobre distintos padecimientos pasajeros, propios y de su familia, en los que además de tomar el medicamento correspondiente, previamente se pasaban un huevo por el cuerpo para sacar el aire, puesto que, nuevamente, su abuela les había enseñado que cuando se sale al frío, se ha hecho un gran coraje o se ha sufrido alguna indigestión, el cuerpo se carga de energía negativa que sólo puede expulsarse con tal limpia, lo cual se comprueba rompiendo el cascarón y leyendo en agua el estado de la yema y la clara: si aparecen burbujas, manchas, etc.

De mi amigo, tengo más ejemplos: las tomas de Puebla para desaparecer los cálculos renales y un largo etcétera. Me quedo, pues, con la comprensión fidedigna del poder de la mente y las creencias por encima de la ciencia y lo que de ésta aceptamos, y la herencia que de otras generaciones tenemos y hacemos propia.

Edgar E. Guerrero Aguirre

Agregar comentario