6385_normal_rural_justo_sierra
Orientación educativa

Decisiones

Sergio Ortiz Briano


Escuela Normal de Cañada Honda, Aguascalientes. 82 Años transformando conciencias y construyendo futuros

Una de las Escuelas Regionales Campesinas (antecedente directo de las Escuelas Normales Rurales) creadas como parte del proyecto cardenista en 1937 fue la ubicada en Tapachula, Chiapas. Sin embargo, respondiendo a la itinerancia obligada por la adversidad de las circunstancias en que se encontraron durante sus primeros años de existencia, a partir del 8 de febrero de 1939, gracias al empeño del Gobernador del Estado de Aguascalientes Juan G. Alvarado y el Diputado Local J. Isabel Durón, finalmente se establecería en la comunidad donde hoy se ubica, Cañada Honda, Aguascalientes. Fue hasta el mes de octubre de 1947 cuando por iniciativa del Comité de Estudio y Biblioteca adoptó “el glorioso nombre del insigne educador, el Maestro Justo Sierra Méndez”.1

Aunque funcionó durante cuatro años como internado que ofrecía servicio de formación para el magisterio a estudiantes mujeres y hombres de la zona de influencia donde se ubica la escuela, con la reforma del artículo tercero en 1943, comenzó su historia como la única escuela de la región que funciona bajo el esquema de internado exclusivo para mujeres. A partir de su establecimiento en este lugar y respondiendo a una práctica característica de estas escuelas a nivel nacional, sus estudiantes son partícipes de encuentros diversos en los que se cultivan las relaciones de fraternidad y solidaridad. Aspiraciones puestas en la mesa de la discusión por Jaime Torres Bodet desde su primer periodo al frente de la Secretaría de Educación Pública.2

La vida cotidiana de quienes comparten este espacio durante su periodo de formación como maestras rurales se ve envuelta entre las actividades académicas; participación en diferentes clubes que se ofrecen como el de Danza, Rondalla, Deportes, entre otros; además de las actividades de carácter político, que se desarrollan durante todos los días del año y en horarios que generalmente abarcan buena parte de la noche, pero que en su conjunto, les permiten tanto la formación de su identidad con la estructura estudiantil, así como la construcción de importantes espacios de interacción y fomento de las relaciones sociales. Lo que permite que se vayan construyendo lazos de amistad y de fraternidad entre las estudiantes, que en muchos de los casos llegan a ser realmente consistentes.

Durante la mayor parte de los años cincuenta y a lo largo de la década de los sesenta todas las normales rurales fueron partícipes de las llamadas Jornadas Culturales y Deportivas que se realizaban año con año con sedes itinerantes a donde acudían delegaciones de estudiantes representantes; sin embargo, al suspenderse estas actividades los festejos de aniversario se convirtieron en el único espacio de mayor expectación para las juventudes normalistas rurales. Es en medio de la algarabía por estos festejos donde muchas de las personas que vienen a esta escuela normal vuelven a experimentar parte de aquella emoción que sintieron cuando formaron parte de su comunidad estudiantil. Su casa, para muchas de ellas.

Aunque algunas de las egresadas dan muestra del paso de sus años de servicio, el regresar a este espacio ya sea para dar algún taller o participar en un equipo deportivo o en algún club de danza, les permite de alguna manera evitar que envejezcan sus recuerdos. Una forma quizá, de alimentar a su memoria desde la complicidad de adolescentes que se ven en el espejo de “las de ahora”. Por otro lado, además de la convivencia natural que se genera en torno a estos eventos, también parece existir un fenómeno de construcción de una identidad normalista ya no solo entre quienes pertenecen a escuelas normales rurales, sino como lo hemos visto en los años recientes, también entre los estudiantes de todas las escuelas normales de la Entidad.

Fue precisamente en la semana del 11 al 15 de febrero pasado cuando se celebró el LXXXII Aniversario de la fundación de esta institución. Sí, 1937 es el año que se toma como referencia para conmemorar el Aniversario de la normal rural de Cañada Honda. Como pudimos observar, las formas de entender su presente y de interpretar la formación que demanda el magisterio del siglo XXI parecen quedar a la vista a través de su participación en actividades clasificadas en académicas, deportivas y culturales.

En esta ocasión, luego de un acto inaugural en el que estuvo presente el Contador Público Martin Orozco Sandoval, Gobernador del Estado, quien les encargó seguir trabajando, seguir dedicándose “a lo más importante que es formar el tejido social en los rincones más escondidos de México”, se inició una serie de Talleres con los que se aspira a enriquecer su formación para el magisterio. También se dio la presentación de los libros Salir de la Escuela, una compilación de trabajos producidos por egresadas de esta escuela y La semilla en el surco. Santos Valdés y la escuela rural mexicana de Hallier Arnulfo morales Dueñas, profesor-investigador de la Normal Rural de San Marcos, Zacatecas. Finalmente se realizó la tercera edición del Coloquio de Avances de Titulación en donde además de estudiantes de Cañada Honda se contó con la participación de jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Aguascalientes y la Normal Superior de Aguascalientes.

En otras actividades como encuentros deportivos y las de carácter cultural, además de la presencia de estudiantes de las escuelas normales de la Entidad, se contó con la presencia de estudiantes de escuelas como la Normal Experimental de Acaponeta, Nayarit; las Normales Rurales de Tiripetío, Michoacán; de Ayotzinapa, Guerrero; la Normal Superior de Educación Física, de Acapulco, Guerrero, entre otras.

En fin, los festejos del LXXXII Aniversario de esta institución parecen inyectar nuevas esperanzas al normalismo y al normalismo rural en particular. Esto se advierte no sólo en la emoción y cordialidad de los anfitriones sino también en la confianza con la que los estudiantes representantes de las instituciones invitadas se vieron involucrados en las diferentes actividades. Por si fuera poco, los discursos de confianza pronunciados por las autoridades parecen comprometer a estudiantes y profesores de esa escuela a continuar el proyecto de quienes fundaron este sistema de formación de maestras y maestros rurales hace casi cien años. Pero, ¿qué le corresponde hacer a la autoridad y a la comunidad escolar para asegurar que esta escuela continúe transformando conciencias y construyendo futuros?

1 Archivo General de la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez”, CAJA 25. 1947-1948, 21 de noviembre de 1947.

2 AHSEP, La obra educativa en el Sexenio 1940-1946. Memoria. Secretaría de Educación Pública, México 1946, pp. 24 y 25.

Sergio Ortiz Briano
Profesor Investigador de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez, de Cañada Honda, Aguascalientes. Autor del libro: Entre la nostalgia y la incertidumbre. Movimiento estudiantil en el normalismo rural mexicano. Zacatecas, Zac., Universidad Autónoma de Zacatecas y Zezen Baltza Editores, 2012. ÁREA DE INVESTIGACIÓN EDUCATIVA

Agregar comentario