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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Regina Aguirre Ramos


Comparación entre dos películas: La Vida Misma y Todos queremos a alguien

Una película ambientada en las calles de Nueva York y en la silvestre Andalucía, en donde historias de amor, fe y compañía se unen por aras del destino. La película se divide en cinco capítulos diferentes, haciendo alusión a las diferentes etapas generacionales que terminan con la escritora Elena Dempsey Gónzalez.

Todo comienza con una joven pareja que se prepara para tener su primer hijo juntos, Abby y Will Dempsey, sin embargo, Abby muere en un accidente, a su muerte, nace su hija Dylan, quién nunca logró conocer a su padre, pues él no soportó el dolor de perder a su esposa y se quitó la vida. Más adelante nos cuentan la historia de la familia González, Javier González era un humilde campesino que trabajaba en los campos de olivo del señor Saccione, un italiano que ayuda mucho a la familia. Javier se casa con Isabel Díaz y tienen un hijo, Rodrigo, quién tenía un gran anhelo en la vida, viajar con el señor Saccione a Nueva York, sin embargo, su padre al enterarse de eso, decide llevárselo él mismo a aquélla increíble ciudad, en dónde forma parte del accidente donde muere Abby Lesher.

Finalmente nos cuentan la historia de cómo Rodrigo al entrar a la universidad en Nueva York conoce a una joven que sería su novia, sin saber que el día que terminara con ella sería uno de los días más importantes de su vida, y es quizás uno de los momentos más paradójicos, pues conoce a la mujer que sería el amor de su vida, Dylan Dempsey, hija de aquella mujer que habían matado cuando de niño viajó a Nueva York, en el accidente del autobús. Y es de aquel matrimonio extraordinario que nace Elena Dempsey González.

Película: Todos queremos a alguien

Todos queremos a alguien es una película mexicana que habla de lo difícil que puede ser encontrarse entre dos amores. Clara Barrón vive en Los Ángeles, es una ginecóloga exitosa, guapa, y que cree tenerlo todo en su vida, menos el amor, pues cree conocerlo todo, se dedica a una profesión en donde todos los días ve situaciones o casos de amor, sin embargo, ella se considera experta en el tema, e incluso cree que ella ya no podría enamorarse y mucho menos conformarse. Sin embargo, el verdadero desarrollo de la trama se da cuando después de 40 años juntos, los padres de Clara deciden casarse y como petición especial le piden a su hija que lleve una cita a la fiesta y es en ese momento que decide invitar a salir a su compañero de trabajo, el doctor Ash Grace, un australiano que lo tiene todo, es guapo, exitoso, trabajador y es justo lo que Clara necesita para encontrar el amor verdadero.

Pero todo se complica al llegar con sus padres para la boda y aparece el ex novio de Clara, Daniel quién había desaparecido hace 8 años sin explicación alguna, Daniel llegó para poner de cabeza el mundo de Clara y demostrarle que había personas que nunca se olvidan y a quién siempre amarás, y es así como a lo largo de la película Clara se debate entre el Dr. Ash Grace que le ofrece una vida completamente nueva, llena de amor, armonía y compañerismo o Daniel, quién en pocas palabras representa la inestabilidad de la vida y la incertidumbre de poder desaparecer nuevamente sin avisar. Y de esta manera Ash le demuestra a Clara que a pesar de que hay personas que nunca se olvidan, son esas mismas personas las que han dejado un hueco en tu vida para que llegue el indicado, el verdadero amor, aquel que realmente complementará tu vida, porque al final, todos queremos a alguien a nuestro lado.

Reflexión: Comparación.

No cabe duda de que en ambos casos estamos hablando de películas románticas, sin embargo es menester hacer la diferenciación entre ambas, pues en la primera, “La vida misma”, el tema central es el destino, la melancolía y la resiliencia, mientras que en “Todos queremos a alguien” se habla principalmente del amor pre se. Para poder hacer un análisis correcto de los temas mencionados anteriormente es necesario centrarse tan sólo en una de las seis historias narradas en la película, por lo que la historia que se tomará en cuenta es la de Rodrigo González y Dylan Dempsey.

Dylan Dempsey aprendió a sobreponerse a la muerte, y al dolor que esto le producía pues tan sólo con seis años de edad, enfrentó una tercera perdida, su abuela y a los siete años, su mejor amigo, ‘Fuckface’, el perro que había pertenecido a sus padres. “Dylan es resultado de la muerte y la tragedia”. Ella no eligió estar parada ahí, a sus escasos siete años, no eligió perder a sus padres, nadie le dio a elegir la vida que quería y mucho menos le preguntaron si quería seguir el curso de ella, tan sólo fue adoptada por su abuelo paterno Irwin, en su cumpleaños número 21 Dylan canta en un bar junto con su banda, pero al darse cuenta de lo mucho que extraña a su madre decide partir y sentarse en una banca en las calles de Nueva York y es ese momento en el que se encuentra con Rodrigo González, quién ese día también había perdido a su madre.

Hasta este momento, el tema principal de todo es la tragedia y la manera en la que los seres humanos nos enfrentamos a ella, no todas las vidas son perfectas, no podrían serlo y todos en algún punto de nuestras vidas nos hemos visto envueltos en situaciones trágicas y de cada una de ellas hemos aprendido cosas nuevas, hemos crecido como personas y nuestra resiliencia sin duda ha aumentado, y es que de eso se trata la vida, de sobreponerse, de salir adelante y ser mejores personas sin importar cuan difícil nos resulte, pues una vez que hayamos llegado a la cima nos sentiremos totalmente satisfechos con nuestros resultados.

Por otra parte, está el amor, pero no el amor de un padre o un hermano, no un amor consanguíneo ni parental, sino el amor de pareja, aquella cosa extraña e intangible que no estamos seguros de conocer hasta que llega una persona que no nos completa, sino que nos complementa, algo todavía superior y aún más difícil de encontrar, pues encontrar a alguien que nos haga compañía y nos acompañe en lo que hagamos puede resultar sencillo, pues no necesitas nada más que el retrato inerte de una persona a tu lado, conformarte con lo que hay, aceptarlo, sonreír y seguir adelante y es justo eso lo que la película “Todos queremos a alguien” trata de demostrarnos en las diferentes escenas en las que Clara se encuentra atendiendo a sus pacientes, en su mayoría parejas que no se aman, pero que están por costumbre o porque las situación así lo plantea y es el Dr. Ash quién le enseña que la vida y el amor es mucho más que eso, es encontrar a la persona con la que realmente quieres compartir tus logros y tus fracasos, pero en el sentido completo que ello implica, más allá de lo protocolario, se trata de realmente encajar y encontrarle sentido a tu vida, a la vida de la otra persona y a las dos vidas en conjunto.
h2. Conclusión

En una sociedad tan frívola y ligera encontrar el amor es realmente difícil, nos enfrentamos a generaciones que le temen a los compromisos y a lo duradero y que se centran en lo efímero, aquello que no representa un verdadero grillete en nuestras vidas, sin entender que el amor no es igual a esclavitud, ni tampoco es sinónimo de ‘perdida de la libertad’, pues si así fuera no estaríamos hablando de aquel genuino amor que tanto se anheló en algún momento en la sociedad, y que algunos todavía anhelan.

Y tal como lo dice Bauman “si el compromiso no tiene sentido y las relaciones ya no son confiables y difícilmente duran, nos inclinamos a cambiar la pareja […] seguir en movimiento, antes un privilegio y un logro, se convierte ahora en una obligación. Mantener la velocidad, antes una aventura gozosa, se convierte en un deber agotador” (Bauman, 2003, p. 13). Y es justo lo contrario de lo que dice Bauman lo que intentan mostrarnos las dos películas mencionadas anteriormente, los dos largometrajes intentan plasmar la idea de que el amor es algo que vale la pena buscar, cuidar y conservar, pues además te ayudará a levantarte y seguir adelante, tal y como se menciona en la película “si la vida te pone de rodillas, siempre hay que levantarse y avanzar un poco más y un poco más lejos porque si seguimos avanzando siempre encontraremos el amor” (La vida misma, 2018).

Regina Aguirre Ramos

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