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Orientación educativa

Sentido Común

Hernán Sorhuet Gelós


Megabasurero en Solís chico

Los vecinos tenían razón. La ubicación del futuro “megabasurero” a orillas del arroyo Solís Chico —autorizada por la Intendencia de Canelones— era “a todas luces” desacertada y sin tino.

La Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) como organismo técnico responsable de la evaluación de todo proyecto que pueda tener consecuencias ambientales en el país, finalmente se expidió sobre la nueva planta que se pretende construir en Canelones para gestionar los residuos de todo el departamento. Rechazó la localización propuesta por la Intendencia en la cuenca del Solís Chico.

El argumento de mayor peso invocado por Dinama es que OSE reclama esa zona para construir un embalse de reserva de agua potable. En 2013 el Ministerio de Medio Ambiente resolvió autorizar al ente proveedor del agua potable, a reservar una zona del Solís Chico para realizar una obra hidráulica de embalse con aguas del arroyo, con el fin de garantizar el suministro de agua potable de Ciudad de la Costa, que ya está teniendo algún problema de escasez.

¿Por qué las autoridades canarias avanzaron tanto en el proyecto sin considerar un aspecto tan básico, crucial y conocido como ese? ¿Los técnicos y el personal de la Intendencia no disponían de esa información que sí conocían los vecinos? ¿Será consecuencia del secretismo con que se pretendió manejar un asunto de tanto interés público como este?

Hay que decir que ese no es el único argumento de peso para negarle tal ubicación al gobierno canario. El proyecto final —que es claramente peor que el original desde el punto de vista tecnológico y ambiental debido a los recortes económicos— constituye un riesgo en sí mismo en cualquier localización dentro de cuencas hidrológicas.

Tampoco se entiende la postura de la Intendencia en este asunto si se toma en cuenta que desde tiempo atrás valoriza ambientalmente esta zona, como se refleja en documentos estratégicos de su propia elaboración. En el Plan de Ordenamiento Territorial definió al Solís Chico como zona de protección ambiental y la planteó como una reserva de fuente de agua a ser preservada.

A su vez, en el Plan de Mico Región de la Costa de Oro se la define como “corredor biológico” a proteger. ¿Quién puede dudar que en este marco de protección no hay cabida para la instalación de un “megabasurero” de estas características?

Ante el pronunciamiento de Dinama el Intendente canario declaró que ya se está buscando otro sitio, lo que lleva el asunto a punto cero. No era necesario esperar el dictamen de Dinama para concluir que de ninguna manera allí se podía construir un megabasurero.

Una de las enseñanzas que deja la sucesión de estos conflictos de intereses, es que hay que tomar muy en serio la importancia estratégica que tiene el ordenamiento del territorio para alcanzar gestiones sustentables y con satisfacción social.

Las reglas deben ser claras y parejas; y el cumplimiento de la normativa vigente, un requisito innegociable. Por eso resulta nefasto el “secretismo” que ha predominado en los últimos años en varios de los grandes proyectos de inversión impulsados por el gobierno nacional -y alguno departamental.

Columna publicada en EL PAIS de Montevideo el 30/1/2019

Hernán Sorhuet Gelós
Destacado conferencista y escritor uruguayo. Educador, comunicólogo y periodista ambiental. En su vasta obra de libros de Educación Ambiental para niños, incluye temas como el cambio climático, la biodiversidad y los residuos sólidos.

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