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LA CLASE


Macario Schettino


El fin de los expertos

Hace un par de años, Tom Nichols, profesor del U.S. Naval War College, publicó un libro titulado The Death of Expertise, que no puede traducirse fácilmente. No tenemos en español una palabra que se refiera a la característica de ser experto. Lo más razonable sería llamarlo “la muerte de la expertez”, pero esa palabra no existe. “El fin de los expertos” creo que recupera una parte de la idea original.

Nichols se concentra en lo que ocurre en Estados Unidos, con algunas referencias al resto de Occidente, pero creo que el fenómeno que analiza es global. Dice en la introducción: “Estos son tiempos peligrosos. Nunca había tenido tanta gente acceso a tanto conocimiento y al mismo tiempo había sido tan renuente a aprender algo”. “Temo —continúa— que estemos siendo testigos de la muerte del ‘ideal de expertez” en sí mismo”.

El libro consta de seis capítulos. Los dos primeros, dedicados a definir el tema: los expertos y la conversación pública. Los que siguen, sin embargo, son todavía más interesantes: educación, internet, y medios. El último analiza las fallas de los expertos, que son resultado tanto de nuestra condición humana como de las limitaciones en lo que podemos saber.

Al definir a los expertos, Nichols hace énfasis en el rechazo natural que sufren. “Todas las sociedades, no importa cuán avanzadas, tienen una tendencia de resentimiento en contra de las élites educadas, así como una fijación cultural con la sabiduría popular, leyendas urbanas y otras reacciones irracionales, pero normales, a la complejidad y confusión de la vida moderna”. Este punto es muy importante: el entorno actual es imposible de ser entendido, en toda su complejidad, por una sola persona. La cantidad de conocimiento que hemos generado los humanos obliga a la existencia de grupos especializados en cada tema: expertos.

Pero ya sabe usted que los seres humanos, de por sí, tenemos problemas entendiendo la realidad. A muchos de ellos los llamamos sesgos, producto de las limitaciones de nuestro entendimiento. Hay, sin embargo, un fenómeno especial, conocido como efecto Dunning-Kruger, por el nombre de las dos personas que lo identificaron en 1999. Este efecto “significa que mientras más tonto es alguien, tiene más confianza en no serlo”, dice Nichols, aclarando que los dos científicos no usaron ese calificativo, sino algo más suave: “incompetente”.

Bueno, ese es el núcleo del asunto. Los seres humanos creen que son más inteligentes de lo que son, y esa creencia es más fuerte conforme menos inteligente es una persona. Puede sustituir inteligente por otro término similar, que no estamos en una revista académica. A partir de esto, Nichols revisa diversos fenómenos actuales: movimiento antivacunas, teorías de conspiración, estereotipos, etc.

Un punto muy interesante es el siguiente: “La educación superior se supone que nos cura de la falsa creencia de que todo mundo es tan listo como cualquier otro. Desafortunadamente, el efecto de la ampliación de la matrícula es justo el contrario: el gran número de personas que han pasado por la educación superior se imagina como colegas de eruditos y expertos” (paráfrasis). Le sigue amplia información acerca de la burbuja en calificaciones, el deterioro de las universidades, y la transformación de estas en guarderías para jóvenes que quieren sentirse seguros.

Aunque Nichols escribió la versión original de su idea en un blog en 2013, para la publicación del libro ya Trump había ganado la elección, y había ocurrido el Brexit, que son dos ejemplos extraordinarios del desprecio a los expertos, promovido desde la política, que es una característica del populismo actual. Se trata de denostar al que sabe, para eliminar contrapesos y concentrar el poder.

Frase atribuida a Bukowski: “El problema con el mundo es que las personas inteligentes están llenas de dudas, mientras los estúpidos se tienen toda la confianza”.

El financiero 18/02/2019

Macario Schettino

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