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LA CLASE

Tema del mes

Federico Cendejas Corzo


Siempre a la distancia, un pálido punto de luz

La revista pálido.deluz fue uno de los primeros medios de comunicación que me abrió las puertas para publicar mis textos. Con ella, prácticamente, inicié mi vida escribiendo para diversos espacios escritos y por ello, le guardo un enorme respeto y gran cariño.

Recuerdo perfectamente cómo comenzó este largo caminar por las páginas de pálido, fue en una clase de análisis literario con el profesor Armando Meixueiro (actual director de la revista) quien nos dejó de tarea escribir un cuento, el mío se tituló, “El triste” que saldría publicado unos meses después en la revista Caminos Abiertos de la Universidad Pedagógica Nacional, el punto es que, el profesor Armando, a raíz de revisar mi cuento, me expresó que yo tenía potencial para escribir. Lo anterior reafirmó la idea que yo ya tenía en la mente de que la escritura formara parte importante en mi vida, tanto personal, como profesionalmente, además, recibir una buena crítica de alguien objetivo era uno de esos empujones que me faltaban para animarme y tomar las riendas de esa decisión en específico.

Tiempo después, el mismo Meixueiro me invitó (por el antecedente que menciono, imagino yo) a colaborar con el primer texto que publiqué en la revista, titulado, “Crónicas de flechas” con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres en el año 2012, en el que retrato algunas vivencias y significados que el tiro con arco había dejado en mi vida hasta ese momento.

Después de ese trabajo he sido un colaborador pálido, un poco inconstante pero fiel, tanto a la línea editorial como al contenido educativo de la revista.

Para mí, esta publicación ha significado un aprendizaje constante y una puerta siempre abierta al debate, una ventana de exposición a mis propias ideas y un pizarrón de contraste con respecto a las ideas de los demás.

Han pasado más de seis años desde mi primer texto, y ahora, con alrededor de una docena de ellos publicados en diversos números de esta gran revista, entre cuentos y ensayos, puedo decir que, tanto ella como yo, hemos crecido juntos, se nota la experiencia, el conocimiento adquirido y también las ganas de seguir y ser mejores.

No debo olvidar mencionar también que gracias a pálido.deluz tuve por primera vez la posibilidad de ser publicado en un libro colaborativo, que, bajo el título de Educar con dignidad (La zonámbula, 2017) compiló diversas disertaciones y experiencias de docentes y alumnos. El texto de mi autoría que formó parte del compendio se titula “Las desventajas de leer”, un texto que, además, es muy significativo para mí, pues en él, reflexiono, de manera a veces irónica, a veces literal, sobre las dificultades que debe pasar un lector asiduo, es el retrato de una experiencia netamente personal que puede ser, en el mejor de los casos, trasladada a otras experiencias. El trabajo al que refiero, por supuesto, fue publicado previamente en el número 58 de julio de 2015 y me dio mucho gusto que fuera seleccionado para formar parte de un libro.

Además de los textos mencionados, pálido.deluz me ha publicado desde una “Carta a Sor Juana” hasta una profunda reflexión en torno a una novela corta de Elena Garro, texto que titulé como, “_Busca mi esquela_ entre la lluvia y mis lágrimas” (mi más reciente colaboración), pasando por una disertación entre el lenguaje culto y el vulgar o un ensayo sobre la relación entre la pintura y la poesía, entre algunos otros. Lo anterior me hace destacar que nunca he recibido un no por respuesta, jamás se me ha censurado o limitado en las páginas de este espacio y por el contrario, siempre he recibido la invitación libre y abierta a expresar mis ideas de manera rigurosa y claro, bajo los estrictos estándares de calidad que hablan por sí solos con el contenido editorial de pálido.

Estoy seguro de que cuando publiqué por primera vez en esta revista no me imaginaba aún, que yo mismo habría de convertirme muy pronto en profesor, tarea que inicié en febrero de 2013 y que no he dejado hasta la fecha. Por supuesto que mi labor docente me vincula aún mucho más con pálido.deluz, pues, en muchas ocasiones la he consultado en busca de métodos, reflexiones o fuentes que pudieran ayudarme en mi quehacer profesional y, gratamente, siempre he salido avante en mis búsquedas, la revista me ha brindado luces constantemente y también espacios de profunda reflexión acerca de la educación en México.

Mucho tiempo ha pasado, y tanto la revista como yo hemos cambiado, el tiempo nos ha hecho mejores, más fuertes, más sabios. Ha sido un placer formar parte de esta publicación siempre responsable y preocupada por los caminos de la educación en este nuestro querido país y más allá de sus fronteras.

Deseo fervientemente que este espacio no cese en sus esfuerzos por buscar que tanto docentes, como alumnos, crezcan todos los días y que tampoco detenga su empresa de cuestionar y mejorar los procesos educativos para que sean cada vez más exitosos. No creo que haya una labor más loable que combatir uno de los más grandes males de la humanidad, la ignorancia.

El colaborar en pálido.deluz es un gran privilegio. La felicito enormemente ahora en su aniversario, y le deseo una larga y prolífica vida llena de logros y preguntas, de pensamientos y posibles respuestas. Con todo afecto y gran sinceridad.

Federico Cendejas Corzo
Licenciado en Letras Hispánicas por la UNAM y Licenciado en Comunicaciones por la Universidad Anáhuac. México Norte.

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