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Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


Sobre Rubén Juárez Jhonson

Rubén Juárez Jhonson era el primo que nos faltaba la noche del 2 de octubre en la casa de mis tías, en la calle de Andalucía 168. A donde llegamos después de escapar en Tlatelolco a la matanza. Temíamos lo peor. No sabíamos cómo explicar su ausencia a mis tías. De pronto tocaron la puerta y era él. Nos quitó un inmenso peso de angustia. Había sobrevivido. Nunca lo anduvo proclamando pero fue un brigadista del 68. A lo largo de su vida tuvo otros momentos al borde de la muerte. No conoció a su mamá, quien probablemente fue víctima de un feminicidio. Los primeros años de su infancia sufrió la violencia intrafamiliar. Tuvo un accidente de motocicleta que le lastimó para siempre su capacidad motriz. Trabajó muchos años en el medio escolar. Después trabajó en el servicio postal, combinando ese duro trabajo con el auxilio a su papá durante los partidos de futbol. Su vida fue siempre la de un trabajador infatigable, para completar sus ingresos vendía tacos en su pequeña casa.

Su biografía es la de millones de personas que luchan día a día contra la pobreza, la desigualdad, sin ningún registro en los titulares de la prensa, ni de las elites que hablan a nombre de los de abajo. Rubén era un hombre sencillo, realmente amoroso con sus semejantes y especialmente con sus hijos, su esposa y sus familiares, sin ninguna presunción ni mucho menos pretensión de poder o de dinero. Su huella es la del caminar de millones que algún día podrán cambiar la tortilla y conseguir que los pobres coman pan y tengan libertad. Recuerdo que una vez regresando de un paseo por Texcoco, en los jardines de Nezahualcóyotl, el tío José le preguntó a dónde habíamos ido y él contestó con su voz infantil “hasta nos fuimos” pero mis tíos le escucharon decir “estamos finos” y esa frase se convirtió en su seña de identidad. Efectivamente Rubén podía decir “estamos finos” con mucha más autenticidad que cualquiera. Su “finura” se la daba su sencillez, su trabajo y su inmensa capacidad de afrontar los desafíos de la vida. Adiós Rubincillo.

Hasta siempre Rubén Juárez Johnson! (1949-2018)

Carlos Abel Ortega Alarcón

Definitivamente te recordaré como un hombre alegre y bromista, como alguien que demostraba su cariño y su gran corazón a sus semejantes. 

Si bien es cierto que no nos veíamos muy seguido, siempre estuviste muy cercano a la familia Ortega Alarcón, ya que cuando nos reencontrábamos y nos fundíamos en un gran abrazo, este se sentía honesto y cariñoso, como si no hubiera pasado mucho tiempo desde nuestro último encuentro. 

Tío Rubén, sé que afrontaste situaciones difíciles en tu vida, pero lo importante es que siempre salías avante de todas ellas, como todo un guerrero.

Gracias mi querido Rubén, por brindarme el honor de haberte conocido y por regalarme momentos muy gratos en tu compañía.

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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