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LA CLASE

Tema del mes

Martín Hernández Alcántara


Atlas de Justicia ambiental: hay nueve conflictos en el Estado de Puebla registrados, dio a conocer Martínez–Alier

Atlas de Justicia Ambiental: Hay nueve conflictos poblanos registrados, dio a conocer Martínez–Alier, coo-director del proyecto que se elabora desde el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de

Nueve casos poblanos están registrados en el Atlas de Justicia Ambiental (EJAtlas), que para este mes ha contabilizado 2 mil 610 conflictos de tipo ambiental en todo el planeta, según dio a conocer Joan Martínez–Alier, coodirector del proyecto que se elabora desde el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Los conflictos de Puebla enlistados en el EJAtlas son resultado del intento o imposición de los siguientes proyectos: el Arco Poniente, la Hidroeléctrica Gaya en el Río Apulco, la Hidroeléctrica Puebla 1, las Hidroeléctricas de Atzala–Coyolapa, la Mina La Lupe en Tlamanca y Zautla, la Mina de Oro Frisco, el Proyecto Tuligtic y una sucursal de Wal Mart planeada para Cuetzalan del Progreso.

El Atlas de Justicia Ambiental puede ser consultado en internet a través de la liga: http://ejatlas.org/ y en la introducción se explica:

“El Atlas de Justicia Ambiental, codirigido en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA–UAB) desde su inicio en 2012 por Leah Temper y Joan Martínez–Alier, y coordinado por Daniela Del Bene, permite reunir los más relevantes de los últimos 20 o 30 años a través de una metodología de colaboración entre académicos y activistas.

“Los casos identificados se incorporan al atlas interactivo mediante una ficha informativa de unas cinco o seis páginas para cada uno de ellos. Este inventario mundial permite crear distintos mapas a partir de una amplia gama de filtros que, entre otras cosas, facilitan una visualización clara de cuáles son aquellos clasificados como de mayor gravedad”.

“Según Martínez–Alier, uno de los indicadores del nivel de gravedad de los conflictos ambientales es que las vidas de las personas han sido vulneradas por el impacto ambiental, es decir por la contaminación u otros daños producidos por un proyecto, o por el asesinato de activistas que se manifiestan en contra de un proyecto determinado”.

“Ese fue por ejemplo el caso de las ecologistas Teresita Navacilla y Gloria Capitán en sendos casos en Filipinas en 2016, o el de la hondureña Berta Cáceres asesinada también en 2016 tras luchar contra la construcción de una central hidroeléctrica en el Río Gualcarque, una fuente vital para la supervivencia de los indígenas Lenca de la zona”.

“Hasta el momento la muerte de defensores de la tierra se ha identificado en unos 260 casos, es decir algo más de 12 por ciento de los registrados. La mayoría se concentran en América del Sur, así como en el sur y sudeste de Asia, según el EJAtlas. No obstante, Martínez–Alier destaca que estos datos son parciales ya que el atlas todavía no dispone de suficiente información de otras zonas en las que es más que probable que hayan sucedido muertes similares”.

“El atlas permite identificar los casos considerados de éxito, en los que la lucha contra un proyecto de inversión (una mina, una represa, una plantación de palma de aceite, una incineradora, etc.) fue positiva o en los que judicial o administrativamente el estado ha implementado regulaciones eficaces para desestimular la realización de proyectos parecidos. El mapa recoge unos 360 casos de éxito, lo que corresponde a 17 por ciento del total, la mayor parte de los cuales se encuentran en América del Sur, con 95 casos, seguido por Europa occidental con 55 casos de éxito”.

“Para el codirector del proyecto, el fracking del gas —actividad que consiste en la extracción de gas natural de yacimientos no convencionales— es uno de los temas nuevos, de los que apenas se hablaba cuando el EJAtlas fue presentado por primera vez en marzo de 2014 con un total de 920 conflictos”.

“El aumento y los cambios en el metabolismo social (los flujos de energía y materiales en la economía) son las causas principales de los conflictos’, recalca. También destacan los conflictos por la extracción de arena de playas para la obtención de minerales como ilmenita (materia prima para el titanio), el rutilo y zirconio. Hay varios conflictos de este tipo registrados en Madagascar, Sudáfrica y en Tamil Nadu en la India”.

“Surgen también nuevos casos por la oposición a la minería y a la quema de carbón o la extracción de petróleo o gas. Estos se vinculan no solo con amenazas locales a la calidad del ambiente y especialmente del agua, sino también al cambio climático por excesivas emisiones de dióxido de carbono por la combustión de esos materiales”.

“Ejemplo de ello es el movimiento Ende Gelände en Alemania que se manifiesta contra la minería de lignito que se quema en centrales termo–eléctricas y al mismo tiempo contra el cambio climático con invasiones simbólicas y pacíficas de las minas de lignito cerca de Colonia y de Berlín. En otros los conflictos recientes de África y América Latina aparecen empresas chinas cada vez más”.

Noviembre 13, 2018, La jornada

Martín Hernández Alcántara

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