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Tarea

Cuentos en el muro

Ana Jocelyn Esparza Vásquez


Es hora de transformarse

El sol comenzaba a descender sobre el horizonte, poco a poco el cielo tomaba un color rojizo que se fusionaba con un naranja chillante. Oscar se encontraba mirando fijamente perdido en aquella inmensidad que parecía tener vida propia, se preguntaba así mismo ¿cómo es que la naturaleza podía ser tan hermosa?¿cómo la misma podía regalar tan bellos recuerdos y fusionarlos en un sinfín de emociones paralizantes?, los pensamientos se dispersaron de pronto cuando miró el reloj de su muñeca, era momento de regresar a casa, Oscar tomó su pequeña mochila que contenía una botella de agua, tomó un poco y emprendió la caminata de 20 minutos para bajar de aquella montaña que se encontraba cerca de su hogar.

Al llegar a la carretera donde pasaba el autobús dio un profundo respiro, pues el olor a pino siempre le había generado grandes alegrías, sonriente aborda el autobús, el mismo lo dejaría justo enfrente de su casa.
—¡Oye tú!— se escuchó desde la parte trasera del transporte colectivo

Omar volteo la cabeza hacia atrás pero no vio a nadie, así que se sentó sin prestar ninguna importancia
—¡Oye tú Oscar te estoy hablando!— entre risas salía de un asiento Pilar que por su estatura realmente baja, Oscar no la alcanzó a mirar.
—¿Qué haces por aquí? ¿No te da miedo? Está apunto de anochecer y tu tan sonriente en medio de la carretera, yo que tu debería tener más cuidado, pues los asaltos han sido muy frecuentes por esta zona— trató de alertar Pilar a Oscar con una voz pícara y chillante que la caracterizaba.
—Te agradezco tu preocupación tendré más cuidado…— respondió Oscar despreocupado, sabía que Pilar era una joven exagerada, y los rumores solía convertirlos en grandes, pero realmente grandes chismes.
—¡Pero aún no me contestas!, ¿Qué hacías ahí?— preguntaba Pilar mirando fijamente a Oscar con esos ojos enormes y brillantes, llenos de curiosidad.
—¡Oye Pilar! Sólo caminaba, no vas a creer que soy uno de esos asaltantes ¿o sí?— Oscar disfrutaba mucho de las caminatas a solas, y el lugar que frecuentaba era un secreto, nadie de su instituto sabía de aquel mirador abandonado, y por supuesto Pilar no podía enterarse, pues temía que el lugar pudiera ser visitado por un gran número de personas, mismas que podrían destruir la esencia natural que caracterizaba ese espacio.
—¡No, no! disculpa. No fue mi intención incomodarte—. Dijo Pilar algo avergonzada, ella ya había escuchado los rumores sobre su personalidad, y no le gustaba que pensaran que podía ser una persona chismosa. Así que trató de ser más discreta con sus preguntas.
—Cambiemos de tema, ¿te parece? hace unos días Camila me envió esta información, es sobre un diplomado en educación ambiental y sustentabilidad. Yo no estoy muy segura de asistir, Camila no podrá ir por unas clases que toma a esa hora y me compartió la información. ¿Tú qué harías?— preguntaba Pilar a Oscar mientras le mostraba desde su celular un programa de estudios.
—Educación ambiental ¿qué es eso?— Oscar no sabía que responder, algunas ocasiones había escuchado hablar sobre grupos de ecologistas que se dedicaban a hacer talleres de educación ambiental reciclando, o levantando basura, o en algunos casos sembrando árboles en lugares lejanos. Así que decidió revisar el contenido de ese programa de estudios, enfoco su mirada, respiro profundamente y comenzó a leer.
—Contenidos, si aquí dice; ecología, filosofía de la ciencia, modernidad y posmodernidad, formación docente, cambio climático, crisis de la modernidad, arte y ambiente, educación ambiental y sociedad civil. ¡Y esto qué tiene qué ver con el reciclaje!— exclamó Oscar algo confundido, el contenido le parecía muy extraño, pero a la vez interesante, pasó por su mente que quizá lo ambiental no era únicamente la naturaleza, sino un entrelazado de interacciones que involucraban a los diferentes seres vivos (plantas, animales, insectos, humanos) y sus ecosistemas, y la forma de relación que el ser humano tiene actualmente con todos esos seres vivos es de explotación y mercantilización, obteniendo de la naturaleza todo aquello que pueda convertirse en un recurso para el aumento de las ventas.
—¡Oye Oscar! ¿Qué te sucede? te quedaste como en el limbo, ¿te encuentras bien?— preguntó Pilar algo desconcertada, pues Omar tenía la mirada perdida sus labios se movían pero no emitían palabra alguna.
—¿Qué? ¡Ah sí! Este sólo estaba pensando, ¿qué te parece si vamos? Yo puedo acompañarte— Oscar se encontraba tan entusiasmado que olvidó bajarse en la parada de autobús correspondiente a su casa, se había pasado ya dos paradas de autobús y por la hora era probable que no iba a encontrar transporte de vuelta.
—¡Hay que bajar aquí! Yo vivo en este vecindario si gustas puedo prestarte mi bicicleta para que regreses pronto a tu casa antes de que oscurezca más de lo que ya está— contestó Pilar al darse cuenta que Oscar se había puesto pálido del susto. Efectivamente hace unas semanas sobre la carretera habían estado asaltando a las personas que caminaban por la zona a altas horas de la noche, y él no quería ser la próxima víctima.
—¡si, si! ¡Vamos ya de prisa! Tengo cosas que hacer— respondió Oscar apresuradamente mientras caminaban por el vecindario.

La casa de Pilar era pequeña como ella, las láminas del techo sonaban fuertemente con el viento, al parecer por el frio del aire podía notarse que se aproximaba la lluvia, entraron rápidamente a la casa sacaron la bicicleta color rosa con flores tornasol, rápidamente Oscar se subió en ella lo único que le importaba era llegar pronto y claro también seco a casa.

—¡Nos vemos mañana!— Grito a lo lejos Pilar, se sentía entusiasmada por primera vez tenía la posibilidad de tener una amistad con alguien, no como la de Camila quien siempre ponía pretextos para no salir con ella a ninguna parte. Así que pronto alisto sus cosas marcando el 24 de agosto en su calendario como el gran día “Diplomado en educación ambiental y sustentabilidad”.

Oscar por su parte, pedaleaba a toda velocidad, para su fortuna se encontraba de bajada sobre la carretera eso le facilitaba las cosas. Al llegar a casa resguardó rápidamente la bicicleta, no quería que lo cuestionaran por utilizar una bicicleta con esos colores tan llamativos. Subió apresuradamente por las escaleras su mamá apenas distinguió sus pies con los tenis azules llenos de lodo.
—¡Oscar ven acá! Vi que llegaste y de nuevo tus tenis enlodados ensuciando toda la casa ¿Dónde es que te metes para quedar tan sucio?— exclamaba la madre de Oscar molesta, pues la limpieza del hogar siempre le había parecido importante, para ella representaba la impecabilidad del hogar.

Sin hacer mucho caso Oscar azotó la puerta de su habitación, se tumbó en la cama exhausto, inhaló y exhalo varias veces hasta que se quedó profundamente dormido. La alarma sonó eran ya las 6:00 am, el sol poco a poco dejaba entrar algunos pequeños rayos sobre la ventana, Oscar miró el reloj se hacía tarde, se alisto lo más rápido que pudo para llegar a tiempo al instituto.

Nuevamente los pensamientos sobre la educación ambiental comenzaron aparecer, cómo es que todos esos temas podían relacionarse entre sí, y por otra parte, si la educación ambiental es tan importante, por qué no se lleva dentro del curriculum escolar una materia que aborde esos contenidos. Todo parecía estar nuevamente confuso, la cabeza parecía estallar. Al entrar a clases Pilar estaba ahí emocionada en primera fila apartando un lugar para Oscar, su emoción no se ocultaba sonreía a todo el mundo, platicando sus planes del diplomado.
—¡Oye Oscar! Siéntate aquí— alcanzó a escuchar Oscar, miro asombrado pues todos los observaban.

Se sentó lentamente, el color rojo por la pena se notaba a metros de distancia, bebió un poco de agua, sacó su libro y comenzó a leer ignorando a Pilar.

Pilar por su parte, comprendió la situación y no dijo nada dado que Oscar siempre había sido un joven reservado, de pocos amigos. El tiempo transcurrió, el sol de mediodía sofocaba con su calor infernal, las clases habían terminado y Pilar y Oscar iban camino al diplomado.
—¿Qué has pensado del diplomado?— preguntó Oscar a Pilar, con la mirada nuevamente perdida, como si los pensamientos se apoderaran de él por un breve instante.
—¡ah! Pues creo que debe ser interesante, probablemente nos enseñen a realizar uno de esos talleres de reciclaje, me gustaría hacer uno en el instituto— contesto Pilar algo despreocupada.
—Yo no sé qué pensar, me gustaría algo distinto ¿sabes? Siempre se hace lo mismo en esos talleres pero difícilmente se logra que las personas cambien sus hábitos de tirar basura o en ocasiones sólo hacen muñequitos con la basura pero sin que los mismos tengan una verdadera utilidad, quiero decir que la basura vuelve a ser basura— contestó Oscar algo preocupado por el contenido del diplomado.

Llegando al diplomado, miraron sorprendidos pues encontraron ahí a una gran personas interesadas en el curso, algunos de ellos tenían una visión muy amplia hablaban de grandes temas mientras que otros tantos como Oscar y Pilar se maravillaban con lo que escuchaban.

La tarde caía, poco a poco comenzaba a oscurecer, la sesión había terminado por aquella ocasión, pero no para Pilar y Oscar quienes entusiasmados regresaban a casa para seguir investigando, lo que escucharon en aquella sesión les había hecho cambiar su forma de mirar el mundo, era momento de tomar una decisión definitiva, era el momento de cambiar y transformarse.

Fin

Ana Jocelyn Esparza Vásquez

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